El paraíso caribeño que se ha convertido en un semillero de terroristas del Estado Islámico

La Bahía de Maracas, en la costa noroccidental de Trinidad, queda a 25 kilómetros de Diego Martin, uno de los principales centros de reclutamiento del Estado Islámico. (Foto: Getty)

Sobrevolar Trinidad y Tobago es una experiencia inolvidable. Sorprende el verde intenso de la vegetación, la caprichosa forma de sus montañas, los infinitos tonos azulados de un mar que siempre es cálido.

Nada en esa imagen idílica te haría pensar que se trata del país del hemisferio occidental con el mayor tasa per cápita de reclutas del terrorismo islámico.

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Las detenciones recientes de combatientes extranjeros durante una operación militar en Siria volvieron a poner el foco en una situación que ha preocupado durante años a los organismos de seguridad de Estados Unidos y Gran Bretaña: Trinidad y Tobago se ha convertido en un semillero del temido “Estado Islámico”, también conocido como ISIS.

El primer caso es el de Su-lay Su, un joven de 16 años que fue capturado el 30 de diciembre en una zona de combate de Siria junto con otros milicianos de ISIS. La aprensión del muchacho llamó la atención de la prensa internacional porque inicialmente fue identificado como estadounidense.

Me casé un jueves y el próximo martes estaba en Siria”, dijo Gailon Su, la ex reina de belleza trinitaria de 45 años que se encuentra ahora en un campamento de refugiados. Su hijo de 16 años fue capturado junto a otros combatientes de ISIS (Foto capturas de Facebook).

Lo peculiar de la historia de Su es que fue su propia madre la que decidió llevarlo a Siria cuando tenía 12 años, luego de enamorarse de un hombre con ideas extremistas y convertirse al Islam.

La hermana del chico, Sarah Lee Su, reveló a The New York Times que reconoció al joven en una foto publicada por la Fuerzas Democráticas Sirias.

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Sarah contó que su hermano era un buen estudiante cuando asistía a la escuela en Trinidad pero que poco a poco se fue transformado en un combatiente bajo la mirada complaciente de su madre, quien publicó imágenes del muchacho entrenando en el desierto con armamento y ropa militar.

El segundo militante de Isis capturado en las últimas semanas que pudiera ser trinitario es Zaid Abed al-Hamid o Abu Zaid al-Ameriki, de 35 años.

Imagen publicada por las Fuerzas Democráticas Sirias de Zaid Abed al-Hamid tras su captura. (Foto Twitter)

Aunque Hamid pudiera ser ciudadano estadounidense, su vinculación con Trinidad la hizo el profesor de criminología de la Universidad de Kent, Simon Cottee, quien posee una base de datos de 130 trinitarios que emigraron a luchar junto a los extremistas de Siria o Iraq en los últimos tres años.

Un video de propaganda de Isis publicado en 2015 muestra a un hombre que parece ser Hamid mientras explicaba sus motivos para convertirse al Islam y las dificultades que tenía para profesar su fe en Trinidad. “Aunque tenía una vida muy cómoda en Trinidad, había algo que me decía que no pertenecía a ese lugar”, habría dicho Hamid en el video según un artículo publicado por Loop news.

Los niños de la guerra

El investigador británico que identificó a Hamid también ha dado luces sobre la situación del joven Su. Más de 42 niños fueron trasladados desde sus hogares hasta los centros de combate de ISIS en el Oriente Medio.

“Uno de los descubrimientos más sorprendentes es el reclutamiento de trinitarios en grupos a ISIS. Partieron familias enteras. Eran madres, hijas, padres e hijos. De acuerdo a mis cálculos el 30 por ciento eran hombres, un 30 por ciento mujeres, y el 40 por ciento restante niños”, dijo Cottee al Sunday Newsday.

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Los grupos extremistas suelen captar a sus seguidores de manera individual. En ocasiones algunos musulmanes son radicalizados por imanes extremistas, a espaldas de su familia y su comunidad. Otras veces, muchachos insatisfechos pican el anzuelo jihadista en las redes sociales y viajan sin revelar a nadie hacia dónde ni por qué.

Pero es poco común que los hombres decidan ir a pelear una guerra santa con sus mujeres e hijos. En Trinidad al menos 8 familias enteras fueron reclutadas por redes extremistas en varias localidades como Diego Martin y Chaguanas.

Lo que Coteé aún no ha podido dilucidar es por qué 130 trinitarios musulmanes dejaron un país relativamente rico, con plenas libertades religiosas para unirse a ISIS en el pico de su crecimiento entre 2014 y 2015. ¿Por qué eligieron sacrificarse de esa manera?

Aunque una centena de reclutas pudiera sonar poca cosa en un país grande, en una pequeña isla de 1,3 millones de habitantes es un problema colosal.

Uno de los primeros trinitarios en unirse a ISIS fue Shane Crawford, un joven con antecedentes criminales que viajó a Siria en 2013 y que se hizo célebre en 2016 al hacer un llamado a los trinitarios musulmanes a atacar a los no creyentes.

“Ustedes tienen la posibilidad de aterrorizar a los incrédulos en sus hogares y hace que en las calles corra sangre”, dijo Crawford a un centro digital de propaganda de Isis antes de morir durante un ataque con drones en 2017.

Mirando en las raíces

La historia de Trinidad y Tobago está llena de invasiones, esclavitud y agitación política.

Las islas ubicadas en el Mar Caribe, a 10 kilómetros al este de Venezuela, fueron descubiertas por Cristóbal Colón en su tercer viaja a América realizado en 1498. Gran parte de su población indígena originaria, de la etnia Arawaco, fue aniquilada durante la colonización de España. Los británicos tomaron su control en el siglo XVIII y permanecieron bajo su dominio hasta su independencia en 1962.

Un hombre muestra vestimentas africanas en el desfile del Dia de la Emancipación, fiesta patria en la que celebran el fin de la esclavitud. ( REUTERS/Andrea De Silva )

La migración de mano de obra esclava y obrera durante la colonia británica desde África e India explican la mezcla étnica de su población, que es predominante negra e india, y el uso del idioma inglés.

El experto en Ciencias Políticas de la Universidad de Alberta, Andy Knight, explicó en un artículo para la revista Studies in Conflict and Terrorism que los reclutadores se habían logrado filtrar en las fracturas existentes en la sociedad trinitaria.

“Trinidad tiene una historia única…Hubo una insurrección islámica, una historia de radicalización anterior en términos de comprar las narrativas del poder negro como la Nación del Islam y el Pan-Africanismo” dijo el politólogo canadiense.

Knight se refería a la rebelión liderada por Yasin Abubakr, en lo que ha sido el único intento de insurrección realizado por un grupo islámico en un país de Occidente.

Yasin AbuBakr (a la derecha) atacó al Parlamento de Trinidad y Tobago en 1990 (AP/David McFadden)

El politólogo dijo que “mediante su propaganda adaptativa, han atraído una nueva generación de jóvenes vulnerables a la causa”.

Otro factor apremiante son las tensiones entre las comunidades hindúes y musulmanas, y la sensación de exclusión que viven los musulmanes negros recién convertidos.

“Podría existir un sentido de pertenencia en esta idea utópica de un estado islámico multicultural (califato) donde todos son bienvenidos”, explicó Knight.

Advirtió que hubo personas que viajaron a entrenarse con el fallecido líder libio Moammar Gaddafi y al regresar intentaron tumbar al gobierno en 1990. “Cuando el Estado Islámico interpuso su narrativa de la legitimidad del califato, ya existía un grupo que podía ser reclutado”.

El 1 de agosto de 1990 un militante del grupo Jamaat al Muslimeen se rinde a las fuerzas armadas de Trinidad durante un intento de golpe en estado en Puerto Principes (Foto: AP Photo/Phil Sandlin, archivo)

Abubakr, quien ahora es un líder religioso de 77 años, reconoció que tuvo vínculos con Gaddafi pero rechazó que los miembros de su comunidad se hayan involucrado con ISIS.

“Todo el asunto de ISIS es una tontería. Por qué nuestros jóvenes deben ir a pelear a Iraq o Siria?”, declaró Abubakr a la prensa local desde su mezquita en la capital trinitaria de Puerto Príncipe.

Alegó que las personas que han viajado a luchar al Oriente Medio han sido reclutadas por bandas criminales que se hacen pasar por grupos musulmanes.

Tristemente el terreno fértil para las pandillas y los militantes extremistas es el mismo: los barrios pobres donde prolifera la droga y la descomposición social y donde la policía teme llegar.