El reloj de 20 mil dólares en la firma del pacto para salvar la economía de México

Enrique Pérez Quintana
Carlos Aceves del Olmo, secretario general de la CTM, junto al presidente de México, Enrique peña Nieto, en la firma del Acuerdo para el fortalecimiento económico y la protección de la economía familiar. Foto: Cuartoscuro

En ocasiones los dirigentes sindicales dejan ver signos de riqueza cuando hacen ostentación de sus prendas, lo que sucedió en Los Pinos, durante la firma del Acuerdo para el fortalecimiento económico y la protección de la economía familiar, cuando pudo ser observado como “el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México, Carlos Aceves del Olmo, lucía un reloj de la marca Patek Philippe, valuado en más de 400,000 pesos (casi 20 mil dólares), al tiempo que hablaba sobre mejorar la situación de la clase trabajadora.” (Milenio, 10 de enero 2017)

Ese hecho no pasó desapercibido en las redes sociales y algunos usuarios manifestaron su indignación y reclamaron congruencia a estos personajes que salen a pedir la austeridad que ellos son incapaces de practicar, es el caso específico de Carlos del Olmo, pero también de los dirigentes eternos de los sindicatos que a la sombra del PRI y la protección del presidencialismo, disfrutan de una vida de lujos y excesos, financiada por los favores que cobran al gobierno y a los empresarios. La estabilidad social, política, salarial y de precios tiene un costo y ese lo ponen los émulos y herederos de Fidel Velázquez.

Imagen tomada Twitter

En las redes sociales la ocasión fue aprovechada para extender la observación hacia algunos funcionarios públicos que gustan también de los relojes de elevado precio. Es el caso del secretario de Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, a quien hace tres años le robaron en el centro comercial Antara Polanco su reloj Patek Philippe.

El titular de la Semarnat, Rafael Pacchiano, “posee cuatro relojes: un Rolex Submariner, valuado en alrededor de 100,000 pesos; un Rolex GMT Acero, de 117,000 pesos; un Audemars Piguet Royal, de 106,000 pesos, y un Panerai Luminor Marina, de 75,000 pesos.

Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación ha tenido apariciones públicas portando lo que, según un experto en la materia podría ser un Hublot, cuyo modelo más barato rebasa los 98,000 pesos,” entre otros. (Economiahoy.mx, 10 de enero 2017)


Hace meses se sabía que se tenían que dejar de subsidiar las gasolinas. Estaba previsto que se realizaría en 2018, pero algún genio de las finanzas y la política determinaron que se tenía que ejecutar al empezar 2017, despreciando el contexto de incertidumbre internacional por la llegada de Donald Trump al poder, con todo y sus amenazas contra los intereses de México, con el peso en caída libre frente al dólar, cuando los precios internacionales del petróleo son bajos, la corrupción no disminuye y los casos de políticos corruptos e impunes se exhiben en los medios. Con estos y otros elementos en el escenario, el presidente Peña Nieto determinó subir el precio de las gasolinas, lo que desató el enojo e indignación de grupos diversos en todo el país.

Para atenuar el disgusto social que se expresó en las calles y escaló en algunas ciudades al saqueo y vandalismo, espontáneo o inducido, pero real, Peña Nieto manifestó que no habría marcha atrás y que su decisión era para salvaguardar la economía y las finanzas nacionales en un contexto de adversidad internacional, desde el que se había originado la elevación en los precios de las gasolinas.

Ante la permanencia y crecimiento de la protesta el presidente Peña recurrió a la fórmula de los gobiernos del PRI, del final del siglo veinte, de convocar a los factores de la producción para acordar compromisos que crearan condiciones de estabilidad económica y política.

Como lo hicieran sus antecesores, Peña Nieto convocó, parece que de manera apresurada, a los dirigentes de los sindicados afines al PRI, como la CTM, CROM, los agricultores y campesinos agrupados en la CNC y la CCI así como a los empresarios que estuvieron en Los Pinos a través del poco representativo Consejo Coordinador Empresarial.

No estuvo presente el sindicato patronal Coparmex que posteriormente hizo una contrapropuesta y demando un Acuerdo sin elementos políticos y si con muchos contenidos económicos y financieros para “el fortalecimiento económico” del país, que pasa, necesariamente, por la austeridad del Estado, el manejo eficaz y transparente de las finanzas públicas y desde luego por el combate a la corrupción.

La convocatoria del presidente Peña Nieto fue respondida de inmediato por los incondicionales que por décadas se han beneficiado del poder, es el caso de los dirigentes obreros que de inmediato apoyaron la propuesta presidencial que, según dicen, conocieron momentos antes de su firma. Desde luego que no la “analizaron y cuestionaron”, este procedimiento no está en sus “genes” de servicio que, saben, será gratificado con poder, dinero y tolerancia para que continúen dedicados a mantener sometidos a los obreros para beneficio de los patrones.

Esta es la fórmula que sirvió para que se construyera durante décadas la “estabilidad social y política” que tanto presumieron los gobiernos emanados del PRI por más de ochenta años y, por lo que ahora nos recordó Peña Nieto, sigue siendo válida.

El sometimiento de los obreros desde los sindicatos benefició a los dirigentes de estas organizaciones lo que les permitió disfrutar fortunas que les proporcionan una calidad de vida como la que difícilmente podrán tener los obreros que “representan” y a los que dicen que “defienden”.

 

Lo menos que pueden hacer los que piden austeridad es poner el ejemplo, mientras sigan haciendo ostentación de sus bienes y objetos de poder su discurso estará destinado al cesto de la basura. ¿Qué hubiera hecho usted?