El error del gobierno de AMLO que ayudó, por pura soberbia, a uno de sus enemigos

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Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México. 
FOTO archivo: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM
Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México. FOTO archivo: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

La gobernadora de Campeche, Layda Sansores, cada semana transmite en la radio su programa Martes del Jaguar. Desde hace algunas semanas divulga audios en los que Alejandro Moreno, “Alito”, exgobernador de esa entidad y actual dirigente del PRI, es el protagonista en diferentes grabaciones en las que se escuchan conversaciones sobre sus planes de corrupción y abuso del poder. La Fiscalía de Campeche lo investiga por supuesto enriquecimiento ilícito.

En su defensa, Alejandro Moreno asegura que está enfrentado un acoso constante, discursos de odio y amenazas, lo que sucede “a raíz del voto conjunto de la oposición en contra de la reforma eléctrica”, que frenó los proyectos del presidente López Obrador en la materia.

Los problemas que afectan a Alito no se originan solo en Campeche. Al interior del PRI también la situación le es adversa debido a los resultados negativos del partido en los procesos electorales en los que él ha intervenido. De trece entidades que gobernaba al inicio del sexenio, ahora solo lo hace en dos. Hace algunas semanas, expresidentes del PRI le plantearon la posibilidad de un cambio anticipado en la dirigencia.

Recientemente, 15 exgobernadores, militantes del PRI, solicitaron la renuncia de Alejandro Moreno. Mediante una carta pública expresaron: “Por el bien del partido, es tiempo de considerar una pronta renovación de la dirigencia actual, de convocar a una revisión a fondo de los documentos básicos, de contar con una nueva narrativa de proyecto alterno de país”.

Para los expresidentes y los exgobernadores del PRI, la imagen pública de Alejandro Moreno está “gravemente dañada” debido a los escándalos provocados por la divulgación de los audios de la gobernadora Layda Sansores.

La reacción de 'Alito' frente a la adversidad fuera y dentro del PRI, ha sido afirmar que es perseguido por no aprobar la reforma eléctrica de López Obrador y asegurar que su fortuna es legítima. La pérdida de las gubernaturas la atribuyó a “negociaciones” de los exgobernadores que las “entregaron” a Morena.

En esta controversia, Alejandro Moreno eligió el papel de víctima y articuló la estrategia de denunciar lo que antes calló. En gira por el estado de Guerrero afirmó: “Morena es la mayor tragedia y desgracia que pudo pasarle al país, se les cae el país, se les derrumba”.

La estrategia incluye su denuncia en el extranjero y para ello fue a Europa. En Ginebra Suiza, asistió a una reunión de la Internacional Socialista en la que fue designado como vicepresidente. Fue al parlamento europeo donde denunció “actos de persecución en su contra de parte del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y de Morena”.

A la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, le entregó una carta en la que acusó que el gobierno y Morena “han usado recursos públicos y a las agencias de seguridad y procuración de justicia para realizar espionaje, obtener información de manera ilegal y proceder con argucias legales en contra de partidos de oposición”.

El papel de víctima es altamente rentable para los políticos. Es un hecho que López Obrador es un experto en este manejo y por ello, llama la atención, que al regresar de su gira por Europa el gobierno le haya “regalado” a Alejandro Moreno el argumento para que se presente como víctima dentro y fuera del país.

Según el Instituto Nacional de Migración, en cumplimiento de una solicitud de autoridades del estado de Campeche, llevó a cabo la revisión de documentos de Alejandro Moreno, al regresar de Europa, que tardó veinte minutos, y le pidió firmar algunos papeles.

Al respecto, Alito publicó en redes sociales un video donde dice que al llegar de Paris las autoridades migratorias lo detuvieron, junto con su esposa, por más de una hora para hacerlo firmar algunos documentos e informarle que tenía una alerta migratoria. Señaló que es parte de una persecución política en su contra, y de otros opositores, por lo que hizo un llamado a “luchar por México”, y no dejarse intimidar.

Desde la Presidencia 'confirmaron' a Alito en su papel de víctima al publicar en Twitter: “Por los posibles delitos de tráfico de influencias, desvío de fondos federales, lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y fraude fiscal, la @FGRMexico, inició una carpeta en contra de @alitomoreno, exgobernador de Campeche y actual líder nacional del #PRI”. Posteriormente, fue borrado.

Tuit publicado y después borrado en la cuenta oficial del Gobierno de México, manejada por la oficina de Comunicación Social de la Presidencia de AMLO
Tuit publicado y después borrado en la cuenta oficial del Gobierno de México, manejada por la oficina de Comunicación Social de la Presidencia de AMLO

Al día siguiente, el presidente López Obrador comentó que publicar este mensaje había sido un error. Alito lo capitalizó señalando que, de haber una investigación en su contra, se anularía por violar el debido proceso y la presunción de inocencia.

El “error” confirmó al dirigente del PRI en el papel de víctima y también que la supuesta autonomía de la Fiscalía General de la República es pura ficción. Otro efecto es depreciar el “trabajo” de Layda Sansores que con sus audios criminaliza al exgobernador y por último, confirma que en política no hay coincidencias y las acusaciones contra Alito y Peña Nieto buscan desfondar al PRI para capturar al Estado de México, la joya de la corona electoral, rumbo a 2024. La soberbia hace que se equivoquen en lo elemental.

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