El Ejército de Níger, impotente ante el terrorismo

Agencia EFE

Niamey/Rabat, 15 ene (EFE).- Más de 170 soldados nigerinos han sido asesinados en ataques perpetrados por grupos yihadistas desde el pasado 10 de diciembre, lo que pone en duda la capacidad del Ejército de Níger para resistir a la "guerra asimétrica" que libra en el Sahel el grupo terrorista Estado Islámico (EI).

El "modus operandi" se repite en los distintos ataques: decenas de terroristas armados con fusiles kalashnikov (AK-47) llegan en motos o vehículos ligeros a un cuartel, matan a todos sus ocupantes, saquean armas ligeras y municiones, se apoderan de sus vehículos militares y se retiran, aparentemente sanos y salvos.

Pocos días después de cada asalto, los terroristas exhiben imágenes detalladas del ataque a través de sus foros en internet y muestran a sus combatientes vestidos con la túnica tradicional de los yihadistas disparando a los militares y dando caza a los que intentan escaparse.

El último ataque, que ha impactado a la opinión publica nigerina por ser el más grave en los últimos años, tuvo lugar el pasado jueves contra una base militar en Chinagoder, situada a solo diez kilómetros de la frontera con Malí, y dejó 89 muertos.

Este atentado, reivindicado por el EI, se produjo cuatro días antes de la cumbre de Francia y los países del conocido como G5 Sahel (Mali, Burkina Faso, Níger, Mauritania y Chad) en Pau (suroeste francés), para remodelar su estrategia antiterrorista en África subsahariana.

RECONOCIMIENTO OFICIAL

En una reciente entrevista a medios franceses, el presidente de Níger, Mahamadou Issoufou, defendió que la situación todavía está "bajo control", pero reconoció que es "grave y se degrada día tras día, (suponiendo) una amenaza cada vez más intensa y que se propaga en el espacio".

En los años pasados, los ataques perpetrados en Níger por el EI se concentraban sobre todo en la región de Diffa, fronteriza del lago Chad, en el sureste del país, pero en los últimos meses se han extendido a la región de Tillabéri, en el suroeste y limítrofe con Malí.

Issoufou añadió que los terroristas han ido cobrando fuerza desde 2015, equipándose con armas cada vez más pesadas y eficaces y mejorando sus habilidades y eficacia en la gestión de la batalla, gracias a la llegada de experimentados comandantes terroristas desde el frente de Siria e Irak.

FRACASO DE LA POLÍTICA DE DEFENSA

Para el analista nigerino y profesor de la Universidad de Niamey Souley Adji, la repetición de ataques sangrientos contra las tropas de Níger refleja "el fracaso de la política estatal de defensa para hacer frente a una guerra asimétrica".

Agregó que el armamento de las tropas nigerinas "no es adecuado" y las estrategias militares "no son eficaces", y "es evidente que el enemigo que goza de armas pesadas y sofisticadas gana siempre las batallas".

El oficial retirado Issa Marou explicó a Efe que los problemas del Ejército son la ineficacia aérea y la lentitud en la utilización de las informaciones de inteligencia antiterrorista que le proporcionan los aliados.

"La capacidad de respuesta a las amenazas por parte de nuestra jerarquía militar a menudo es lenta. A esto se agrega otro factor determinante que nos falta: el dominio del espacio aéreo para responder rápidamente en el caso de un ataque. Las guerras se ganan hoy en el aire y con la disciplina de las tropas", dijo.

El pasado lunes, el mandatario nigerino destituyó al jefe de Estado Mayor de los Ejércitos, general Ahmed Mohamed, en el cargo desde 2018, y al jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, general Sidikkou Issa, además de a otros mandos, debido al revés militar en Chinagoder.

La frágil disciplina castrense se tradujo en que los soldados desplegados en el puesto militar de Ekrafane, cerca de Chinagoder, abandonaron sus posiciones después del último ataque hacía la localidad de Abala, algo más lejana de la frontera con Malí, lo que ha escandalizado al país.

RESPUESTAS TÁCTICAS Y ESTRATEGIAS

Para el Gobierno nigerino, la amenaza terrorista es un desafío global y necesita una respuesta internacional coordinada porque requiere, por ejemplo, presupuestos que superan la capacidad de un solo país.

"Algunos años hemos invertido hasta el 19 % del presupuesto estatal en la lucha antiterrorista y no podemos seguir así nosotros solos", precisó Issoufou, quien pidió más continuidad europea en la estabilización del Sahel para impedir que llegue "el terrorismo y los flujos migratorios a Europa", dos fenómenos, a su juicio, relacionados.

"Estamos formando fuerzas especiales porque los ejércitos clásicos no pueden afrontar esa amenaza asimétrica", precisó el mandatario, idea que defiende la experta en asuntos africanos en el prestigioso Centro egipcio de Estudios Políticos y Estratégicos Al Ahram, Amira Abdelhalim.

Esta especialista defiende dos procesos: la vía socioeconómica para acabar con la injusticia social y la tensión interétnica y la formación del Ejército y las fuerzas de seguridad para enfrentarse a un enemigo asimétrico que recurre a la guerrilla, la explosiones y hasta el uso de niños en combates.

Durante la última cumbre con los jefes de Estado de los países del Sahel, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció que su país reforzará con 220 soldados el contingente de la misión Barkhane, que cuenta con 4.500 soldados franceses en la región.

Asimismo, el Gobierno nigerino reforzó a principios de este mes los dispositivos del estado de emergencia actualmente en vigor e incluyó como nueva medida la prohibición de la circulación de motos, el medio de transporte favorito para los terroristas, en la región occidental de Tillabéri.

Issa Ousseini y Mohamed Siali

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