El curioso caso del hombre con dos ADN y cómo su historia podría afectar las investigaciones criminales

Nunca imaginó Chris Long, residente en Reno, Nevada, que un cáncer lo convertiría en una verdadera quimera. Aunque su cuerpo nada tiene que ver con la mítica criatura griega, conformada por la mezcla de león, cabra y serpiente y que escupía fuego, varias partes de cuerpo portan dos conjuntos de ADN. Y esa rara condición técnicamente lo define como tal.

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Cuatro años atrás, tras un trasplante de médula ósea como parte del tratamiento para la leucemia, supo que su sangre había cambiado. Sus colegas del Departamento del Alguacil del Condado de Washoe lo alentaron para hacerse una prueba, tras la cual descubrió que tenía otro ADN en sangre.

Long padecía leucemia mieloide aguda y síndromes mielodisplásicos, los cuales afectan la producción de células sanguíneas sanas.

Conociendo su peculiar condición, accedió a ser parte de un experimento de sus colegas para comprender cómo un trasplante de médula ósea puede confundir una investigación criminal.

En ese momento supo que era normal y lógico tener otro ADN en sangre, ya que se sometió a un procedimiento que le reemplazó la médula enferma por la sana de su donante, un alemán con el que apenas ha intercambiado un puñado de mensajes.

Con el transcurso del tiempo, ese nuevo ADN lo han ido encontrado en partes inesperadas de su cuerpo.

Médicos y científicos forenses desde hace tiempo conocen que algunos procedimientos médicos pueden convertir a una persona en quimera, aunque rara vez se ha estudiado con investigaciones criminales en mente. En el caso de Long, no solo tiene el ADN de su donante en la sangre, también lo lleva en sus labios, mejillas y hasta en su semen.

Miles de personas cada año reciben trasplantes de médula ósea para el tratamiento de enfermedades como leucemia, linfomas y anemia falciforme.

Aunque resulta bastante improbable que algunos de esos pacientes puedan terminar siendo autores o víctimas de delitos, los colegas de Long siempre han estado intrigados por la posibilidad y han utilizado su caso para estudiar las posibles implicaciones criminales de una persona que se convirtió en quimera por estos procedimientos médicos.

Según Andrew Rezvani, director médico de la Unidad de Trasplante de Sangre y Médula para pacientes hospitalizados del Centro Médico de la Universidad de Stanford, este tipo de quimerismo probablemente no sea dañino ni debería cambiar a una persona. "Su cerebro y personalidad deberían seguir siendo los mismos", abundó en un reporte de The New York Times.

Sin embargo, para un científico forense estos casos son vistos de otra forma. Los investigadores criminales cuando recogen pruebas de ADN en una escena del crimen saben que cada víctima y cada perpetrador dejan un único código de identificación, no dos.

Si otro paciente respondió de manera similar a un trasplante y esa persona cometió un delito, podría inducir a error a los investigadores, dijo Brittney Chilton, criminalista de la división de ciencias forenses de la Oficina del Alguacil. También escenarios similares podrían crear confusión en torno a la identidad de una víctima.

El caso de Long es por ahora un experimento y aún no hay nada concluyente sobre cuántas otras personas responden igual que él a los trasplantes de médula ósea. Por ahora, su raro quimerismo es una de esas curiosas posibilidades que los analistas forenses pueden considerar cuando los resultados de ADN no estén claros.

Médicos y científicos forenses saben que algunos procedimientos médicos pueden convertir a una persona en quimera, aunque rara vez se ha estudiado con aplicaciones criminales en mente como el caso de Long, quien no solo tiene el ADN de su donante en la sangre, también lo lleva en sus labios, mejillas y hasta en su semen. (Foto Getty Creative)

También puede servir de inspiración a los guionistas de series criminales, siempre ávidos de rarezas para sus complicadas tramas. Long debe agradecer mucho al donante que le salvó la vida, además de cederle su ADN.