El juego del calamar podría rozar el precipicio con la última idea de su creador

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ATENCIÓN: este artículo contiene spoilers del final de El juego del calamar.

Viendo el fenómeno mundial que ha provocado El juego del calamar puedo imaginar a los mandamás de Netflix y productores asociados frotándose las manos con la mera idea de una segunda temporada. Y es que la serie distópica está haciendo historia para la plataforma (o eso dijo su co-CEO, Ted Sarandos, al asegurar que podría coronarse como la serie más grande en la historia de Netflix), el chándal verde de los personajes arrasa en ventas para Halloween y la serie rellena búsquedas, titulares, memes y redes sociales a diario.

Cualquiera que la haya visto puede comprender que el fenómeno resulta apetitoso para fans y cualquier inversionista implicado en la producción. Sin embargo, El juego del calamar debería quedarse en una serie de una sola temporada. O al menos dejar que repose y asiente su legado, dándole espacio a su creador para crear algo que esté a la altura si no quieren colocar a la serie en un precipicio tan arriesgado como el de sus juegos de supervivencia.

Después de todo, Dong-hyuk Hwang pasó más de 10 años macerando una serie que está haciendo historia y que llega a su final sugiriendo una segunda temporada que, a priori, probablemente no esté a la altura del fenómeno conseguido.

El juego del calamar (Youngkyu Park, Netflix)
El juego del calamar (Youngkyu Park, Netflix)

La serie de nueve episodios sigue a 456 personas con deudas financieras que entran por voluntad propia a un juego que promete un premio final valorado en unos 33 millones de euros. Sin embargo, es solo al comenzar el concurso que descubren que cada uno de los seis juegos -inspirados en juegos infantiles- supone la eliminación a través de la muerte.

La serie surcoreana aterrizó en Netflix el 17 de septiembre y desde entonces su éxito es tal que su creador parece haber cambiado de parecer en cuestión de días. Pasó de decir que le provocaba cansancio el solo hecho de pensar en una nueva temporada a que ya tiene ideas para continuarla. Así lo dijo a Variety en un artículo publicado el 24 de septiembre: “No tengo planes bien desarrollados para El juego del calamar 2. Es muy cansador solo pensar en ello. Pero si lo hiciera, seguramente no lo haría solo” aseguraba a sus 50 años mientras señalaba que optaría por contar con varios guionistas y directores experimentados, en lugar de hacerlo solo como hizo con los nueve episodios de la primera temporada. 

Es decir, Dong-hyuk Hwang no sonaba muy convencido con la posibilidad de darle continuación a corto plazo, e incluso en la misma publicación hablaban de sus planes cinematográficos con un guion en desarrollo y el deseo de mantenerse en cine un tiempo antes de pensar en una segunda temporada. Pero el éxito continuado de la serie podría haber dado la vuelta a la tortilla. Una semana más tarde aseguraba a The Times que ya tenía algunas ideas si hacía la segunda temporada, pensando en centrar la historia en el antagonista principal, In-ho, el hermano del policía encubierto que maneja los hilos internos del concurso tras su máscara negra después de haber ganado El juego del calamar en una versión previa del concurso. 

Para el creador, que centró la historia de la serie en la desigualdad entre ricos y podres, una segunda temporada centrada en este personaje y su hermano policía -que se adentra en el juego en su búsqueda creyendo que es una víctima más del concurso- le permitiría explorar la institución policial de Corea y el mundo. “Creo que el problema con los oficiales policías no es solo algo de Corea. Quizás en la temporada dos pueda hablar más de eso” dijo a The Times.

A la hora de escribir este artículo no existe ninguna confirmación oficial que asegure el desarrollo de la segunda temporada, pero ante el fenómeno de la serie es evidente que lo están barajando. Tras las declaraciones de Dong-hyuk Hwang, el jefe de TV de Netflix, Bela Bajaria, compartió sentirse optimista con la posibilidad de una nueva tanda de episodios, asegurando que su creador “tiene una película y otras cosas en desarrollo" pero que están "intentando descifrar la estructura correcta para él” (Vulture). En otras palabras, ya lo están barajando.

Sin embargo, esta aparente prisa por encontrar la manera de confirmar una segunda temporada podría resultar de lo más contraproducente. Por un lado porque su creador estuvo cerca de 12 años desarrollando una idea que ha logrado pulir lo suficiente hasta convertirla en un fenómeno de masas. Es más,pasó nada menos que seis meses escribiendo y reescribiendo solo los primeros dos episodios hasta alcanzar la perfección deseada (Variety). Si lo multiplicamos por nueve, pues necesitaría unos años para desarrollar la segunda tanda con el mismo empeño. Y de contar con otros guionistas podrían sumarse visiones dispares o diferentes que podrían arruinar el plato si hay muchos cocineros involucrados. Después de todo, El juego del calamar -tal y como lo conocemos- es la visión y creación de solo un hombre.

Y por otro lado, no podemos olvidar que el propio final de El juego del calamar no acierta en dejar la puerta abierta para una idea más original de lo visto hasta ahora.

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Dong-hyuk aseguró a The Korea Times que pasó más de una década sufriendo el rechazo del guion de El juego del calamar porque muchos lo veían como un concepto “bizarro”. “Después de cerca de 12 años el mundo ha cambiado en un lugar donde estas historias de supervivencia peculiares y violentas son bienvenidas” dijo. “La gente comenta en cómo la serie es relevante con la vida real. Tristemente, el mundo ha cambiado hacia esa dirección”. 

“Los juegos de la serie por los que los participantes se vuelven locos se alinean con los deseos de las personas de ganar el premio gordo con cosas como criptomonedas, bienes raíces y acciones. Mucha gente ha podido empatizar con la historia ', continuó Hwang quien además centró parte de la crítica social de la historia en su propia experiencia padeciendo penurias, tras haber tenido que vender su portátil para subsistir y quedarse un tiempo sin poder seguir escribiendo el guion que tenía en mente. 

En resumen, lo que intento exponer, es que el director y guionista dedicó mucho tiempo de su vida en crear una serie contundente, cargada de crítica social y detalles cuidados al milímetro. Algo que solo se puede conseguir cuando se dedica tiempo y empeño. En este caso, casi 12 años conviviendo con la idea a diario.

Pero además, El juego del calamar se enfrenta a un problema mayor de hacer una segunda temporada: y es el riesgo de perder lo sembrado hasta ahora. Las prisas podrían derivar en una continuación apresurada y sin el mismo mimo que denota la primera pero sobre todo, y como apuntaba anteriormente, la trama tal y como termina no deja el camino abierto para algo tan original como lo visto hasta ahora.

Y es que uno de los elementos principales de la serie es la carga emocional de sus concursantes y el factor sorpresa. La primera mitad del primer episodio resulta confuso. No sabemos si es un drama familiar o comedia negra hasta que de repente nos deja a cuadros cuando desvela sus intenciones de juego de supervivencia. Esa primer sorpresa es el anzuelo perfecto. Una vez que hemos mordido ya no podemos soltarla.

Luego está la sorpresa de cada juego. No saber cuál será, qué depara a cada concursante y el giro radical que propone cada uno funciona a la perfección. La sorpresa se mantiene gracias a la novedad de tratarse de una serie que llegó de golpe y sin aviso. Sin embargo, ¿qué sorpresa podemos encontrar en ver todo el juego de nuevo con otros concursantes? Por más que cambien los seis juegos del concurso, la sorpresa original brillaría por su ausencia.

Y además, está el tema del protagonista a quien su sed de venganza no hay por donde creérsela.

El juego del calamar (Youngkyu Park, Netflix)
El juego del calamar (Youngkyu Park, Netflix)

“No, no te des la vuelta”: fue mi pensamiento al ver el último minuto de El juego del calamar (y estoy segura que el de muchos más). Que su protagonista pase de la depresión por el trauma vivido y la muerte de su madre, más la culpa constante por ser el único superviviente de una masacre campal donde 455 almas se quedaron en el camino, a lograr replantearse un futuro mejor cerca de su hija para de repente sugerir una posible trama de venganza en una segunda temporada se me antoja más inverosímil que toda la premisa de la serie.

Seong Gi-hun (interpretado por Lee Jung-jae) es un personaje de pocas luces. De buen corazón pero nada inteligente. Él mismo lo reconoce en la serie y lo deja entrever con sus dudas, miedos y pensamientos casi infantiles antes de cada juego. No es un tipo de fuerza bruta, ni tiene músculos de acero ni es experto en armas. Por eso, que al final de la serie decida no subirse al avión para reencontrarse con su hija y comenzar una nueva vida, para aparentemente proponerse enfrentarse al juego y detenerlo me hizo arquear la ceja.

Es decir, detrás del juego hay personas millonarias y poderosas, empleados capaces de disparar al blanco con una sola bala. La organización es tan omnipresente que sabe dónde está Seong Gi-hun a cada momento. ¿En qué planeta nos podemos creer que este personaje de pocas luces y sin recursos más que millones en el banco puede hacerle frente? Podrían crear una historia de la bondad venciendo la codicia de los ricos, pero Seong Gi-hun no es John Wick ni el Capitán América.

Así como los responsables de Gambito de dama optaron por no plantearse una segunda temporada a pesar del éxito mundial, creo que El juego del calamar debería hacer lo mismo. Lo que han conseguido es histórico y de volver al juego se perdería el elemento sorpresa. El elemento principal que la ha convertido en un fenómeno de masas.

A veces, en el mundo de las historias audiovisuales, es mejor disfrutar de la cima que forzar una permanencia que quizás no sea acertada. Tal y como termina la historia se antoja inverosímil que Seong Gi-hun tenga un lugar creíble en la trama. Y de volver al juego para descubrir más sobre el personaje de In-ho, estaríamos repitiendo el mismo escenario e idea de supervivencia de nuevos concursantes, con nuevas historias, pero más de lo mismo.

El éxito de El juego del calamar tiene el potencial para convertirse en algo histórico, dejando una huella en el mundo de las series para siempre y un legado que podría superar a cualquier serie de Netflix. La inteligencia de su guion, el cuidado máximo al detalle, la critica social y la picardía política de su creador sacan a relucir el apetito del público por buenas historias. Que no solo nos conformamos con series de acción imposible o romances idílicos. Soy de la opinión que mejor no exprimir el jugo cuando ha salido algo delicioso e inolvidable. Mejor disfrutarlo y dejarlo volar. Y sino, pues permitir que el tiempo deje aflorar ideas nuevas y frescas.

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