El “Nuevo Egipto”: Cabo Frío, en alerta por el aumento de estafas piramidales asociadas a las criptomonedas

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Cientos de turistas en la playa de Cabo Frío
BRUNA PRADO

RÍO DE JANEIRO.- La promesa de invertir en criptomonedas y ganar 10% de utilidades anuales sonaba atractiva para muchos. Eso ofrecía Glaidson Acácio Dos Santos, un excamarero convertido en multimillonario. En Cabo Frío, Brasil formó su empresa, la que facturó más de 7000 millones de dólares desde el 2015 hasta el 2021. Podrá sonar como un buen negocio, pero no: la policía acusa a Dos Santos de engañar a más de 27.000 personas en una masiva estafa piramidal.

En abril, la policía federal brasileña llegó hasta el exclusivo Hotel Insolito Boutique en las afueras de Cabo Frío, un balneario turístico de la estado de Río de Janeiro. En el helipuerto, dos hombres y una mujer cargaban una maleta llena de dinero; 1,3 millones de dólares para ser exactos. Al ser detenidos por la policía, dijeron que trabajaban para Consulting & Technology, una empresa de inversión en criptomonedas. Su dueño era Glaidson Dos Santos. Eso puso en alerta a las autoridades, que tras el llamativo hecho, comenzaron una investigación sobre los negocios del llamado “Faraón de Cabo Frío”.

Una vista del condominio de lujo en el que vivía Glaidson Acacio dos Santos
Bruna Prado


Una vista del condominio de lujo en el que vivía Glaidson Acacio dos Santos (Bruna Prado/)

En documentos obtenidos por The Associated Press, la policía brasileña, fiscales federales y estatales pudieron ver cómo funcionaba el negocio: acusan a Dos Santos un complejo esquema para defraudar a miles de pequeños inversionistas, que creían que ganarían mucho dinero con las bitcoin, considerando el auge de la moneda virtual.

Así funcionaba el negocio

A sus clientes, el excamaero les prometía un retorno mensual del 10% sobre sus inversiones, en contratos que podían durar de 12 a 48 meses. Una promesa que contenía un atractivo mensaje: recuperarían toda su inversión inicial al final del contrato, y todo libre de riesgos. Para los fiscales de la justicia brasileña, el negocio funcionaba así: los clientes depositaban el dinero en cuentas bancarias que eran administradas por “socios gerentes”. A su vez ellos transferían el dinero a Dos Santos o a su esposa, Mirelis Yoseline Díaz Zerpa. En sus cuentas, lo usaban para sus gastos personales, compraban criptomonedas y activos financieros tradicionales o simplemente lo usaban para pagarles a otros miembros del esquema. En su investigación, las autoridades descubrieron que la empresa no tenía los bitcoin que dijeron a sus clientes que comprarían.

el lobby de las criptomonedas
shutterstock


el lobby de las criptomonedas (shutterstock/)

Glaidson Acácio Dos Santos hoy está en una prisión de Río de Janeiro a la espera del juicio pos los cargos de extorsión y delitos financieros. Eso no es todo, porque la batería judicial también incluye asesinato e intento de asesinato.

La fiebre de las criptomonedas en Brasil ha llegado a varias ciudades de la mano con años de crisis financiera y política. Sus ciudadanos han visto en las monedas virtuales una forma de protegerse de la depreciación del real brasileño y de la inflación. Esta “moda” no ha dejado fuera a Cabo Frío, que por el aumento de supuestos esquemas piramidales asociados con las criptomonedas, ha sido nombrado como el “Nuevo Egipto” y Dos Santos por tanto, el “Faraón del bitcoin”. Pero al ver lo atractivo del “negocio”, otros competidores quisieron entrar al ruedo, generando la furia de Dos Santos.

Los asesinatos por las criptomonedas

En abril el multimillonario del bitcoin comentaba a sus socios que había rivales invadiendo su territorio por WhatsApp, según lo interceptado por la policía. Cuatro meses después, Wesley Pessano, un comerciante de criptomonedas, fue asesinado a tiros en su Porsche. También las autoridades vinculan a Dos Santos con dos hechos más; El 20 de marzo, un comerciante fue baleado mientras conducía su BMW por Cabo Frío, mientras que tres meses después, el operador de otra empresa fue atacado y su automóvil recibió 40 impactos. A pesar de la crudeza de los ataques, ambos sobrevivieron.

Perderlo todo

“Si él hubiera querido postularse para alcalde, incluso para gobernador, habría ganado’', dice Gilson Silva do Carmo, de 52 años, una de las presuntas víctimas de Dos Santos. Mientras aumentaba la popularidad del negocio, muchos temían perder la oportunidad de ganar dinero. Uno de ellos es Do Carmo, quien luego de escuchar a su terapeuta, la que vendió su casa para invertir en G.A.S y que estaba recibiendo el 10% de sus rendimientos mensuales, decidió invertir un poco más de la mitad de su fondo de la jubilación.

En agosto pasado, la policía federal de Brasil allanó más de una decena de propiedades que estaban vinculadas a la empresa de Dos Santos. En su propia casa encontraron al “empresario” con 2,5 millones de dólares en los bolsillos, y fue arrestado. El resto del botín rescatado contiene discos duros con más de 25 millones de dólares en bitcoins, lingotes de oro, joyas y autos deportivos. 16 asociados de su “negocio” también fueron acusados, entre los que cuenta Díaz Zerpa, la esposa del”faraón”. De ella, nada se sabe. Las autoridades creen que se encuentra en Florida y que habría retirado más de 185 millones de dólares en monedas virtuales.

Do Carmo ha visto como la investigación avanza, horrorizado. Solo un par de semanas antes de que el caso explotara había invertido el resto de sus ahorros. “Pensé, ‘Dios mío, ¿qué he hecho?’”, afirmó. “Ves todo por lo que luchaste, toda tu vida desapareciendo de un momento a otro’'.

Para los expertos, estas situaciones ocurren porque creen que las leyes que regulan las criptomonedas en Brasil son muy indulgentes y ayudan a personas como Dos Santos a engañar a las personas. Aún así, los fiscales han identificado al menos a 27.000 víctimas en 13 estados brasileños e incluso otros 7 países como Estados Unidos, Reino Unido y Portugal.

El año pasado, Brasil aprobó los fondos de bitcoin que cotizan en bolsa, volviéndose el segundo país del mundo en hacerlo. Para los analistas, el país también propicia la inversión en criptomonedas, de una manera que no está regulada como debería.

Por ahora la policía brasileña todavía trata de descubrir el verdadero tamaño del imperio de Dos Santos; el “Faraón”, hoy detenido, sigue afirmando su inocencia, y tras solicitudes de The Associated Press, sus abogados no han respondido a ellas.

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