El misterioso robo de un cuadro famoso en Arizona que apareció 32 años después en el lugar más insospechado

Tras la muerte de su tía este verano a los 81 años, Ron Roseman contrató a un comerciante de antigüedades y muebles para que tasara los objetos que la mujer, Rita Alter, tenían en su casa rural en Nuevo México.

David Van Auker y sus dos socios comerciales fueron a la casa el 2 de agosto para fotografiar y catalogar los muebles y otros artículos de la casa que compartieron Rita y su esposo Jerry, fallecido en 2012, y los valoraron todos por 2.000 dólares. El matrimonio tuvo una vida apacible y jamás el menor roce con la ley.

Expertos examinan Mujer Ocre. (University of Arizona via AP)

Hallaron una pintura peculiar colgando entre un rincón del dormitorio y la puerta, de modo que quedaba completamente tapada cuando la puerta estaba abierta, pero visible desde la cama cuando la puerta estaba cerrada.

Auker se llevó el cuadro de vuelta a su tienda en Silver City, y ese día, varios clientes que la vieron en el piso dijeron que pensaban que se trataba de una obra del maestro de Willem de Kooning. Pero no una obra cualquiera, sino Mujer Ocre, un cuadro robado misteriosamente del museo de la Universidad de Arizona en Tucson hace 32 años.

Van Auker llamó al museo esa noche, y un día después un equipo -incluyendo un curador, un archivero y el director interino- estaban en Silver City examinando la pintura. La llevaron a Tucson el lunes siguiente, y realizaron el trabajo preliminar para autenticarla.

Willem de Kooning completó “Mujer Ocre” en 1955 en su estudio en Greenwich Village. Muestra una figura desnuda frente al espectador, con los brazos caídos, y está valorada actualmente en más de 100 millones de dólares.

Pero, ¿cómo fue a parar la pintura a una casa rural de una aldea de apenas 300 personas a unos 225 kilómetros del museo en Tucson?

(University of Arizona via AP)

El robo

Ocurrió el día después del Día de Acción de Gracias en 1985. Una mujer mayor y un hombre más joven entraron en el museo alrededor de las 9 de la mañana. El museo apenas había abierto y afuera hacía frío; ambos llevaban abrigos pesados.

Minutos más tarde el par salió tan rápido que atrajo la atención de los empleados, quienes no tardaron en darse cuenta que la pintura de Kooning de 40 por 30 pulgadas había desaparecido. Los investigadores creen que el hombre la cortó de su marco y enrolló el lienzo y lo colocó bajo su pesado abrigo azul mientras la mujer distraía al guardia, que no podía ver la galería desde el rellano donde conversaron.

Los dos se alejaron en un auto de dos puertas de color herrumbre. En ese momento, “Mujer Ocre” tenía un valor de 400.000 dólares.

El retrato hablado de la ladrona -descrita en el momento del robo como de entre 55 y 60 años de edad- se asemeja a Jerry, quien tenía 54 años, pero disfrazado de mujer. Y el dibujo del joven descrito en ese momento con entre 25 y 30 años de edad tiene un parecido con el hijo de la pareja, Joseph M. Alter, que tenía entonces 23. Se dieron a la fuga en un auto de dos puertas.

Una exposición en la que aparece el retrato hablado de los ladrones del famoso cuadro. (AP Photo/Astrid Galvan)

Jerry Alter era un hombre culto. Además de enseñar música en una escuela de la ciudad de Nueva York en Washington Heights, Manhattan, trabajó como clarinetista profesional antes de retirarse a Cliff. Rita Alter trabajó durante varios años como fonoaudióloga en las escuelas públicas de Silver City.

La pareja recorrió más de 140 países en los siete continentes, de acuerdo con un libro de cuentos basados ​​en sus viajes que Jerry Alter publicó por sí mismo en 2011. También publicó otros dos libros, y con su esposa, una colección de poesía y una selección de las fábulas de Esopo, que versificó.

En el momento del robo los Alters tenían un auto deportivo rojo de Nissan de dos puertas, de acuerdo con un miembro de la familia, indica el diario The New York Times.

El matrimonio era bastante privado y nunca tuvo problemas con la ley. El hijo de ambos, Joseph Alter, hoy con 55 años, no pudo ser entrevistado para el diario. Según la familia, desde la década de los 80 tiene problemas siquiátricos y ha estado hospitalizado frecuentemente.

Ningún miembro de la familia, sin embargo, puede imaginar que los Alter hayan sido los autores de uno de los robos de arte más intrigantes de Estados Unidos.

Asumiendo que los Alter robaron el cuadro, ¿cuál habría sido el motivo? Todo parece indicar que contemplarlo a solas.

El único indicio de su culpabilidad, más de tres décadas después, radica en un cuento publicado por Jerry Alter, de acuerdo con el Times.

La historia, titulada “El Ojo del Jaguar”, narra cómo una abuela y su nieta roban una esmeralda de 120 quilates de una vitrina a plena luz del día, aprovechando la distracción de un custodio. “Habiendo escapado sin testigos, los ladrones no dejaron absolutamente ninguna pista que la policía pudiera usar para comenzar a buscarlos”, escribió.

La gema robada fue guardada en una vitrina oculta a “varias millas del lugar donde ocurrió este acontecimiento”.

“Y dos pares de ojos, exclusivamente, estaban allí para verlo”, escribió.