El hombre que fue ejecutado en 1896 de una manera innovadora (para la época) aunque cruel

Ilustración sobre la ejecución de Charles Thiede publicada el 11 de agosto de 1896 en el Salt Lake Semi-Weekly Tribune (imagen vía executedtoday)

En el Estado de Utah (Estados Unidos) comenzó a utilizarse la pena capital a partir de 1850. Inicialmente dos fueron las maneras con las que ejecutaban a los condenados a muerte: mediante un pelotón de fusilamiento o la horca. Una de las peculiaridades del sistema judicial de ese lugar era que dejaban al convicto elegir la forma en que quería morir. Un año después (en 1851) de introdujo una tercera opción: morir decapitado, pero esta alternativa fue eliminada treinta y siete años después tras no haber sido elegida ni una sola vez.

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En 1896 se quiso innovar con la forma de ajusticiar a los condenados a muerte y se decidió utilizar lo que se consideraba un método revolucionario y que ayudaría a morir mucho más rápidamente al reo. Lo que se pretendía era, por causas humanitarias, ahorrar sufrimiento a quien era ejecutado, algo que se contradecía con el deseo de los ciudadanos que querían verlo agonizar, con el fin de que sufriera un castigo severo por el crimen cometido.

Este método era una modernización de la horca y consistía en que, en lugar de colocar al condenado sobre una trampilla del cadalso que se abriera bajo sus pies y lo dejara suspendido en el aire, mientras la soga atada al cuello lo estrangulaba, lo que se hacía era atar los pies del reo fuertemente al suelo y sobre él una viga con una serie de poleas y una cuerda en la que había un contrapeso, el verdugo tan solo debía desenganchar la cuerda.  De esta forma al ejercerse dos fuerzas (una sosteniendo desde los pies y la otra tirando desde el cuello –con el contrapeso-) se lograría partir rápidamente las cervicales y el fallecimiento sería inmediato.

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La primera (y única) vez que se puso en práctica esta forma de ejecutar fue el 7 de agosto de 1896. El condenado a muerte era Charles Thiede, un hombre que había sido juzgado y encontrado culpable del asesinato de su esposa dos años antes, quien había aparecido muerta junto a la puerta del salón que regentaba su esposo y que presentaba dos profundos cortes en la garganta.

Charles Thiede (imagen vía signaturebookslibrary)

El propio Charles Thiede era quien había encontrado el cuerpo sin vida de su esposa y quien avisó a las autoridades de Salt Lake City (capital de Utah y población en la que vivían). Tras la investigación policial, y a falta de otros sospechosos, se determinó que el asesinato lo había cometido el propio marido de la víctima, quien era conocido por su carácter violento y tenía graves problemas de alcoholismo.

Conocidos, entre los vecinos, habían sido los actos de violencia y maltrato del señor Thiede hacia su mujer, por lo que el jurado no dudó en encontrarlo culpable durante el juicio.

Y fue precisamente con Charles Thiede con quien se quiso poner en práctica el nuevo método de ejecución (parece ser que a él no le dejaron elegir la forma en que quería morir, sino que se le impuso para poder probar cuanto antes el artilugio).

El problema es que este innovador método no resulto nada ‘humanitario’, al menos en esa primera vez que se utilizó (y que se sepa la única en el Estado de Utah). Resulta que cuando el verdugo soltó la cuerda, en cuyo uno de sus extremos se encontraba el contrapeso que tiraría del cuello, este tirón no fue una sacudida tal y como se esperaba y que partiera el cuello en dos (provocando la muerte inmediata) sino que lo que hizo fue tirar fuertemente y estrangulándolo lentamente, haciendo que la ejecución y fallecimiento del reo se alargara mucho más de lo deseado, además de escuchar los estremecedores quejidos de dolor de Charles Thiede. Los pocos testigos que estaban presentes (ya que, afortunadamente, se realizó la ejecución de forma privada) fueron testigos de uno de los momentos más sobrecogedores de sus vidas.

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En los siguientes años ningún condenado escogió como forma de ser ejecutado la horca, siendo fusilados. El siguiente ahorcamiento se produjo en 1912, pero se realizó por el método tradicional. En 1955 se introdujo la silla eléctrica como nueva forma de morir. El último ahorcamiento se produjo en 1958 y en 1967 se prohibió la pena de muerte en el Estado de Utah, reestableciéndose en 1973. En 1980 se introdujo la inyección letal, anulándose la horca como método y en 2010 tuvo lugar la última ejecución mediante fusilamiento (sigue en vigencia).

Fuentes de consulta e imágenes: signaturebookslibrary / executedtoday / bbc