El Río Colorado pierde agua y amenaza con sed y sequía a millones en EEUU y México

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El Río Colorado se seca. Su agua es desviada de su cauce y utilizada con enorme intensidad para atender la sed de decenas de millones de personas en el suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México y para irrigar enormes campos de cultivo que de otro modo serían desérticos o severamente limitados en su producción agrícola.

El vital líquido ha sido utilizado en tan enorme proporción en Estados Unidos que el área de su desembocadura, en la costa mexicana del Mar de Cortés, es con frecuencia un área de arenas, un espacio más bien seco y con reducidas áreas de humedales donde otrora fluía un poderoso río, salvo en las contadas ocasiones que los caudales retenidos en embalses en el lado estadounidense son liberados y vuelven a emprender su ruta al mar.

El nivel antiguo y actual de las aguas del Río Colorado se aprecian en esta sección del Lago Mead, el mayor embalse de agua de la cuencia, cerca de la Presa Hoover, Nevada. (AP)
El nivel antiguo y actual de las aguas del Río Colorado se aprecian en esta sección del Lago Mead, el mayor embalse de agua de la cuencia, cerca de la Presa Hoover, Nevada. (AP)

Todo ello ya es en buena medida un escenario tenso y, para las comunidades que se han quedado con nula o poco agua, desesperanzador. Pero científicos alertan de que el panorama luce adverso en el futuro cercano y sus consecuencias podrían ir mucho más allá que el presente delta seco y su ecosistema deteriorado, circunstancias de suyo ominosas, y convertirse en una amenaza de tono cataclísmico.

De acuerdo al periódico The Arizona Republic, científicos han identificado que el cambio climático y el calentamiento global son especialmente rudos con el Río Colorado, que podría perder más de un cuarto de su caudal para 2050 en caso de que las temperaturas continúen al alza en las próximas décadas.

Algo que parece bastante probable.

Así, la sequedad del delta del Colorado y su caudal reducido y hasta esporádico en el extremo mexicano de su cauce, podría ser un panorama en muchas otras áreas de la cuenca de ese emblemático río.

En principio, las temperaturas crecientes han afectado las acumulaciones de nieve en las regiones montañas del suroeste estadounidense, de cuyo deshielo proviene una parte sustantiva del caudal del Colorado. Y en la medida en que se incrementen las temperaturas el agua de ese hielo simplemente se evapora antes de lograr sumarse al río Colorado.

Brevemente, en 2014 el agua del Río Colorado volvió a fluir en el área de su desembocadura, en Sonora, México. Pero en general el delta del Río Colorado, en donde desembocaba en el Mar de Cortés, es un región mayormente seca. (AP)
Brevemente, en 2014 el agua del Río Colorado volvió a fluir en el área de su desembocadura, en Sonora, México. Pero en general el delta del Río Colorado, en donde desembocaba en el Mar de Cortés, es un región mayormente seca. (AP)

Según científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos que publicaron sus hallazgos en la revista Science el agua que fluye hacia el Colorado se reducirá de modo considerable en los próximos años a consecuencia del cambio climático: ese deshielo podría caer en las próximas décadas entre 14 y 26% en un escenario moderado y entre 19 y 31% en uno severo. Eso mermaría de modo muy considerable el caudal del Colorado.

Y si se considera que el Río Colorado es fuente de agua potable de importancia crítica para 40 millones de personas en Arizona, California (incluyendo las regiones de Los Ángeles y San Diego), Colorado, Nevada, Nuevo México, Utah y Wyoming y, también, de ciudades del estado mexicano de Baja California (entre ellas Tijuana y Mexicali) y que hace posible la actividad agrícola y económica en cerca de cinco millones de acres (unas 2 millones de hectáreas) de cultivos, una merma de caudal como el estimado por los científicos del Servicio geológico de Estados Unidos pinta un panorama inquietante.

Así, mientras se reducen las fuentes de agua y el nivel de las presas y reservorios, el consumo es enorme y, con poblaciones crecientes y actividades agropecuarias de alto impacto para la economía, el desbalance es cada vez más agudo.

Ante ello, de acuerdo a The Arizona Republic, las autoridades de Arizona y Nevada acordaron en 2019 reducir la cantidad de agua que obtienen del Lago Mead, que es el mayor reservorio de agua en el Colorado, a fin de prevenir que llegue a niveles críticamente bajos. Y el gobierno de México también aceptó contribuir a preservar los niveles de ese lago.

Lo que fue un muelle para embarcaciones en el Lago Mead, Arizona, se convirtió en un espacio seco a causa de la baja del caudal del Río Colorado. (AP)
Lo que fue un muelle para embarcaciones en el Lago Mead, Arizona, se convirtió en un espacio seco a causa de la baja del caudal del Río Colorado. (AP)

En todo caso, ante la posibilidad de que el cambio climático se agudice, será necesario buscar fuentes alternativas del vital líquido para abastecer, al menos en parte, las enormes necesidades de la población y la agricultura de la región binacional.

La racionalización del consumo es un paso indispensable, y hay iniciativas en marcha como la desalinización masiva de agua marina (en California, de acuerdo a Wired, en 2019 había 10 plantas de ese tipo con otras 11 en etapa de propuesta), el aprovechamiento intensivo del agua de lluvia (en lo posible, pues la región enfrenta frecuentes sequías) y el creciente uso de agua tratada para la agricultura.

Pero todo ello es de alcance aún limitado y, en contrapartida, el calentamiento global y el uso muy intensivo de agua merman cada día un poco más al Río Colorado.

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