"El mal puede morir": el crudo obituario que publicaron dos hijos sobre su padre

Benito Kozman

Cuando todos imaginábamos que se dirían palabras de agradecimiento y se hablaría del legado positivo de una persona que ha muerto, la realidad nos ha demostrado que no siempre es así.

Esto es lo que ha ocurrido en la localidad tejana de Galveston, donde la funeraria Carnes Funeral Home hizo público en la parte de su página web dedicada a las despedidas, un inusual, crudo y muy honesto obituario.

Foto: WABC – NY

Había fallecido Leslie Ray Charping, de 74 años, víctima de un cáncer; y en lugar de herederos tristes y compungidos, en el texto en cuestión, escrito precisamente por su hijo varón, se habla de “víctimas”.

Estas serían las primeras líneas del retrato que se hizo público en la red de redes sobre este sujeto que alcanzó la muerte el pasado 30 de enero: un ser “malvado” que, según sus familiares, vivió “29 años más de lo que se esperaba y merecía”.

Es entonces que nos enteramos de que Charping, como relata este obituario, “a una edad temprana se convirtió rápidamente en un modelo ejemplo de mal padre”.

El occiso combinaba “su enfermedad mental, una actitud ofensiva y un compromiso total con la bebida, las drogas y las mujeres”.

De ahí que estemos convencidos de que al parecer nadie le echará de menos. Todo lo contrario: sus dos hijos no se han dejado nada en el tintero, después de ahorrarse las flores y las coronas, y de incinerar su cuerpo sin muchos preámbulos.

Porque, según se dice, este veterano de la marina no era del agrado de familiares, vecinos y comunidad en general. No hace mucho, en 2008, ya había sido declarado culpable por una corte tras haber agredido con un líquido inflamable a la madre de sus hijos, tras 40 años de matrimonio.

Para colmo, en 2009 Ray Charping tuvo que personarse una vez más ante los tribunales porque no respetó la orden de alejamiento de su mujer que le había sido interpuesta.

Pero si esto ocurrió siendo una persona mayor, durante su juventud su actitud no fue menos agresiva. Sus hijos han contado que su entrada a la marina se debió a que esta resultaba el único modo posible de escapar de una sanción judicial por cargos criminales. Ya dentro del ejército, Charping recibió tratamiento para sus trastornos psiquiátricos.

Lo demás que se ha dicho completa un dibujo bastante cruento de este personaje que “no contribuía a la sociedad ni servía a su comunidad, ni poseía cualidades redentoras”, cuya única inteligencia fue puesta en función de “dilapidar la fortuna de la familia” y maltratar a sus mascotas.

Es por ello que este duro obituario concluya: “La muerte de Leslie prueba que en realidad el mal puede morir”. A partir de este momento -insiste la familia- vendrá una época de “reparación y de tranquilidad”.

Si bien este honesto obituario fue sacado de la página web de la funeraria, su propagación en la red de redes ha dado pie a innumerables reacciones de los internautas.

“¡Esta familia debería avergonzarse! -se pronunció un internauta- ¿Cómo se atreven a convertirse en jueces? Todos tenemos defectos.

Pero alguien que se identificó como la hija del anciano prefirió no morderse la lengua: “No me arrepiento de decir la verdad y no tengo que excusarme por el acto de defenderme”.

Mientras esto ocurre, las cenizas de este hombre nacido el 20 de noviembre de 1942 que, según su obituario, nunca le fue “útil a la sociedad”, reposan en el granero de la casa, ignoradas por todos.