Ejército sirio no puede ganar, dice vicepresidente

BEIRUT, Líbano (AP) — El ejército de Siria no puede derrotar a las fuerzas rebeldes que buscan derrocar al presidente Bashar Assad, reconoció el vicepresidente sirio Faruk al-Shará, la primera admisión oficial que descarta una victoria del régimen.

En una entrevista de publicada el lunes en el diario libanés Al-Akhbar, al-Shará ofreció un panorama desalentador de la guerra civil en Siria que rara vez se escucha de altos funcionarios del gobierno, quienes suelen justificar la sangrienta represión de la disidencia como una batalla necesaria contra terroristas.

Al-Shará dijo que la arremetida militar contra la oposición no llevará a la victoria definitiva después de 21 meses de conflicto.

"Todas estas fuerzas de oposición sólo pueden concluir la batalla por derrocar al régimen si su objetivo es empujar al país al caos y un ciclo de violencia que no tiene fin", indicó. "No veo que lo que hacen las fuerzas de seguridad del régimen y unidades militares conduzca a una victoria definitiva".

Los rebeldes sirios han logrado importantes avances tácticos en las últimas semanas al capturar bases aéreas y militares cerca de Alepo, la ciudad más grande de Siria, y en la capital Damasco. El domingo, una facción islamista tomó una base de infantería en Alepo, la segunda base militar arrebatada a los soldados en la ciudad en una semana.

Además, las naciones occidentales están acelerando la ayuda a los rebeldes. También hubo mensajes contradictorios la semana pasada desde Rusia, un aliado clave de Assad. Moscú salió a desmentir a un alto diplomático ruso que declaró que el presidente sirio estaba perdiendo el control de su país.

La entrevista completa con el vicepresidente sirio se publicó el lunes, en momentos en que las fuerzas rebeldes están más cerca de Damasco, donde se centra el poder de Assad. Al-Shará habría dado la entrevista en esta ciudad, de acuerdo con el diario.

La sublevación comenzó en marzo de 2011 con manifestaciones pacíficas para demandar democracia que se convirtieron en guerra civil por la brutal represión del gobierno a la disidencia. Los activistas han denunciado la muerte de al menos 40.000 personas por el conflicto.

La mayoría de los rebeldes son integrantes de la mayoría musulmana suní, mientras que el régimen de Assad es dominado por los alauitas, una rama del islam chiíta.

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