El por qué de que no se luche contra las ratas urbanas

José de Toledo
Una familia de ratas asomando por una alcantarilla. Crédito: Michael Cammer, NYU
Una familia de ratas asomando por una alcantarilla. Crédito: Michael Cammer, NYU

Las ratas nos acompañan desde el inicio de nuestra civilización. Comparten con nosotros los espacios urbanos, y son responsables de propagar enfermedades, robar comida, iniciar incendios y estropear motores – por el mismo motivo: morder cables – y un largo etcétera. Y sin embargo, la “guerra contra las ratas” no avanza. Eso sí, no es culpa de los científicos, tal y como se explica en un artículo reciente.

Es cierto que los estudios sobre poblaciones urbanas de ratas no son muy comunes. Ni tampoco las propuestas sobre gestión, o experimentos en control de población. Pero no por falta de interés de los científicos. El problema está en que no tienen cómo estudiarlas.

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La razón es sencilla, y bastante obvia: nadie quiere reconocer que tiene un problema de ratas. Ni los dueños de negocios, tiendas de alimentación y restaurantes, ni los gestores de edificios de viviendas.

Primero, porque reconocerlo da mala imagen al edificio o negocio. Nadie quiere visitar un lugar infestado de ratas. Pero también por una cuestión de multas. Si se reconoce, si se permite a los investigadores entrar en, pongamos, un restaurante que tiene ratas, el siguiente paso será encontrarse con los responsables de Sanidad. Que lo más seguro, cerrarán la actividad.

Aún así, no está todo perdido, ¿no? A fin de cuentas hay dependencias municipales, o públicas, donde hay ratas. Los túneles del metro de casi cualquier ciudad del mundo, por poner sólo un ejemplo. Pero, de nuevo, se niega la realidad y tampoco se permite el acceso.

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Sin embargo, es importante estudiar esta fauna urbana. Por hacernos una idea, se estima que las ratas han sido – y siguen siendo – responsables de un gran número de muertes en nuestro planeta. Teniendo en cuenta toda la historia de convivencia entre nuestras especies, la cantidad de muertos que han provocado estos roedores es de aproximadamente un tercio de la población mundial.

Por eso, los investigadores han tenido que ser creativos. Los responsables del artículo tienen en marcha un proyecto por el que se comprometen a realizar un exterminio completo de las ratas en aquellos edificios que les permitan estudiarlas. De manera anónima, gratuita y confidencial. Lo que supone un coste enorme para los científicos.

Pues ni con esas. Aún así están teniendo problemas para encontrar dueños de edificios o negocios que se presten a ello. Han subido su oferta, ofreciendo además el pago de hasta 1.000 dólares – el proyecto se lleva a cabo principalmente en Nueva York – para aquellos que participen, además de la desratización. Así de importante consideran el problema que suponen estos animales para nuestra especie.