El hábito sencillo que ayuda a regular el nivel de azúcar en la sangre, según la ciencia

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Es posible equilibrar los niveles de azúcar en la sangre alimentándonos de manera saludable y practicando actividad física regular. (Getty Creative)
Es posible equilibrar los niveles de azúcar en la sangre alimentándonos de manera saludable y practicando actividad física regular. (Getty Creative)

Escuchamos frecuentemente sobre la importancia de moderar la ingesta de azúcar, no solo para quienes evitan aumentar de peso, sino como parte del cuidado de la salud en general. Y es que no hay que ser un científico para comprender que las abuelas no se equivocaban al decir que todo en exceso puede ser dañino.

No se trata de restringir, pero sí de mantener el equilibrio, porque el abuso puede estimular la aparición de afecciones como diabetes tipo 2, la cual es el tipo más común de esta enfermedad y, como define el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y del Riñón, ocurre cuando el nivel de glucosa en la sangre, también llamado azúcar en la sangre, es demasiado alto.

La glucosa en la sangre es la principal fuente de energía y proviene principalmente de los alimentos que se consumen. La insulina, que es una hormona producida por el páncreas, ayuda a que la glucosa entre a las células para que se utilice como energía. En la diabetes tipo 2, el cuerpo no produce suficiente insulina o no la usa bien. Por lo tanto, se queda demasiada glucosa en la sangre y no llega lo suficiente a las células”.

Los factores que están involucrados en el desarrollo de diabetes tipo 2 son el sobrepeso y la obesidad, la falta de actividad física, la resistencia a la insulina y la genética. (Getty Creative)
Los factores que están involucrados en el desarrollo de diabetes tipo 2 son el sobrepeso y la obesidad, la falta de actividad física, la resistencia a la insulina y la genética. (Getty Creative)

¿Pero, estoy en riesgo?

Es posible que de tanto escuchar sobre estos tópicos, nos preguntemos si todos estamos en riesgo de desarrollar la enfermedad. El hecho es que los factores que están involucrados son el sobrepeso y la obesidad, la falta de actividad física, la resistencia a la insulina y la genética.

Los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades especifican, además, que personas mayores de 45 años, y latinos, afroamericanos, indoamericanos son más propensas.

Sin embargo, es posible prevenir o retrasar esta enfermedad alimentándonos de manera saludable y equilibrada, y haciendo algunos cambios en cuanto a nuestra actividad física, y justamente en eso se ha enfocado una nueva investigación que comprobó que solo dos minutos pueden marcar la diferencia.

La investigación, publicada en la revista científica Medicina Deportiva, comparó el impacto en el organismo entre estar de pie, estar sentado por largos períodos de tiempo, y caminar, a través la revisión de siete estudios previos. Los resultados son sorprendentes y alentadores.

Caminar o estar de pie influyen positivamente en la salud, sobre todo para quienes suelen tener una vida sedentaria. (Getty Creative)
Caminar o estar de pie influyen positivamente en la salud, sobre todo para quienes suelen tener una vida sedentaria. (Getty Creative)

Muchas veces, ante la imposibilidad de dedicar por lo menos 30 minutos diarios a hacer deporte, por nuestras muchas ocupaciones, decidimos no hacer nada, y resulta ser que con una caminata ligera ya estamos ayudando al organismo.

Para determinarlo se solicitó a los participantes, mayores de 18 años, de ambos sexos, con sobrepeso, algunos con prediabetes y diabetes tipo 2, y otros sin la enfermedad, y sin antecedentes familiares, que se levantaran o caminaran entre dos y cinco minutos, cada 20 o 30 minutos, a lo largo de un día. Tras la revisión de los valores, los científicos determinaron que este cortísimo periodo de tiempo de una caminata ligera influía poderosamente en la caída de los niveles de azúcar en la sangre.

Además, se determinó que caminar dentro del período de entre una hora y 90 minutos después de la comida, que es cuando lo niveles de azúcar en la sangre están en su nivel más alto, también se relacionó con cambios graduales, comparado a estar sentado o de pie. Esto es fundamental para quienes deben evitar cambios bruscos.

Caminar durante unos minutos después de desayunar, almorzar y cenar, puede representar un cambio en beneficio de nuestro organismo. (Getty Creative)
Caminar durante unos minutos después de desayunar, almorzar y cenar, puede representar un cambio en beneficio de nuestro organismo. (Getty Creative)

Adicionalmente, aunque el estudio no arrojó resultados significativos con relación a la insulina o a la tensión arterial, sí se determinaron cambios importantes en la reducción de azúcar en la sangre estando de pie, pero no tan significativos como los que se consiguieron con la caminata.

Es necesario destacar que como dice el estudio, acumular tiempo sentado en sesiones prolongadas es perjudicial para la salud cardiometabólica, con lo cual el hábito físico más simple, como caminar durante unos minutos después de desayunar, almorzar y cenar, puede representar un cambio en beneficio de nuestro organismo. Hacerlo habitualmente y por un mínimo de 30 minutos a moderada intensidad marcará la diferencia entre lo que puede ser un futuro con más o menos enfermedades y vitalidad.

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