Ejército sirio intenta domar los barrios rebeldes de Damasco

Por BASSEM MROUE

BEIRUT (AP) — Respaldadas por la aviación rusa y milicianos aliados sobre el terreno, en el último año las tropas sirias han arrebatado a los rebeldes y a extremistas del grupo Estado Islámico ciudades enteras, como Aleppo, Homs y Palmira.

Sin embargo, en los últimos tres años las fuerzas del presidente, Bashar Assad, no han logrado tomar barrios opositores en la capital, Damasco, donde los combatientes rebeldes han construido una red laberíntica de túneles fuera del alcance de los ataques aéreos y conectados con suburbios en manos de la oposición más alejados.

El gobierno ha emprendido una campaña de varias semanas para ampliar el área de seguridad en torno a la zona de poder de Assad, mostrando una nueva determinación para tomar las tres zonas al norte y nordeste de la capital que controlan en parte los rebeldes, y que son desde hace tiempo una molestia para el gobierno.

La ofensiva es la más fuerte en varios años. Aviones de combate habrían realizado más de 70 bombardeos en un sólo día, y junto con misiles tierra-tierra han producido los ataques más mortales en semanas.

"El régimen está presionando con toda la fuerza que tiene", dijo Ahmad Mahmoud, un activista de oposición en un suburbio rebelde al este de la capital.

Los barrios de Barzeh, Qaboun y Jobar, en Damasco, forman un arco desde el norte al extremo este de la ciudad. Están controlados parcialmente por rebeldes y a menudo se utilizan para lanzar morteros sobre la metrópolis e incursiones rápidas, una amenaza constante y un recordatorio de que los rebeldes pueden alterar la vida en una ciudad que ha escapado de gran parte de la destrucción y la violencia.

Qaboun y Barzeh disfrutaron de una calma relativa desde 2014 debido a un acuerdo de reconciliación entre los rebeldes y el gobierno. Durante ese periodo se permitía la salida de verduras y productos cotidianos de los barrios a Damasco, y a cambio el gobierno permitía la entrada de alimentos y otros artículos.

Eso permitió a las tropas oficialistas centrarse en otros lugares, y en diciembre las fuerzas del gobierno y sus aliados tomaron varios barrios rebeldes en el este de la ciudad norteña de Aleppo, la mayor victoria de Assad en seis años de guerra. Aleppo es la ciudad más grande del país y fue su núcleo comercial.

Los rebeldes comenzaron a evacuar en marzo Al-Waer, el último vecindario en manos rebeldes en Homs, la tercera ciudad más grande de Siria, y hace poco fueron expulsados de la región de Wadi Barada, al noroeste de Damasco. En agosto del año pasado, los rebeldes evacuaron el suburbio rebelde de Daraya, junto a la capital, tras años de asedio.

Las victorias han liberado a miles de soldados y combatientes partidarios del gobierno que ahora marchan sobre el norte, centro y sur de Siria contra rebeldes y miembros del grupo EI.

Algunas de estas tropas se utilizarán en la batalla para capturar los barrios de Damasco y Ghouta oriental, en una operación para ampliar la zona de seguridad en torno a Damasco y reducir la presión sobre la capital.

"Van a enfrentarse en último lugar con el enclave de Ghouta oriental, porque es mucho más grande que todos los otros enclaves", señaló Aron Lund, miembro de The Century Foundation. "Es más grande, más poblada y mejor defendida de lo que estaba el este de Aleppo".

Lund, analista expertos en Siria, señaló que Qaboun y Barzeh han proporcionado a los rebeldes en Ghouta oriental armas, combustible y otros bienes a través de túneles de contrabando, "de modo que tomar estas zonas sería probablemente el primer paso hacia retomar Ghouta oriental".

No será una batalla sencilla.

"Tienen su propio mundo bajo tierra", comentó Rami Abdurrahman, del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña y que mantiene una red de activistas en todo el país. Se refería a la elaborada red de túneles que los utilizan los combatientes para desplazarse, pasar comida de contrabando o lanzar ataques contra fuerzas del gobierno antes de volver a desaparecer bajo tierra.

Anas al-Dimashqi, activista de oposición con sede en el este de Ghouta, dijo que muchos de los túneles han quedado destruidos hace poco por el gobierno, derrumbados bajo la presión de los ataques aéreos o tomados por tropas en incursiones anteriores que terminarían por inclinar la balanza en favor del gobierno.

Tras rodear las zonas por todos lados y deshacer una tregua que duró años, será más fácil para el gobierno controlar estas zonas.

Activistas de oposición señalaron que las fuerzas del gobierno han ganado experiencia sobre cómo controlar zonas poco a poco, tras asediarlas para matar de hambre a la población y atacando hospitales y clínicas para obligarles a aceptar un acuerdo que termine en evacuación, un proceso que se ha producido en otros puntos del país.

Marwan al-Omawi, activista de medios en Ghouta oriental, dijo que si los barrios y Ghouta afrontan un ataque directo, los rebeldes están apenas a unos kilómetros (millas) de la capital y pueden tomar represalias con proyectiles para presionar al gobierno.

Además, señaló, en esos enclaves hay grupos fuertes como el Ejército del Islam, Failaq al-Rahman, el Comité de Liberación vinculado a Al Qaeda, el ultraconservador Ahrar al-Sham y el grupo Fajr al-Umma, lo que indica que la batalla no será fácil para el gobierno.

Por su parte, Osama Abu Zeid, activista en Siria, dijo que estas se resistirán a un ataque del gobierno, pero que al final "estos enclaves no tienen líneas de suministras ni líneas para evacuar a los heridos".