El mexicano que fue convertido en un anillo de diamante

Foto: Cuartoscuro

Por Héctor Osoriolugo

“¿O qué? A los restos de quienes están en el Monumento de la Revolución, el Ángel de la Independencia o la Rotonda de los Hombres Ilustres de México, ¿también puede llegar alguien para abrir las cenizas ahí y convertirlos en joyitas para uso personal?”

Estas fueron palabras del arquitecto González Gortázar, dichas a la revista mexicana Proceso, con motivo, no del reciente escándalo asociado a Luis Barragán, sino anteriormente.

Se refería en aquel momento a que en Suiza había sido exhibido en una exposición de arte de la artista Jill Magid algo relacionado con Luis Barragán, mas ¡oh, sorpresa! no aspectos de su estilo constructivo, sino ¡un anillo con sus cenizas! siendo que las cenizas reposan –reposaban– en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres.

Nunca debieron salir de ahí.

Pero salieron.

Se supo, a través de una revista extranjera, no por ningún medio nacional, que el congreso local autorizó la exhumación que se practicó en presencia de familiares y de la misma Magid.

El hecho fue considerado como una profanación “propia de una mala novela necrofílica”, remataba Gortázar en aquella entrevista.

…Todo porque se trata de un ícono de la arquitectura mundial.

Foto: El Universal

¿Quién fue Luis Barragán?

En 1980, Luis Barragán obtuvo el Premio Pritzker, conocido como el nobel de la arquitectura.

El creador fue además paisajista. Lo prueba su participación en el Pedregal de San Ángel, un barrio de ensueño de la capital mexicana fincado sobre piedra volcánica hacia mediados del siglo pasado; paisajista en otro sentido, además vulcanólogo, el pintor Gerardo Murillo, Doctor Atl, colaboró en el proyecto. Las torres de Satélite son también obra de Barragán asociado a otros artistas.

Así varias más, en su país y en Estados Unidos, sin olvidar su casa-taller en otro barrio de la ciudad. Ahí, por lo magistral de la fusión que logra, al combinar desde las raíces regionales de su tierra hasta las enseñanzas de su maestro Le Corbusier, la Unesco no dudó en inscribirla en la lista patrimonial: fue una votación unánime.

Foto: El Universal

La exposición en la UNAM

Volviendo a la exhumación, aquella parte de las cenizas fue hecha un diamante montado en un anillo que un enamorado millonario ofreció a su prometida en prenda de compromiso. Así lo dice la promotora de toda la operación, Jill Magid, artista de la intervención, que ha dedicado parte de su vida al estudio de la obra del creador mexicano.

El resultado es el que se expone en el MUAC –Museo Universitario de Arte Contemporáneo-, dedicado a esa clase de expresiones, donde entre otras se exhibe la polémica joya, bajo el nombre de La propuesta, y cuyo solo anuncio levantó una oleada de indignación bajo el principio de que un montaje de estos no puede basarse en una mentira como la del anillo de compromiso, y que se trataba de una estrategia para dar posición en el mercado del arte a la autora.

A lo que hay que añadir que una obra de esta naturaleza para muchos es una violación al espacio privado, una falta de ética, de respeto.

¿Qué hizo la Universidad Nacional Autónoma de México? Dar entrada a la discusión del punto, pero siguiendo adelante con los trabajos de la exposición. Ante la polémica, la exhibición se adelantó (!)

La artista Jill Magid / Foto: El Universal

La justificación de la expositora

Jill Magid ha dicho que la verdad es que hizo el anillo para darlo a la dueña actual del archivo técnico del arquitecto, en Suiza, a cambio de que la documentación regresara a México. Nunca ha recibido una respuesta.

La hechura de la singular alhaja costó 30 mil euros.

Apunte final

Los organizadores directos de la exposición argumentan que lo hecho es arte; –y el arte es amoral-. Pero ¿qué no el debate sobre la exhumación y manejo de las cenizas de Luis Barragán debió hacerse antes, no después, y menos luego de que, con homenaje público y toda la cosa, se les haya dado un destino, hayan sido obsequiadas al pueblo, como fue el caso?

Curiosidades

– Entre las obras expuestas, hay una titulada Pendiente, donde Magid dejó lugar para las cenizas de ella misma cuando muera.

– Al contrario de esta explosión de joyas, valor económico y mercadotecnia en torno a su obra, la persona de Luis Barragán se caracterizó en vida por humilde y espiritual.

– La declaratoria como Patrimonio de la humanidad de tan solo una vivienda particular, diseñada por su usuario, es un verdadero hecho insólito, además de un señalado honor personal, ya que –no sobra decirlo- las obras declaradas suelen ser por una parte obras colectivas –como las Cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla en los Valles Centrales de Oaxaca-, y, por otra, extensiones sumamente grandes –como el Sistema hidráulico del acueducto del Padre Tembleque-.

– Llama la atención que mientras Barragán realizó obra en zonas residenciales, construyera su propia casa en una zona popular, tanto que la Unesco la llama de plano “los arrabales”.

– Entre los muchos personajes afamados que han habitado el Pedregal de San Ángel, destacó un vecino de la calle de Fuego: el nobel Gabriel García Márquez.

Dijo Luis Barragán Morfín

-En una vasta extensión de lava al sur de la ciudad de México me propuse, arrobado por la belleza de ese antiguo paisaje volcánico, realizar algunos jardines que humanizaran, sin destruir, tan maravilloso espectáculo.

-¿Cómo comprender el arte y la gloria de su historia sin la espiritualidad religiosa y sin el trasfondo mítico que nos lleva hasta las raíces mismas del fenómeno artístico? Sin lo uno y lo otro no habría pirámides de Egipto ni las nuestras mexicanas; no habría templos griegos ni catedrales góticas ni los asombros que nos dejó el renacimiento y la edad barroca; no las danzas rituales de los mal llamados pueblos primitivos ni el inagotable tesoro artístico de la sensibilidad popular de todas las naciones de la Tierra. Sin el afán de Dios nuestro planeta sería un yermo de fealdad.

hectorosoriolugo2013@yahoo.com.mx

 

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