El asesinato que se convirtió a finales del siglo XIX en ejemplo de investigación policial y medicina forense

El asesinato que se convirtió a finales del siglo XIX en ejemplo de investigación policial y medicina forense (imagen vía Wikimedia commons)

El 13 de agosto de 1889 fue encontrado un cuerpo en estado de descomposición en unos arbustos junto a la carretera que conducía hacia la localidad francesa de Lyon. El hallazgo lo hizo un particular que por allí pasaba y que se dirigía a su puesto de trabajo.

La policía local examinó el cadáver y mandó un telegrama a la central de París para dar cumplido conocimiento. El cuero no presentaba las características a ninguno de los casos de desaparecidos en los últimos meses en la región, por lo que desde la capital francesa quizás tendrían datos sobre alguien a quien se le estaba buscando desde hacía algún tiempo.

Una vez recibido el aviso en la prefectura de policía de París, se hizo cargo del caso el propio comisario Marie-François Goron, un veterano investigador con una larga carrera a sus espaldas y al que le quedaban tan solo seis años para la jubilación.

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Desde el primer momento en que Goron vio el aviso recibido de Lyon estuvo convencido de que el cadáver pertenecería a Toussaint Augustin Gouffé, un respetado procurador del Ministerio de Justicia (conocidos en Francia como ‘Huissier de justice’) de 49 años y que estaba en paradero desconocido desde hacía tres semanas. Era viudo y padre de tres hijas y fue su cuñado quien había presentado la denuncia la mañana siguiente a su desaparición.

A pesar de ser un reconocido y valorado profesional, Gouffé también era ampliamente conocido en los ambientes nocturnos de la capital debido a que le gustaba correrse unas buenas juergas en los prostíbulos de los barrios bajos.

El día de su desaparición (el 26 de julio) se le había visto por última vez en una cafetería en compañía de Gabrielle Bompard, una joven prostituta de 21 años con la que frecuentaba. Salieron del local y nada más se supo de ninguno de los dos.

El comisario Goron se trasladó hasta Lyon para examinar el cadáver encontrado y ver si había coincidencias con la descripción de Gouffé. Pero el cuerpo ya se encontraba en un avanzado estado de descomposición y poco se pudo determinar. Además, la autopsia que se le había practicado no se había hecho correctamente y no arrojaba ninguna pista que diera evidencias de si realmente se trataba de él.

Finalmente, las autoridades lionesas determinaron que podría tratarse de un mendigo y decidieron darle sepultura enterrándolo en una fosa común. Pero esto no convenció a Goron que decidió continuar con la investigación por su cuenta.

El caso Gouffé (L’ affaire Gouffé) fue uno de los más conocidos en Francia a finales del siglo XIX (imagen del libro L’ affaire Gouffé del Dr. Alexandre Lacassagne )

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Descubrió que al día siguiente de la desaparición de Gouffé, con su joven amante Gabrielle Bompard, ésta había viajado en tren hasta Lyon en compañía de un viejo conocido de la policía: Michel Eyraud, un ratero de poca monta de 53 años de edad y que ya había sido detenido en varias ocasiones por estafa, robo, continuas peleas y que era un habitual en el sórdido mundo de la prostitución.

Goron también pudo averiguar que la pareja viajó junto a un enorme baúl de gran peso (según testimonios posteriores de los mozos de estación que ayudaron a subirlo o bajarlo del tren).

El comisario iba confeccionando un puzle con todas las piezas que iba encontrando gracias al rastro y pistas que Bompard y Eyraud fueron dejando, pero era insuficiente lo que tenía para poder reabrir el caso del cadáver de Lyon, ya que estaba convencido que aquel cuerpo pertenecía a Toussaint Augustin Gouffé, pero le faltaba alguna pista que fuera definitiva.

El mes de octubre todo cambió cuando se encontraron restos de lo que parecía un baúl en las inmediaciones de donde se produjo el hallazgo del cadáver. Los testimonios señalaron que era el mismo que portaban en el viaje a Lyon Bompard y Eyraud, además de poderse determinar que dicho arcón había sido adquirido en una tienda de Londres. El comisario viajó hasta la capital inglesa y en una allí le confirmaron que había sido adquirido unos meses atrás por Michel Eyraud.

Marie-François Goron consiguió que se reabriera el caso y exhumara el cuerpo del desconocido para que se le practicara una nueva autopsia, pero esta vez quiso contar con el mejor especialista en medicina forense de la época: el doctor Alexandre Lacassagne, quien era conocido por las avanzadas prácticas que realizaba para analizar los cadáveres.

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Ilustraciones sobre cómo tuvo lugar el asesinato de Toussaint Augustin Gouffé (imagen vía Wikimedia commons)

Gracias a un impecable trabajo realizado por el Dr. Lacassagne se pudo determinar que el muerto era realmente Toussaint Augustin Gouffé. Ahora solo faltaba localizar a Bompard y Eyraud y darles caza. La joven prostituta se encontraba en San Francisco (Estados Unidos) y su compinche en el crimen se le localizó en la isla de Cuba. Tras solicitar la extradición de ambos fueron arrestados y enviados a Francia (ella en enero de 1890 y él en junio de aquel mismo año).

Tras ser interrogados magistralmente por el comisario Goron, ambos delincuentes se derrumbaron y dieron con todo lujo de detalles cómo se había cometido el crimen.

La tarde del 26 de julio de 1889 Toussaint Augustin Gouffé había sido citado en un céntrico café parisino por la joven Gabrielle Bompard, quien era una de sus amantes favoritas. No dudó en irse junto a ella hasta el apartamento de esta, donde tras unos cuantos achuchones la meretriz pidió al fogoso amante que jugaran un rato y le instó a colocarse una argolla al cuello.

De ella salía una soga sujetada por Michel Eyraud, quien se encontraba escondido tras unas cortinas, y tiró de ella con fuerza, hasta ahogar por completo a Gouffé. Metieron el cuerpo en el baúl y se dirigieron hacia la estación de ferrocarril, pasando antes por la oficina del Huissier de justice para robar todo lo de valor hubiera en la caja fuerte. Después partieron hacia Lyon donde alquilaron un coche de caballos con el que llevaron el arcón hasta las afueras (a una veintena de kilómetros), se deshicieron del cuerpo y huyeron hacia América.

La prensa del momento fue publicando sensacionalistas artículos dando cada uno de los detalles de este crimen que se convirtió en uno de los más mediáticos de su época y que sirvió como ejemplo de investigación policial y medicina forense.

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Tras el juicio por el crimen (celebrado en diciembre de 1890), los dos acusados fueron encontrados culpables. Gabrielle Bompard fue condenada a 20 años de prisión y Michel Eyraud (el verdadero cerebro del asesinato) a morir en la guillotina, ejecución que se llevó a cabo el 3 de febrero de 1891.

El Dr. Alexandre Lacassagne público un famoso libro sobre el caso que tituló como ‘L’ affaire Gouffé’ y que se puede consultar en línea en la web archive.org. Por su parte, el comisario Marie-François Goron se jubiló en 1895 a la edad de 49, pero no dejó su afición a la investigación ya que abrió una agencia de detectives privados en la que trabajó durante tres décadas, al mismo tiempo que se convirtió en un afamado escritor de novelas policiacas, publicando un gran número de libros.

Fuentes de consulta e imágenes: archive.org / archivodeinalbis / gallica / Wikimedia commons (1) / Wikimedia commons (2)