El escándalo en EEUU por la supuesta vacuna aplicada a una ministra de la Suprema Corte de México

Enrique Pérez Quintana
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Yazmín Esquivel, integrante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
FOTO: VICTORIA VALTIERRA / CUARTOSCURO.COM
Yazmín Esquivel, integrante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. FOTO: VICTORIA VALTIERRA / CUARTOSCURO.COM

El pasado lunes el presidente Andrés Manuel López Obrador se entrevistó vía Internet con el presidente de los Estados Unidos Joe Biden. El presidente mexicano solicitó que ese país compartiera vacunas para combatir el Covid en México. La respuesta fue negativa, porque el compromiso del presidente Biden es vacunar primero al pueblo norteamericano.

Para dominar la pandemia se tiene previsto que México adquiera más de 200 millones de vacunas para inmunizar a la mayoría de la población. Las vacunas están llegando, pero no en la cantidad y rapidez que la contingencia demanda. Se priorizó al personal sanitario y adultos mayores de sesenta años. La pandemia sigue cobrando vidas y no se percibe que el número de vacunas y las estrategias de su aplicación vayan a mejorar.

Con este contexto, ha surgido el turismo de vacunas. Ciudadanos mexicanos están viajando a los Estados Unidos para vacunarse contra el covid-19 en ciudades fronterizas. El turismo de vacunación está en auge entre quienes tienen capacidad económica para trasladarse y permanecer en ese país el tiempo necesario para recibir las dos dosis de la vacuna.

El turismo de vacunación se ha dado en Texas, California y Florida. Se observan largas filas, en la mayoría mexicanos, en los módulos de vacunación de ciudades como McAllen, San Antonio, Houston o El Paso, en Texas. No tienen que ser residentes o tener doble nacionalidad.

El fenómeno no ha pasado desapercibido para las elites del poder en México y una primera experiencia fue registrada y documentada por la periodista Dolia Estévez quién informó que viajaron en jet privado a San Antonio, Texas para vacunarse, la ministra Yazmín Esquivel Mossa y su marido José María Riobóo. Así como el ministro Alberto Pérez Dayán, quien viajó en otro momento. “Son los primeros altos servidores públicos que se sabe han viajado a Estados Unidos con dicho fin”.

Destaca el caso de la ministra Yazmín Esquivel Mossa, y su esposo José María Riobóo por estar identificados como personas cercanas al presidente López Obrador, quien propuso a la ministra para que ingresara a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Del empresario Riobóo se dice que es de los consentidos del presidente.

No es un asunto menor que dos ministros encargados en México que se aplique e interprete correctamente la Constitución, estén dispuestos a violar las normas establecidas en otro país. Ninguno cumple con los requisitos establecidos por las autoridades de Texas. Se aplicaron la vacuna pese a no contar con el requisito de la edad para vacunarse.

“Y es que San Antonio está administrando vacunas a los "grupos de mayor riesgo de contraer covid-19" dentro de las fases 1b (médicos, enfermeras, asilos, farmacias, y rescatistas) y la fase 1b (adultos mayores de 65 años) y Esquivel tiene 57 años y Pérez Dayán 60 años, por lo que no cumplen con la estipulación de edad en los lineamientos.” (Sin Embargo, 2 de marzo de 2021)

Para acceder a la vacuna, la ministra Yasmín Esquivel y su esposo José María Riobóo, obtuvieron una matrícula consular, documento que solo se otorga a residentes mexicanos en el extranjero y que los consulados de México en Estados Unidos exigen para vacunar a los migrantes.

El documento se los “tramitó” Rubén Minutti Zanatta, cónsul en San Antonio, Texas, el primero de febrero pasado. Según el diario Reforma, Minutti Zanatta fue subordinado de la ministra Esquivel Mossa cuando encabezó el Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México. (Reforma, 3 de marzo de 2021)

El turismo de vacunas ha disgustado a las autoridades; en particular en Texas, han manifestado que usar dosis que no les pertenecen es abusivo y antiético. Abusivo porque millones de ciudadanos llevan meses esperando su turno. “Y antiético porque los presuntos abusadores son representantes del máximo órgano del poder judicial de la nación y de una dependencia a cargo del cumplimiento de la ley.”

Ante la información presentada por la periodista Dolía Estévez, la ministra Yasmín Esquivel negó que hubiera ido a vacunarse a San Antonio, Texas. Justificó su viaje del 1 de febrero, con la visita que realizó para conocer la sala de lactancia que lleva su nombre, al interior del Consulado General de México.

Es frecuente que se divulguen distinciones, como poner el nombre de una persona en las instalaciones públicas, es el caso de la ministra Esquivel, que solo hasta que se hizo un escándalo por su incursión al turismo de vacunas, divulga la existencia de la sala de lactancia con su nombre en el consulado, como si fuera su coartada, a cargo de quien fuera su subordinado. La ministra esta impaciente, quiere garantías para seguir viviendo. Su viaje significa que no confía en la 4T.

El final de la nota de Dolía Estévez no tiene desperdicio.

“El “turismo de vacunación” de altos funcionarios abona a la percepción que se tiene de los mexicanos como “ladrones” y “abusadores”. Con desplantes de abuso de poder como el narrado no sólo pierde la imagen de México sino connacionales que trabajan en Estados Unidos y aportan la principal fuente de divisas del país.”

La fila es larga, fórmese y tenga paciencia.

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