El lado oscuro de Friends a 25 años de su estreno: no es oro todo lo que reluce

Hace 25 años, el 22 de septiembre de 1994, se estrenó la madre de las sitcoms. Hablamos obviamente de Friends, la serie de NBC que catapultó a la fama a seis intérpretes hasta entonces desconocidos que se convirtieron en estrellas de la televisión instantáneas: David Schwimmer, Matthew Perry, Matt LeBlanc, Lisa Kudrow, Courteney Cox y Jennifer Aniston.

(©NBC)

La historia se mantuvo en la pequeña pantalla hasta el 6 de mayo de 2004, sumando diez temporadas y un total de 236 episodios. Desde entonces, los fans han mantenido la esperanza de que los protagonistas vuelvan a reunirse, sin embargo, los creadores Marta Kauffman y David Crane echaron por tierra cualquier revisión de la mítica producción justificando que “realmente sentimos que hicimos la serie que queríamos hacer y lo hicimos bien. Si visitaras esos personajes ahora, simplemente tendrían un ADN diferente, y lo más probable es que no sería un espectáculo tan bueno”.

A pesar de que no existan apenas posibilidades de que Friends regrese a la televisión, la comedia protagonizada por seis amigos que viven en Nueva York se mantiene más viva que nunca. No sólo porque aquí en España, concretamente en Toledo, haya abierto una cafetería inspirada en la mítica Central Perk, o porque la historia se siga emitiendo en HBO (tras cambiar de casa abandonando Netflix), sino porque constantemente descubrimos algún secreto nuevo, como por ejemplo que la cadena intentó prohibir que Monica (Courteney Cox) tuviera sexo en una primera cita o que el plan original contaba con siete protagonistas.

Ahora bien, la cruda realidad que ha envuelto a sus seis protagonistas desde entonces se ha mantenido en un discreto segundo plano. Sin embargo, en pleno aniversario de una de las mejores series de la televisión, cabe recordar que no fue oro todo lo que relució detrás de las cámaras, ya que el reparto se tuvo que enfrentar a numerosos problemas personales con el paso de los años.

A pesar de que el éxito de Friends no fue inmediato, conforme avanzaron los capítulos, los personajes comenzaron a calar hondo entre los espectadores marcando un antes y un después en las carreras interpretativas de los seis miembros del elenco que arrancaron cobrando 22.000 dólares por episodio (19.907 euros) y terminaron percibiendo un millón de dólares por capítulo. Por tanto, era de esperar que tras el desenlace de la serie el triunfo rodara por sí solo. Pero no fue tan fácil. A día de hoy, Jennifer Aniston, que está a punto de regresar a la pequeña pantalla con The Morning Show, es quien logró una trayectoria más sólida y duradera.

Y es que, en efecto, Jennifer Aniston se ha convertido en una de las actrices de Friends con más proyección en Hollywood, una industria muy exigente que según hemos conocido gracias al libro Generation Friends: An Inside Look at the Show that Defined a Television Era, le obligó a perder 13 kilos para interpretar a Rachel Green.

Pero más allá de esta presión de la industria por su físico, tanto en un lado como en otro del charco se ha seguido con lupa su vida personal, desde sus divorcios de Brad Pitt y Justin Theroux, hasta los motivos que le habrían llevado a rechazar la maternidad. No es de extrañar por tanto que, tras esta etapa amorosa tan oscura, la actriz de 50 años declarara recientemente en New York Times que continúa refugiada en su carrera actoral: "Estoy entrando en lo que siento es uno de los períodos más creativamente gratificantes de mi vida".

En cuanto a su compañera Courteney Cox también se ha mantenido vinculada a la interpretación, especialmente a proyectos televisivos como Dirt en 2007 y Cougar Town que se mantuvo en la pequeña pantalla de 2009 al 2015. Sin embargo, en la gran pantalla la encargada de dar vida a Monica Geller nunca tuvo la misma suerte y su triunfo, más allá de la película de terror Scream, no ha pasado de comedias de mediana trascendencia.

En este contexto, la actriz de 55 años también sufrió en sus propias carnes la fuerte presión de envejecer en Hollywood. Creo que hay una presión para mantenerte reluciente, no sólo por la fama, sino simplemente por ser una mujer en este negocio”, comentó en Running Wild With Bear Grylls, tal y como recogió Elle Mx. “Envejecer no es lo más fácil, pero he aprendido lecciones, creo que tenemos que aceptarlo porque no hay forma de escapar”.

La intérprete se obsesionó tanto con su imagen, ante la presión de tratar de lucir siempre joven, que sucumbió al botox, los rellenos y, en otras palabras, a las cirugías. Lo más sorprendente es que en 2017 la actriz reveló a la revista New Beauty, como recogió El País, que se arrepentía de los retoques estéticos, por los que incluso se la llegó a comparar con Renée Zellweger, comentando que había decidido retirarse los rellenos faciales para poder recuperar su naturalidad: "Un día alguien te dice: estás bien pero no te vendría mal una inyección de relleno por aquí o un poco por acá, y te recomienda a algún especialista muy bueno cuyos resultados son muy naturales. Y vas y lo haces. La primera vez sales contenta porque apenas se nota y luego repites y así varias veces hasta que te ves en una foto y dices: Ups, esto es terrible".

El drama también se instaló en la vida de Lisa Kudrow, la actriz que dio vida a Phoebe Buffay en la recordada serie de los noventa. Y es que el pasado mes de mayo, en el podcast WTF with Marc Maron, la intérprete abordó las inseguridades sobre su aspecto físico que sintió durante su paso por Friends: "Me veía a mí misma en la televisión y decía: Oh dios mío, soy una montaña. Soy más grande que Courteney y Jennifer. Yo era más alta y más voluminosa. Sentía a mis huesos más pesados, me sentía como una montaña a su lado".

En este punto, la actriz de 56 años reconoció que había sufrido trastornos alimenticios debidos especialmente al desequilibrio que le provocaba compararse continuamente con sus compañeras de reparto: "Cuando estaba muy flaca, me sentía enferma todo el tiempo, resfriada, con sinusitis, con gripe".

Ahora que el elenco masculino tampoco se libra de la difícil realidad que les sobrevino tras el final de la serie. Sin ir más lejos, David Schwimmer, de 52 años, acabó reconociendo que llegó a odiar Friends y durante unos años buscó esconderse de las cámaras. No obstante, se ha mantenido vinculado a los proyectos televisivos y, de hecho, en 2016 fue nominado al Emmy a Mejor actor de reparto por su papel del abogado Robert Kardashian en la serie American Crime Story: The People v. O.J. Simpson.

"Como actor, la forma en que fui entrenado, mi trabajo consistía en observar la vida y a otras personas, así que solía andar por ahí con la cabeza descubierta, observando, mirando a la gente. El efecto de la celebridad fue todo lo contrario: hizo que me quisiera esconder debajo de una gorra de béisbol y no ser visto. Me di cuenta después de un tiempo que ya no miraba a la gente, que trataba de esconderme", confesó el encargado de dar vida a Ross Geller en 2016 a The Hollywood Reporter.

De alguna manera, su compañero de 52 años Matt LeBlanc también se ha sentido encasillado y sobrepasado con su papel de Joey Tribbiani en Friends que incluso le llevó a protagonizar su propio spin-off.

"Durante años y años casi no salí de casa. Estaba quemado. Quería no tener compromisos y no estar en ninguna parte. Y estaba en posición de hacerlo. Mi agente estaba disgustado. La mayoría de los actores llaman a sus agentes y preguntan qué tienen para ellos ahora. Yo llamé al mío y le dije que perdiese mi número durante unos cuantos años. Fue una época oscura. Casi tuve un colapso nervioso", reconoció el intérprete a The Mirror en 2016 recordando que se mantuvo fuera del ojo público de 2006 hasta 2010 que reapareció y protagonizó Episodes de la BBC, además de la serie Man with a plan.

Lo que desde luego tiene claro en estos últimos años es que no participaría en un reencuentro del reparto de Friends. Así lo aseguró en una entrevista a The Daily Beast en 2017 justificando que “la serie iba sobre un período determinado en las vidas de la gente, después de la universidad y antes de que se casaran. Ese tiempo en el que tus amigos eran tu apoyo. Y una vez que ha ocurrido, el tiempo ha pasado”. Un año después, en otra charla para el programa Terry and Bob insistió en que la vuelta de Friends le seguía pareciendo mala idea: “A ver, no creo que nadie quiera ver a Joey yendo al médico para hacerse una colonoscopia. Creo que es mejor para la gente simplemente dejarlo".

Por último, abordamos las sombras en la vida Matthew Perry, marcada siempre por los excesos que casi le cuestan la existencia. Unas adicciones centradas primeramente al Vicodin que se precipitaron a raíz de un accidente de esquí acuático en 1997. El actor incluso llegó a admitir que durante una época bebía un par de botellas de vodka y treinta pastillas de Vicodin al día.

Tras varios intentos de rehabilitación, el primero en 1997, llegó a crear su propia fundación, la Perry House, para ayudar a otros adictos y, en definitiva, para dar visibilidad a este problema como también ha hecho recientemente el actor Colton Haynes a través de Instagram o John Stamos que hace unos meses confirmó que su sobrina ficticia en Padres forzosos Jodie Sweetin le ayudó a abandonar su espiral de autodestrucción.

En junio de 2015 la organización Phoenix House le otorgó un premio por superar sus adicciones, sin embargo en los últimos tiempos se ha tenido que enfrentar a varios de los demonios del pasado que parece que continúan sobrevolando su vida. Y es que a sus 50 años recién cumplidos, este mismo verano el actor rompió su silencio y respondió a quienes critican su desmejorado aspecto físico después de que el diario británico Daily Mail publicara unas comprometidas imágenes en las que aparece paseando por las calles de Manhattan (Nueva York) con las manos hinchadas y las uñas descuidadas. Una transformación que preocupó especialmente a los fans puesto que su estado de salud ya era delicado después de ser trasladado de urgencia al hospital un año atrás por una perforación en el intestino.

Como se puede comprobar, gracias a Friends los seis protagonistas se hicieron millonarios y reconocidos en todo el planeta, pero a veces la felicidad dista mucho del dinero y la fama, sobre todo para aquellas estrellas que encuentran en los excesos una forma de vida cotidiana. Desde luego, una vez más confirmamos que no todo lo que brilla en televisión es oro.

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