Ególatra impenitente: Trump dijo que ni Washington y Lincoln unidos podrían haberle ganado las elecciones

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Donald Trump continúa propagando la mentira de que él ganó y le fue robada la elección presidencial de 2020 -en la que legítimamente venció Joe Biden- y al parecer su ego impenitente lo lleva a crear, creerse y difundir nuevas fantasías, aunque ellas sean en realidad profundamente ridículas y apartadas de la realidad.

Según narró el Business Insider, en entrevistas recientes Trump dijo a Mollie Hemingway, editora en The Federalist, que “duele menos perder que ganar y te quiten” el triunfo, una reiteración de la falacia de que él sufrió fraude en la elección de 2020.

Donald Trump continúa difundiendo la mentira de que se le robó la elección de 2020 y comentó absurdamente que él estaba entonces tan fuerte políticamente que ni Washington y Lincoln juntos le habrían ganado. (Chip Somodevilla/Getty Images)
Donald Trump continúa difundiendo la mentira de que se le robó la elección de 2020 y comentó absurdamente que él estaba entonces tan fuerte políticamente que ni Washington y Lincoln juntos le habrían ganado. (Chip Somodevilla/Getty Images)

Y tras afirmar que a principios de 2020, tras solventar su primer proceso de impeachment, el país se encontraba según él en gran situación -con crecimiento de empleo, desempleo y pobreza a la baja y un auge general país – Trump dijo luego que ni “George Washington con Abraham Lincoln como su compañero de fórmula podrían haberme ganado. Yo estaba muy arriba”.

En paralelo, según el Business Insider, en entrevista con Carol Leonnig y Philip Rucker, del Washington Post, Trump afirmó que sus posibilidades de reelección fueron arruinados por la pandemia de covid-19 y clamó también que “si George Washington hubiese vuelto de entre los muertos y escogido a Abraham Lincoln como vicepresidente, yo creo que les habría sido muy duro derrotarme”.

La alusión a esas figuras clave de la historia estadounidense no tiene sentido alguno, y la noción de Trump de que ellos no podrían haberlo vencido es un absurdo, una construcción que, al parecer, él necesita crearse de sí mismo, y esparcir públicamente, para paliar el amargor de su derrota y tratar de apuntalar sus opciones rumbo al futuro.

Él además, según se ha afirmado, es proclive a colocarse a la par, o por encima, de presidentes de gran resonancia e influencia en la historia estadounidense, aunque los contextos y significados de la presidencia de Trump sean diametralmente distintos a los de Washington y Lincoln y sus logros y estatura sustancialmente menores.

Él, con todo, posiblemente imagina su rostro esculpido en el Monte Rushmore y su presidencia catalogada entre las más grandes, tanto que quizá ni Washington ni Lincoln juntos lo superarían.

Esas fantasías posiblemente tendrán eco entre sus seguidores de derecha radical, que son leales y entusiastas de la causa trumpista, pero sugieren que el expresidente, por lo menos, no tiene los pies en la tierra.

Donald Trump al parecer fantasea que su figura está a la altura de la de presidentes históricos de Estados Unidos. (Getty Images)
Donald Trump al parecer fantasea que su figura está a la altura de la de presidentes históricos de Estados Unidos. (Getty Images)

Lo peor es que esas elucubraciones resultan, por provenir de quien aún controla el Partido Republicano, hondamente reveladoras de su narcisismo y de su obstinación por colocar su imagen y sus intereses por encima de todo.

Y es grave que una figura con tan considerable influencia política viva obsesionado con sus propias mentiras, en mundos imaginarios creados para lisonjearse a sí mismo que están en las antípodas de las realidades y prioridades nacionales y que, por añadidura, abonan a la polarización política actual.

Lo cierto es que Biden ganó legítimamente la elección de 2020 y que Trump perdió tanto porque sus acciones, omisiones, errores, escándalos y despropósitos durante todo su mandato al final le pasaron factura (su índice de aceptación siempre fue bajo) como porque la actitud y las determinaciones que él tuvo en 2020 ante la pandemia de covid-19 y que fueron amplificadas por su entorno resultaron desastrosas y acabaron inclinando la balanza en su contra.

Trump en ese sentido no pudo ocultar por completo la realidad, aunque haya tratado de ocultarla o alterarla: la tragedia del covid-19, que él pudo haber reducido pero que, con sus distorsiones posiblemente agravó, le costó muy caro políticamente. Pero le ha costado más cara al país, con cientos de miles de muertes y con sufrimiento humano y debacle económica a escala mayúscula, terribles efectos que pudieron haber sido menores si Trump hubiese actuado de modo distinto y no hubiese antepuesto su interés personal y político a la mitigación de la mayor emergencia de salud pública de nuestro tiempo.

Quedará, así, el veredicto de la historia.

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