El obsoleto plan de Hawái ante un hipotético ataque de Corea del Norte

¿Peligra Hawái en caso de que el conflicto con Corea del Norte se transforme en una guerra abierta? ¿Está preparado ese archipiélago ante esa todavía poco probable pero latente posibilidad de ser atacado? Son dos graves interrogantes que han vuelto a plantearse, con respuestas punzantes, en los últimos días.

La tensión entre Estados Unidos y sus aliados en Asia oriental, por un lado, y Corea del Norte por el otro es intensa, y en la retórica de unos y de otros se ha aludido, con sus diferencias y matices pero con severidad, a la posibilidad de hacer uso de la fuerza militar.

El régimen de Corea del Norte desplegó en un desfile ejemplos de sus misiles y armamentos. (AFP)

Estados Unidos ha mesurado un poco recientemente su actitud, y aunque no se ha indicado qué acción norcoreana –el cruce de qué ‘línea roja’– desataría una represalia militar estadounidense, se han mencionado como actitudes amenazantes la realización de una nueva prueba nuclear por parte del régimen de Kim Jong-un o un ataque con misiles contra Corea del Sur o Japón, aliados estadounidenses. Por su parte, desde Corea del Norte se ha dicho que si Estados Unidos ataca, respondería con todo su poder, incluidas armas nucleares.

Que Pyongyang tenga realmente esa capacidad está en fuerte duda, pero la narrativa es ominosa y, en todo caso, un ataque con fuerzas convencionales contra Corea del Sur (su capital Seúl y sus varios millones de habitantes están al alcance de la poderosa artillería norcoreana) implicaría tremenda muerte y destrucción.

En ese sentido, congresistas de Hawái han comenzado a indagar sobre los planes y capacidades de ese estado en caso de ataque, y lo que han hallado ha resultado, para muchos, inquietante. Como indicó la televisora Fox News, congresistas hawaiianos se han topado con que el plan estatal en caso de emergencias relacionadas con un ataque no ha sido actualizado desde 1985 y muchas de las especificaciones en ese plan, por ejemplo sobre edificios y refugios, simplemente ya no coinciden con lo que actualmente existe.

Expertos citados por esa televisora añaden que un misil de largo alcance lanzado desde Corea del Norte podría, en efecto, alcanzar Hawái o Alaska, pero el archipiélago sería un objetivo más ‘deseable’ para el régimen norcoreano porque el daño provocado allí, en infraestructura militar y ya no se diga entre la población, sería mayor.

El lanzamiento de un misil norcoreano Pukguksong-2. (Reuters)

Hasta el momento, con todo, Corea del Norte no contaría con un misil capaz de recorrer los miles de kilómetros que hay entre su territorio y Hawái o Alaska, pero su intención declarada es conseguirlo, incluso lograr un cohete que pudiera llegar a los ‘Estados Unidos continentales’ (los otros 48 estados), y por ello la planeación ante esa grave hipótesis resulta necesaria.

Los congresistas quieren en todo caso que se actualice el plan de emergencia para Hawái, como indicó The Hill, sobre todo para establecer refugios que, además, podrían ser usados en caso de huracanes u otros desastres naturales y no sólo en caso de ataque militar. Pero autoridades hawaiianas han dicho a sus legisladores que preparar a cabalidad a ese archipiélago para enfrentar un ataque como ese requeriría unos 7 años.

Así que, en paralelo, se requieren otras soluciones, algunas que ya estarían disponibles desde hace cierto tiempo. De acuerdo a la agencia AP, hace unos años el entonces jefe de las fuerzas estadounidenses en el Pacífico, el almirante Samuel Locklear, indicó que sus sistemas de defensa tenían ya la capacidad de interceptar a un misil hostil norcoreano, aunque la decisión y el despliegue efectivo de esa medida depende primero de que se identifique hacia donde se dirige el misil enemigo.

Ante ello, se indicó que el Pentágono movió dos de los sistemas de defensa antimisiles de la Marina más cerca de la Península Coreana y colocó un sistema adicional está siendo colocado en la isla de Guam. Esos ajustes se habrían realizado, así, hace varios años por lo que actualmente, cabe suponer, la capacidad de defensa estadounidense contra misiles norcoreanos tendría  opciones disponibles.

Más allá de su poder balístico o nuclear, las fuerzas militares convencionales de Corea del Norte podrían causar gran devastación si atacasen a su vecino, Corea del Sur. (AP)

Otros, con todo, ven que aún hay opciones para hallar una salida a la crisis norcoreana que no implique el estallido de una guerra. Como se comenta en Foreign Policy in Focus,  una forma de evitar un enfrentamiento es comprender –más allá de la creencia de que Kim actúa de modo irracional– qué es lo que el régimen norcoreano busca para incidir, en su caso, en ello vía la diplomacia.

Por ejemplo, se menciona allí que Kim desea que su régimen logre reconocimiento diplomático a nivel internacional y que se aminoren las presiones militares y sobre todo las sanciones que pesan sobre él para emprender una reforma económica. Claro está, Estados Unidos posiblemente no está dispuesto a esas concesiones, no lo ha estado hasta ahora,  y no hay claridad de que Pyongyang aceptaría y cumpliría exigencias como la eliminación de su programa nuclear y balístico.

Por ello el camino negociador es sinuoso. Pero es el más deseable porque un enfrentamiento militar lo pagarían dolorosamente, en primer término, los coreanos del norte y del sur y las poblaciones de los otros países que quedaran atrapadas en el conflicto.

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