El cambio de imagen radical que ha dado nueva vida a una perrita


Hay veces que la vida da una seguna oportunidad a aquellos que han sufrido mucho. Aunque tengan cuatro patas. Es el caso de Ellie Mae, una pequeña perrita de raza shitzu, que fue encontrada en un estado lamentable en una vivienda de Nebraska, Estados Unidos. Al parecer, su dueña había fallecido y cuando se desplazaron los equipos de limpieza a vaciar su casa, encontraron un animal envuelto en pelo del que nadie había oído hablar.

Ellie Mae fue encontrada en este estado en la vivienda de su ama, recién fallecida (Crédito: Nebraska Humane Society)

Ellie Mae no podía ni siquiera andar debido a la inmensa alfombra peluda que le recorría el cuerpo y que parecía estar estrangulándola. Así que fue trasladada a la sede en Omaha de la protectora Nebraska Humane Society en una bolsa verde para ser valorada. Ahí los médicos, sin saber ni su peso ni su estado de salud real decidieron tomar una decisión de urgencia: anestesiar a la perrita, rapar su pelo y ver qué encontraban.

Los 4 kilos de pelo, heces y arena ocultaban unas uñas de más de 25 centímetros. Ellie Mae no podía andar (Crédito: Nebraska Humane Society)

El intensísimo cambio de imagen supuso un trabajo de 3 veterinarios durante una larga hora, terminó con la eliminación de una alfombra de pelos, heces y arena de 4 kilos. La labor de esquilado dejó al descubierto unas uñas de más de 25 centímetros que llevaban años sin ser cortadas. Pero la sorpresa de los médicos fue que Ellie Mae tenía un buen peso, 5 kilos, y no sufría ninguna enfermedad importante que pudiera acabar con su vida, salvo un pie infectado. Padecía desgaste muscular y artritis en las patas traseras, después de años de no ser utilizadas, pero nada que una pequeña cirugía de hernia y un cóctel de antibióticos no pudiera curar.

Este es el aspecto actual y saludable de la perrita. (Crédito: Nebraska Humane Society)

Cinco horas después de su liberación, la perrita ya estaba levantada y lista para salir a dar un paseo. Parece que Ellie Mae tropezó un poco al principio porque no había caminado en bastante tiempo. Pero dos semanas después se ha hecho más fuerte, le encanta explorar y saluda a sus cuidadores como cualquier otra perrita feliz. Solo falta que termine encontrando una nueva familia que sea capaz de ver la belleza de su interior, pero también de su exterior.