La eficacia de las vacunas disminuye: llegó el momento de abrir el debate sobre los refuerzos

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FILE — A registered nurse fills a syringe with the Johnson & Johnson COVID-19 vaccine at a pop up vaccination site in the Staten Island borough of New York, April 8. 2021. New York City officials urged as many people as possible to get COVID-19 booster shots on Monday, Nov. 15, 2021, as officials around the state warned of rising numbers of infections. (AP Photo/Mary Altaffer, File)
FILE — A registered nurse fills a syringe with the Johnson & Johnson COVID-19 vaccine at a pop up vaccination site in the Staten Island borough of New York, April 8. 2021. New York City officials urged as many people as possible to get COVID-19 booster shots on Monday, Nov. 15, 2021, as officials around the state warned of rising numbers of infections. (AP Photo/Mary Altaffer, File)

Mientras decenas de millones de personas que cumplen con los requisitos en Estados Unidos consideran la posibilidad de aplicarse un refuerzo de la vacuna contra la COVID-19, un conjunto creciente de investigaciones en todo el mundo muestra que las vacunas autorizadas en ese país siguen ofreciendo un gran nivel de protección contra las peores consecuencias de la enfermedad a lo largo del tiempo, con algunas excepciones entre las personas mayores y las que tienen sistemas inmunitarios debilitados.

No obstante, aunque la eficacia de las vacunas contra las complicaciones graves y las hospitalizaciones se ha mantenido estable en su mayor parte, incluso durante el aumento de contagios en el verano de la variante delta que es altamente transmisible, varios estudios publicados muestran que su protección contra la enfermedad, con o sin síntomas, ha disminuido.

Los expertos en salud pública afirman que este descenso no significa que las vacunas no funcionen.

De hecho, muchos estudios demuestran que las vacunas siguen teniendo una eficacia superior al 50 por ciento en la prevención del contagio, el nivel que todas las vacunas contra la COVID-19 tenían que cumplir o superar para que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos las autorizara en 2020, pero la importancia de estos descensos en la eficacia (y que sugieran que todos los adultos deberían recibir una vacuna de refuerzo) sigue siendo objeto de debate.

Reino Unido, el ejemplo

Una investigación realizada en el Reino Unido analizó la eficacia de las vacunas contra la variante delta a lo largo del tiempo, y reveló que el fármaco de Pfizer-BioNTech tiene una eficacia de aproximadamente el 90 por ciento en la prevención de la infección sintomática dos semanas después de la segunda dosis, pero baja al 70 por ciento tras cinco meses.

El mismo estudio reveló que la protección de la vacuna de Moderna también disminuye con el tiempo.

Un estudio realizado en Estados Unidos y otro en Canadá analizaron la eficacia de las vacunas para prevenir cualquier contagio de la variante delta, sintomática o no. Aunque detectaron diferentes niveles de disminución, ambas investigaciones constataron que la protección de las vacunas disminuía con el tiempo.

Tanto el estudio inglés como el canadiense revelaron que, incluso después de varios meses, las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna siguen siendo muy eficaces para prevenir la hospitalización.

Cada uno de los tres estudios mostró un índice diferente de disminución de la eficacia de la vacuna, que puede variar dependiendo de factores como la ubicación, los métodos del estudio y cualquier diferencia de comportamiento entre los que se han vacunado y los que no. Aunque uno de los estudios se publicó, los otros dos aún no han sido evaluados por pares. Aun así, los expertos afirman que, en general, la investigación muestra tendencias.

Efecto

“El objetivo principal de la vacuna contra la COVID-19 es prevenir la enfermedad grave y la muerte, y siguen funcionando en ese aspecto”, señaló Melissa Higdon, miembro de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, quien dirige un proyecto para compilar investigaciones sobre el rendimiento de la vacuna contra el COVID-19.

Aunque la eficacia de las vacunas contra las complicaciones graves y las hospitalizaciones se ha mantenido estable en su mayor parte, incluso durante el aumento de contagios en el verano de la variante delta, que es altamente transmisible, varios estudios publicados muestran que su protección contra la enfermedad, con o sin síntomas, ha disminuido.
Aunque la eficacia de las vacunas contra las complicaciones graves y las hospitalizaciones se ha mantenido estable en su mayor parte, incluso durante el aumento de contagios en el verano de la variante delta, que es altamente transmisible, varios estudios publicados muestran que su protección contra la enfermedad, con o sin síntomas, ha disminuido.

No obstante, aseveró que el descenso de la protección contra la enfermedad tendrá un efecto.

“Con una verdadera disminución de la eficacia de la vacuna, es probable que se presenten más casos en general”, comentó Higdon.

Los datos recopilados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos muestran tendencias similares para las vacunas de ARNm, y también sugieren que la vacuna de Johnson & Johnson de dosis única es menos eficaz contra las complicaciones graves y los contagios que la de Pfizer o Moderna.

Estos resultados han influido en las recomendaciones actuales para aplicar una dosis de refuerzo en Estados Unidos: quienes recibieron la vacuna de Pfizer y Moderna, los mayores de 65 años y los adultos de alto riesgo son candidatos a recibir otra inyección seis meses después de la aplicación de su segunda dosis. Cualquier adulto vacunado con J&J puede recibir un refuerzo a los dos meses.

(VIDEO) 3 factores que incrementan el riesgo de contraer covid-19 incluso después de vacunarse

La semana pasada Pfizer y BioNTech le solicitaron a la FDA que aprobara los refuerzos para todos los adultos, pero los expertos tienen opiniones divididas sobre si las vacunas de refuerzo son necesarias para quienes no forman parte de la población vulnerable.

Ha habido más acuerdo entre los expertos sobre la necesidad de ofrecer protección adicional a los adultos mayores de 65 años. Los descensos observados en la eficacia de las vacunas para este grupo etario pueden tener repercusiones mayores porque las personas de más edad se enfrentan a un riesgo mayor de hospitalización.

Extra protección

“Para los mayores de 65 años, recibir una vacuna de refuerzo les ayuda a garantizar que están extra, extra protegidos, porque las consecuencias son mayores”, comentó Eli Rosenberg, subdirector de ciencia en la Oficina de Salud Pública del Departamento de Salud del Estado de Nueva York, quien ha estudiado la eficacia de la vacuna contra la COVID-19.

Las personas mayores también tienen más probabilidades de verse afectadas por la disminución de la inmunidad de la vacuna, ya que fueron de las primeras en recibirla en Estados Unidos. Alrededor del 71 por ciento de las personas de 65 años en adelante (unos 36 millones de personas) completaron su esquema de vacunación inicial hace más de seis meses. Hasta ahora, cerca del 31 por ciento ha recibido una dosis de refuerzo.

Otros 69 millones de personas menores de 65 años en Estados Unidos, más de una cuarta parte de ese grupo etario, también han superado el periodo de seis meses. No todos son candidatos para las vacunas de refuerzo, aunque el gobierno federal pronto podría decidir ampliar la elegibilidad para el refuerzo de Pfizer a todos los mayores de 18 años.

Otros países, como Israel y Canadá, han autorizado las vacunas de refuerzo para todos los adultos. Los primeros datos de Israel muestran que las vacunas de refuerzo son eficaces para proteger contra los contagios y las hospitalizaciones, al menos a corto plazo.

No obstante, a los expertos les preocupa que una estrategia nacional sobre las vacunas de refuerzo desvíe la atención de lo que debería ser el objetivo más importante del país.

“Con toda la discusión en torno a los refuerzos, es fácil que se pierda el mensaje más importante: que las vacunas siguen funcionando”, dijo Rosenberg. “El paso fundamental sigue siendo lograr que una persona no vacunada esté vacunada”.

© 2021 The New York Times Company

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