El día que la próxima 'no primera dama', Beatriz Gutiérrez Müller, se incomodó con Twitter

Foto: Cuartoscuro

Es difícil que las personas que están cerca de los poderosos no sientan los efectos de esa cercanía, sobre todo aquellos que trabajan a su lado y quienes tienen lazos familiares, son observados por los demás con curiosidad o interés para tratar de obtener algún beneficio.

En México esta circunstancia caracteriza en particular al círculo más cercano al presidente de la república, su familia, que se mantiene en bajo perfil y, tal vez, la única excepción es la esposa del presidente, que lo acompaña a los actos que recomienda el protocolo de Estado.

Todo es diferente cuando se propone en la retórica de la propaganda el “Cambio Verdadero” lo que incluiría que algunos roles, que por años han estado presentes en la vida pública, también sean modificados.

La esposa del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller ha dicho que “Para la verdadera transformación de la vida pública de México, tenemos que comenzar a pensar y actuar diferente. Pongamos fin a la idea de la primera dama. En México no queremos que haya mujeres de primera ni de segunda”.

La no primera dama Beatriz Gutiérrez está casada con Andrés Manuel López Obrador, se define a sí misma como la compañera del presidente y ha manifestado en diferentes ocasiones que no tiene ningún interés político de ser funcionaria pública o presentarse a un cargo y prefiere continuar “Haciendo lo que me realiza, ser madre, procurar a mi familia y seguir con mi profesión que me
gusta mucho”. (El País, 5 de julio de 2018)

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El perfil de Beatriz Gutiérrez Müller indica que es portadora de una personalidad madura, sensible, creativa, con una sólida formación académica e intelectual y por estos rasgos personales, el rol de primera dama no es aceptable para ella, pero su cercanía, la más próxima al poder, la expone de manera inevitable a los efectos de la personalidad de su esposo, Andrés Manuel López Obrador, presidente electo y activo participante en las redes sociales, que hoy observan y juzgan todo desde la
armadura del anonimato.

La realidad actual es vista desde múltiples enfoques y los participantes de las redes expresan sus puntos de vista con toda libertad, en ocasiones de manera agresiva y repetitiva, es cuando se dice que es por la acción de los “Bots”, que se alquilan y con frecuencia siguen alguna consigna.

Este mecanismo fue empleado por los diferentes aspirantes al poder en el proceso de disputa del poder que recientemente se efectuó en México, lo que incluyó al candidato de Morena, por lo que en el camino se generaron adversarios y críticos que hasta este día continúan actuando en las redes sociales y uno de sus blancos es el presidente electo y su círculo cercano.

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En este contexto llama la atención el señalamiento que hizo en Twitter Beatriz Gutiérrez sobre la agresividad y el lenguaje cargado de ira así como el recordatorio de que ella no es AMLO.



La no primera dama, aunque no lo quiera, es una persona pública y lo mismo que su esposo el presidente es observada por quienes la rodean que, aun sin quererlo, comentan a sus cercanos sobre los dichos y los hechos de la no primera dama.

Si Angelica Rivera no hubiera sido la esposa del presidente Peña Nieto, el escándalo de la “Casa Blanca” no se hubiera dado, tampoco las recientes fotos de ella con sus hijas en París y es que en política no todos están de acuerdo y la disputa por el poder es permanente, que haya un ganador no implica que no haya un resentido.

Para Beatriz Gutiérrez es recomendable la tolerancia y continuar con la actitud discreta de las esposas de los presidentes que la presidieron en el papel que no pidieron, pero que tuvieron que desempeñar. Como no primera dama también va a ser observada. No se puede evitar. Las redes sociales tienen la palabra y la agresión.