Cuando en ‘El chiringuito’ hablen de baloncesto, preocúpate

La Libreta de Van Gaal
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José Álvarez y Josep Pedrerol
Esa defensa zonal no me acaba de convencer. (Imagen: Atresmedia)

“Cuando veo baloncesto en ‘El chiringuito’, me preocupo”, ironizó este domingo Sitapha Savane, ex jugador y actual comentarista de Movistar+, cuando le pidieron opinión sobre lo de Thomas Heurtel. No es de extrañar. Veinticuatro horas antes de que el FC Barcelona decidiera dejar tirado en el aeropuerto de Estambul a uno de sus jugadores, Josep Pedrerol había dejado bien claro lo que le importa la canastita: “A mí el baloncesto…”, replicó el director de ‘El chiringuito de jugones’ cuando Roberto Morales trataba de argumentar sobre la futura ‘superliga’ europea de fútbol poniendo como ejemplo la actual Euroliga. “A mí el baloncesto…”

A Pedrerol el baloncesto no le interesa, digámoslo finamente. Salvo que venga rebozado en polémica, claro. Savane y cualquiera sabe que, si Josep y sus chicos acechan es porque hay morbo en el que hundir sus garras. Hace poco más de un año la Euroliga les expulsó porque, más listos que nadie, accedieron a una zona prohibida para tratar de arrancar alguna reacción a Nikola Mirotic, al que su antigua afición había recibido al grito de “¡Rata!” No, el corte de UCLA nunca le interesó mucho a Pedrerol, que en su programa del pasado martes no disimuló que acababa de leer el apellido “Heurtel” por primera vez en su vida.

De inmediato, quiso saber quién era el responsable de la sección y, por tanto, del abandono de Heurtel. “En teoría es Tusquets, el presidente de la gestora”, apuntó —con escaso tino— José Álvarez, desplazado de urgencia al aeropuerto de El Prat. Pedrerol —con buen criterio— le pidió una respuesta más concreta. En lugar de optar por un prudente silencio, Álvarez le repitió lo que a esas horas ya sabía todo el mundo —Heurtel no negociaba con el Fenerbahçe, sino con el Real Madrid—, cosa que inquietó sobremanera al jefe: “Eso ya lo hemos contado hace media hora”. Álvarez, entonces sí, se calló y Pedrerol dio paso a otro redactor, Álex Silvestre, que había entrado en la web del Barça y, móvil en mano, nos leía el organigrama del club. A veces, la documentación y la información son procesos simultáneos.

Se llegó pronto a la conclusión de que los responsables eran el directivo Albert Soler y el manager general de la sección, Nacho Rodríguez. Pedrerol dejó claro que ni le sonaba este último, pese a sus dos medallas con la selección y sus numerosos títulos con el Barça. “Tienen que dar la cara”, exigió. Había comenzado ya la cuenta atrás —40 minutos— para el aterrizaje del Barça en El Prat, con José Álvarez tomando posiciones frente al autobús que esperaba a los jugadores.

Amenizaron la espera debatiendo sobre el tema Tomás Roncero, Paco García Caridad, José Damián González, Edu Aguirre, Óscar Pereiro y Cristóbal Soria, que repitió unas 257 veces la frase “Roma no paga traidores”. También el ‘Lobo’ Carrasco, que minutos antes había dado una gran exclusiva: hay un 50% de opciones de que Leo Messi se vaya y un 50% de que se quede. Fue una noche potente, no hay duda.

“Me han dicho que se nos nota preparados”, bromeó Pedrerol minutos antes de confundir a Alfonso Reyes con Alfonso del Corral. También sugirió a José Álvarez buscar en Google la foto de Nacho Rodríguez para reconocerle en la terminal. No habría estado de más hacerle caso, porque cuando aparecieron los primeros jugadores el reportero se lanzó a por ellos sin identificarlos en ningún momento. Pasaban de dos metros y llevaban el chándal del Barça, luego tenían que ser jugadores. Álvarez los abordó en un inglés más impetuoso que académico pero ellos no le respondieron en ningún idioma. Después llegaron Álex Abrines y el capitán, Pierre Oriola, que sólo se destapó un ‘airpod’ para decirle que no estaba escuchando lo que le preguntaban. Cuando el quinto jugador —Nick Calathes— y el sexto —otro al que no se identificó— se negaron también a hablar, Pedrerol ya se cansó y pidió elevar el tiro. Álvarez lo intentó con Nacho Rodríguez y con el entrenador, Sarunas Jasikevicius. El mismo silencio. Cuando parecía que quizá el técnico se arrancara a hablar, se perdió la señal. “¡Mierda!”, exclamó Roncero en el estudio. Daba igual. Los presentes dedicaron una ovación a José Álvarez y Pipi Estrada definió lo visto como “reporterismo puro”.

Como la prensa del corazón, la factoría Pedrerol está especializada en persecuciones aeroportuarias. Hace cinco años nos vendieron como una cima periodística haber grabado en Barajas a Rafa Benítez, entonces muy cuestionado. Convirtieron en espectáculo televisivo su educada negativa a ser entrevistado por un periodista decidido a atosigarle a preguntas, tuviera o no respuesta. En el ‘Caso Heurtel’ no hablamos de un entrenador reacio a comentar rumores sino de un club que ha perpetrado una barrabasada y de un vestuario que la ha consentido o, al menos, no se ha molestado aún en condenarla. El silencio de todos, y en especial el de Oriola, tiene más contenido que el 99% de las declaraciones que escuchamos a diario.

“A ver si hablamos también de lo bueno del baloncesto”, se propuso Pedrerol, sin reírse ni nada. Todo el mundo sabe lo difícil que es hacer realidad los buenos propósitos de Año Nuevo, pero al menos se espera al 1 de enero para incumplirlos. Mi deseo particular para los próximos doce meses es que nos sigamos encontrando en esta columna. Y uno más amplio, por supuesto, es que la ciencia nos saque de esta. Los políticos y los ciudadanos ya hemos demostrado que no somos capaces. Feliz 2021.

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