El Nobel Alternativo homenajea lucha saharaui y activismo climático e indígena

Estocolmo, 4 dic (EFE).- El llamado Nobel Alternativo homenajeó este miércoles en su ceremonia de entrega en Estocolmo la lucha saharaui y el activismo climático, indígena y feminista, el año en que los premios de la fundación Right Livelihood Award cumplen cuatro décadas.

La gala en el Teatro del Circo, con público general por primera vez, estuvo marcada por las ausencia de dos premiados: la activista medioambiental sueca Greta Thunberg y la abogada china Guo Jianmei.

Mientras la inspiradora del movimiento global "FridaysForFuture" (Viernes por el Futuro) se encuentra en Lisboa de camino a Madrid para participar en la cumbre mundial del clima, Guo informó a la organización de que no acudiría, sin entrar en más detalles sobre el motivo de su ausencia.

"La lucha sigue, no pararemos", dijo Thunberg en un breve mensaje de vídeo en el que agradeció un premio que recogieron dos jóvenes de la sección sueca del movimiento.

Sí asistieron en cambio la saharaui Aminetu Haidar y el líder indígena yanomami Davi Kopenawa (Brasil), que como el resto de galardonados recibió un millón de coronas suecas (103.000 dólares) y una escultura hecha para la ocasión por el británico Tony Cragg con metal fundido de armas ilegales decomisadas en El Salvador.

AMENAZA DE NUEVO CONFLICTO ARMADO

En su discurso en árabe, Haidar atacó a Marruecos por no reconocer los derechos del pueblo saharaui, pero también a España, que no ha asumido su "responsabilidad" con la antigua colonia; a Francia, por "proteger" y "apoyar" a Rabat; y a la ONU, que al no implementar sus resoluciones ha devenido en garante del "statu quo".

La fundadora y presidenta del Colectivo de los Defensores Saharauis de Derechos Humanos (CODESA) culpó además a la Unión Europea (UE) por "su continuo saqueo de nuestros recursos naturales en complicidad con Marruecos, violando todas las leyes".

"Nos están empujando a renunciar a la lucha pacífica porque no nos dejan otra salida. Es lo que más temo: que los saharauis se vean forzados a tomar las armas de nuevo para defender sus derechos a causa de la indiferencia de la comunidad internacional", afirmó.

PRESIÓN AL GOBIERNO BRASILEÑO

A la sociedad mundial apeló también Kopenawa, para forzar al Gobierno brasileño a que expulse de forma "urgente" a los "garimpeiros" (buscadores de oro) y a que delimite las tierras de otros pueblos indígenas, como hizo en su día con los yanomami.

Una campaña internacional liderada por Kopenawa y la ONG Survival International logró en 1992 la demarcación de más de 96.000 kilómetros cuadrados después de que una quinta parte de la población fuese diezmada por los garimpeiros, que ahora han regresado.

"Invaden y destrozan nuestra tierra, contaminan nuestros ríos y matan a nuestros peces con su mercurio. Estamos muriendo, enfermando de malaria, tuberculosis, oncocercosis, cáncer, gripe, sarampión y enfermedades de transmisión sexual", denunció en lengua yanomami.

A través de la activista chino-estadounidense Karin Tse, encargada de leer su discurso, Guo Jianmei destacó los avances logrados en la protección de los derechos de las mujeres en China con varias organizaciones en las dos últimas décadas, aunque lamentó que aún existan "inmensos retos y dificultades".

La falta de diálogo con las autoridades, el desconocimiento de los problemas de género y la falta de fondos entorpecen una lucha en la que Guo, considerada una de las abogadas de derechos humanos más reconocidas de China, ha sido pionera.

EDWARD SNOWDEN

La ceremonia contó con la presencia por videoconferencia del ex analista de la CIA Edward Snowden, exiliado desde hace seis años en Rusia por revelar un esquema de vigilancia a gran escala de las autoridades estadounidenses y ganador del Nobel Alternativo en 2014.

Snowden recordó que no fue una decisión "fácil" pero no mostró arrepentimiento, a pesar de que ningún gobierno europeo lo protege contra una orden de extradición de EE.UU., donde afrontaría un proceso extraordinario "por decir la verdad" y prisión de por vida.

El director de la fundación, Ole von Uexküll, recordó que estos premios han distinguido a 178 laureados de 70 países, "la punta del iceberg de movimientos sociales e impulsores de cambios", aunque admitió su "temor" por la falta de acción mundial contra la crisis climática.

Fue su padre, el ex eurodiputado sueco-alemán Jakob von Uexküll, quien instituyó los galardones en 1980, un año después de que la Fundación Nobel rechazara su idea de un premio medioambiental y otro que promoviese el conocimiento en países pobres, para cuya financiación donaría su colección personal de sellos, valorada en un millón de dólares.

(c) Agencia EFE