Porno vengativo: cuando el narcisismo arruina la vida a una expareja

La imagen de las víctimas del porno vengativo queda deteriorada.

El despecho por desamor lleva consigo un fetiche que se puso de moda hace tiempo: la pornografía vengativa, un género que vulnera el derecho a la privacidad de sus víctimas. El concepto es sencillo y las consecuencias tienen una complejidad que puede llegar a ser mortal dentro del drama de las personas que sufren en sus carnes lo que para muchos es una mera modalidad de contenido para adultos.

Cuando todo va bien en pareja, hay a quien le gusta grabarse mientras mantienen relaciones sexuales con el objetivo de guardar esas imágenes en la intimidad. Sin embargo, cuando las cosas empeoran y los corazones quedan hechos añicos la testosterona vengativa entra en escena y con el fin de desprestigiar a su ex, los despechados publican esos vídeos en portales pornográficos o los distribuyen de diferentes maneras con el fin de desprestigiar a la que una vez fue su compañera o compañero sentimental.

Ese desprestigio suele tener una dirección generalizada -que no única- en la que el perpetrador es el hombre y la víctima, la mujer. Al menos eso es lo que explican Matthew Hall y Jeffrey Hearn en su libro, ‘Porno Vengativo. Género, Sexualidad y Motivaciones’, donde afirman que el 90 por ciento de los que los sufren son de género femenino. Explican que este contenido para adultos “puede devastar las vidas de sus víctimas y las personas de su entorno, hasta el punto en que hay casos en los que acaban con sus propias vidas”.

El 90 por ciento de las víctimas del porno vengativo son mujeres.

Uno de los más recientes es el que sucedió en Madrid, cuando en mayo, Verónica se suicidó después de que su ex hiciera circular un vídeo íntimo a los compañeros de trabajo de la víctima, quienes lo compartieron sin problemas. Esta madre de dos hijos que estaba a punto de casarse no pudo aguantar la presión, sobre todo cuando su marido recibió el contenido. Éste fue grabado hace cinco años, antes de casarse con la que era su actual pareja.

“Se puso muy nerviosa y se tuvo que marchar de la fábrica porque no aguantaba la presión”, explicó una compañera de trabajo al programa 'Espejo público'. “Cuando se enteró el marido de que el vídeo estaba circulando a ella se le cayó el mundo”, aseveró otro trabajador de la empresa.

La pornografía vengativa es más extendida desde la aparición de Internet, sin embargo ya se registraban casos en otras décadas tanto con vídeos caseros como fotografías. Sin embargo, el concepto de porno vengativo es reciente. En 2017, se produjo otro caso en Australia en el que el examante en una relación homosexual accedió a la cuenta de Facebook de su víctima y publicó vídeos íntimos. Incluso se los envió a la madre y al jefe del agraviado.

Según el Dr Afroditi Pina, investigador de la Universidad de Kent en Inglaterra, sugirieren que los perpetradores de este tipo de porno vengativo suelen tener un perfil reconocible y que les hace ser más proclives a cometer este tipo de actos. Los rastros de personalidad que suelen tener los autores son el narcisismo, el maquiavelismo y la psicopatía. Pero, ¿cómo identificar estas personalidades cuando el amor nubla ciertos sentidos? Según los expertos no es tarea fácil, pero hay pistas como la impulsividad y la falta de empatía, taras que pueden ser fácilmente reconocibles.

Investigaciones explican que hay tres tipos de hombres más propensos a este tipo de venganzas.

Otra investigación universitaria, ésta de 2016, analiza también las consecuencias mentales que la pornografía vengativa puede tener en las víctimas, generalmente mujeres, que sobreviven al trauma. Falta de confianza, desorden de estrés postraumático y otros síntomas que coinciden con las personas que han sufrido abusos sexuales.

Las consecuencias que estos vengadores tienen con sus exparejas son profundas y ante las potenciales fatalidades que se derivan, hay campañas como #NotYourPorn que han emprendido una lucha contra las plataformas pornográficas online más visitadas. Especialmente, el portal Pornhub está en el punto de mira por los enormes ingresos publicitarios que genera su contenido sin que filtren el porno vengativo. Aunque el portal ha publicado que condena este tipo de contenido, no parece suficiente ante las dificultades para identificarlo.

Sophie es una ciudadana británica que recientemente descubrió que un vídeo grabado con su expareja seis años atrás estaba entre los 10 más visitados de Pornhub. Logró que días después de identificarlo, los gestores del portal lo eliminaran. Sin embargo, un usuario ya había realizado otro vídeo con un popurrí de imágenes de la víctima. Éstas fueron más difíciles de bajar. La compañía dejó de responder a Sophie, su denuncia ante la policía no surtió efecto y el daño tanto a ella como a su familia es de dimensiones incalculables.

Tanto ella como miles de otras víctimas del porno vengativo comparten un sentimiento escalofriante que definen como violación virtual, un tipo de humillación para la que debería haber tolerancia cero.