Egipto regresa a Gaza a base de inversiones en la reconstrucción del enclave

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Carteles gigantes del presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi o trabajadores al volante de buldóceres son unos de los tantos signos del regreso de Egipto a la Franja de Gaza, después de años de ausencia.

Egipto quiere imponerse en la inmensa obra de reconstrucción del enclave, seriamente dañado en la última guerra entre Israel y Hamás.

"La orden del presidente es reconstruir la Franja de Gaza. Somos casi 70 ingenieros, funcionarios, conductores, mecánicos y obreros", explica sobre el terreno uno de ellos, que prefiere no dar su nombre, pero afirma estar "contento de ayudar a Palestina".

Semanas después de la guerra que tuvo lugar este año entre Hamás e Israel, los trabajadores egipcios ya pusieron en marcha en este enclave palestino bajo bloqueo israelí la construcción de una carretera paralela al mar y de un nuevo barrio en Beit Lahia (norte).

Egipto obró en la sombra durante los 11 días de conflicto en mayo para conseguir un alto el fuego y prometió una inversión de 500 millones de dólares para reconstruir Gaza.

Hamás, surgida de los Hermanos Musulmanes, mantiene relaciones difíciles con Egipto después de que en 2013 el ejército depusiera al presidente Mohamed Morsi, miembro de esta rama política, en favor de Al Sisi, quien cerró a continuación el consulado egipcio en Gaza.

- ¿Catar contra Egipto? -

Para el economista palestino Omar Shaban, "es inesperado, inimaginable", que el Egipto de Sisi invierta millones de dólares en un territorio controlado por Hamás, y ver a trabajadores egipcios en las calles de Gaza.

"Egipto y Hamás no son amigos, pero tienen intereses comunes. Egipto quiere mantener el alto el fuego comprometiéndose con la reconstrucción de la posguerra", afirma.

Hamás necesita ayuda extranjera para la reconstrucción y mantener buenas relaciones con Egipto, que controla uno de sus dos pasos fronterizos (en Rafah), zona clave en el paso de mercancías hacia el enclave palestino.

Por su parte, Egipto "entendió que no tenía muchas más opciones (en Gaza)", donde, después de cuatro guerras con Israel y 15 años después de haberle arrebatado el poder al partido Fatah de Mahmud Abas, Hamás sigue en su sitio, añade Shaban.

Estos últimos años, Catar, el emirato del Golfo muy próximo del movimiento de los Hermanos Musulmanes, había sido el primer donante extranjero en Gaza. Pero tras la guerra en mayo, el país no ha podido seguir mandando su ayuda mensual.

Catar pagaba decenas de millones de dólares a familias pobres, pero las diferencias con Israel impiden el pago de los salarios de empleados del gobierno de Hamás.

Israel se opone a los pagos en metálico ya que teme que el dinero acabe desviado para fines militares.

El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Yair Lapid, pidió a Egipto y a los Emiratos Árabes Unidos, dos países musulmanes que tienen relaciones oficiales con Israel, que se comprometan en la reconstrucción y el desarrollo de Gaza.

- "Coordinación" -

En Gaza, el gobierno de Hamás cifra en, al menos, "479 millones de dólares" los daños directos de la última guerra, que se añaden a los "600 millones" en trabajos por las guerras pasadas, que todavía no se han realizado, explicó a la AFP Naji Sarhan, director general del Ministerio de Obras Públicas de Gaza.

Y esto sin contar con las necesidades en desarrollo (electricidad, agua, infraestructuras) del enclave, una de las zonas más pobres de Oriente Medio.

"Se agradece tanto la ayuda de Catar como la de Egipto... Y nos coordinamos entre países", dijo Sarhan.

Catar anunció el 17 de noviembre un acuerdo conjunto con Egipto para entregar carburante y material de construcción a la Franja de Gaza.

La carretera que están construyendo los egipcios conectará con la financiada por Catar, creando un corredor de norte a sur del enclave que atravesará el campo de refugiados de Al Shati, donde se prevén derribos de casas.

"Nos han dicho que tenemos que irnos, que tendremos una nueva casa", suspira Roya al Hassi, de 83 años, sentada en una silla coja.

"A mí no me importa mientras tenga una habitación, un baño y un sitio para preparar el té", detalla.

Al otro lado de la carretera, Maher al Baqa, un emprendedor de unos 30 años, supervisa los trabajos de un café restaurante cerca del mar.

Al Baqa espera que este nuevo punto frente al a playa "atraiga a mucha gente". "Pero bueno, esto es Gaza, nunca sabes cuando habrá otra guerra".

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