Efecto virtualidad: el apoyo escolar extra que cada vez buscan más padres

·6  min de lectura
Miriam de Grau y María Florencia Guzmán durante una clase particular
Miriam de Grau y María Florencia Guzmán durante una clase particular

Tras un año de virtualidad escolar y ante otro ciclo lectivo atípico, son muchos los padres que recurren a maestros particulares como un apoyo para la educación de sus hijos. Ya sea por temas que no se vieron durante 2020 o que no pudieron fijar correctamente al aprenderlos en forma remota, los chicos necesitan un mayor acompañamiento. Una constante que se repite desde la primaria hasta el ingreso a la universidad y que, si bien representa una solución, no está al alcance de todos: los valores van desde los $500 hasta los $1500 por hora de clase.

El comienzo del actual ciclo lectivo expuso las problemáticas educativas que dejó el año pasado, signado por el cierre de escuelas y la enseñanza remota, y puso a los padres ante la necesidad de buscar apoyo extra para el aprendizaje. Los maestros particulares afirman tener más trabajo en esta primera etapa del año y, según la materia y el nivel escolar, pueden dictar clases presenciales o virtuales.

“Llamé a una maestra particular a principios de año, antes de empezar las clases, porque sentí que a mi hija le habían costado mucho las divisiones el año pasado y no quería que arrancara este insegura. Me daba la sensación de que pasaba a cuarto grado y había conceptos de tercero que no los había fijado por la virtualidad”, cuenta Carolina, madre de Isabela, de 9 años.

Una clase abierta frente a la Gobernación de la Provincia para pedir por el regreso a las aulas

“En las dos últimas semanas tuvimos muchos pedidos porque están llegando los boletines y ya tienen las notas. Estamos con alumnos que están viendo temas que correspondían al ciclo lectivo anterior porque no los aprendieron bien o directamente no los aprendieron”, señala Eugenia Calcarami, coordinadora de un grupo de profesores a domicilio y online desde hace 13 años para el centro porteño y zona norte. “Este año sorprendieron como nunca muchos pedidos de maestros de apoyo para preescolar, primero, segundo y tercer grado, algo que antes no ocurría jamás, en especial para lecto escritura y algo de matemáticas.

Calcarami asegura que, si bien los chicos están ávidos de aprender, perdieron muchísimo ―sobre todo los más chicos hasta quinto grado—, la motricidad fina. “Para cortar y pegar tardan bastante, además casi toda primaria perdió mucho la lecto escritura. Tardan demasiado para copiar consignas, escriben con letra muy grande o muy chiquita, pero como los chicos aprenden rápido, si se les da un apoyo fuerte van retomando”, aclara.

Temas pendientes

En el barrio de Belgrano, María Juárez da clases de matemáticas para primaria. “Con mis alumnos estamos viendo contenidos del año pasado. Generalmente a principio de año se hace una revisión de temas vistos el año anterior, pero ahora en vez de repaso los están estudiando directamente”, explica.

Según la docente, las materias que necesitan un mayor acompañamiento en esta etapa son en matemáticas y en inglés. “Ambas son materias constructivas, es decir que, si no entendieron lo anterior, no pueden construir lo siguiente”, aclara.

Para la profesora, el año pasado quedaron sin resolver cuestiones que van más allá del contenido educativo y que tienen que ver con aprender a organizarse, en prepararse para un examen, trabajar la seguridad y la autoestima. “Me pasa que a muchos de mis alumnos les cuesta incorporar contenidos porque perdieron la práctica, el hábito de estudio. A veces, les cuesta ir al ritmo de copiar del pizarrón porque el año pasado eso no se hizo. Se nota mucho el efecto del 2020 sobre este año”, sostiene.

“En mi caso, estoy recurriendo a una profesora de inglés, y el año pasado tuve que pedir bastante ayuda a una profesora de matemáticas”, señala Dolores Larguía, madre de tres chicos de 4, 10 y 12 años, de la zona de Pilar, quienes siguen en la virtualidad.

“El año pasado, para mí, perdieron el año. Sobre todo mi hijo que estaba en cuarto grado, que además estaba en un colegio nuevo, y fue todo muy difícil. La ayuda extraescolar me sirve para corroborar si están entendiendo o para ayudarlos a avanzar porque les da vergüenza preguntar por zoom”, explica.

Contención emocional

Matemáticas es la materia para la que, usualmente, los alumnos requieren más apoyo. Y luego de un año de enseñanza a distancia, esta necesidad se incrementó. Juan Swinnen es profesor de esta materia, y coincide en que se trabaja con elementos abstractos que ya de por sí costaban fijar en el aula física, y cuya comprensión se dificulta aún más en la virtualidad.

“Me pasa que tengo muchos alumnos de colegios estatales que durante el 2020 no tuvieron instancias de clases sincrónicas, vía zoom o cualquier otra plataforma, sino que les mandaban archivos de word o pdf sin ningún tipo de explicación. Esto llevó a que el maestro particular esté siendo bastante más necesario que antes”, dice.

Por su parte, Luisa Rodríguez, mamá de un alumno de tercer año del secundario, también recurrió a un maestro particular para apuntalar a su hijo en esta materia. “En 2019, cuando cursaba primer año, mi hijo se llevó matemáticas, entonces lo llevé a maestro particular para aprobar la materia. A partir de ahí, todo el año pasado, cada tanto tenía alguna clase con el profesor para apuntalarlo y llevar bien el año y no llegar a último momento sin saber si aprobara o no la materia”, asegura.

María Florencia Guzmán está cursando el CBC para el ingreso a la carrera de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA): “Me costó bastante aprender en la virtualidad y muchas cosas que vi el año pasado no las pude incorporar correctamente por lo que necesito una ayuda extra para poder hacerle frente a esta nueva etapa”, reconoce.

Actualmente asiste a una profesora particular de matemáticas. “No me basta con leer el material que mandan para la materia, sino que necesito de alguien que me muestre cómo hacerlo, alguien a quien recurrir cuando me surgen dudas y también necesito esa interacción maestro-alumno que muchas veces en la virtualidad no se da, o no se da de la forma en la que los alumnos lo necesitamos”, finaliza.

Para Miriam de Grau, docente en educación técnica y psicóloga social especialista en niños y adolescentes, que brinda apoyo escolar en matemáticas, física y contabilidad, la modalidad totalmente virtual transitada el año pasado dejó “espacios vacíos “a lo largo de todo el proceso de aprendizaje.

Sol de mayo: La historia de amor que sostiene a un almacén de campo de 1888

“Ha sido muy difícil para niños y adolescentes sostener dicho proceso, no solo en lo cognitivo sino en lo emocional, que en el mejor de los casos ha sido superado por el intercambio y colaboración en sus burbujas de familia, amigos y compañeros de cursada”, señala.

Efectivamente, para la docente, la demanda de apoyo escolar con clases personalizadas aumentó ya que es un recurso muy útil, que lamentablemente no está al alcance de todos. “Básicamente sirve para resolver dudas que tienen que ver con los conocimientos conceptuales, pero a la vez, desanudar conflictos que tienen que ver con lo emocional. Surge la necesidad de que un docente pueda transmitir amorosamente contenidos y los jóvenes ser escuchados y valorados en su esfuerzo, proponiendo alternativas al ir presentándose situaciones de angustia e incertidumbre”, finaliza.