Efecto Uruguay: en Cariló, ya el alquiler de casas se fija en dólares

Darío Palavecino
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Con el cierre de las fronteras del país vecino para el verano, crecieron las consultas inmobiliarias en este balneario
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

CARILÓ.- El silencio del bosque se rompe con el sonido de una bordeadora que empareja el césped que rodea decenas de pinos, alineados sobre el fondo del generoso parque de un elegante chalet. También se quiebra por el del vaivén de la pala sacahojas, que se hunde y deja sobre su redecilla algunos restos de ramas y flores que flotan sobre la pileta.

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Sin embargo, también hay otros sonidos que irrumpen la paz de este balnerario: los de los teléfonos de las inmobiliarias, que volvieron a ser protagonistas estos últimos días. Así, se multiplicaron los llamados a las oficinas y las consultas, vía WhatsApp, a los dispositivos del personal del sector. También, las confirmaciones se vuelven cada vez más frecuentes. Esta es la constante desde que la semana pasada el gobierno de Uruguay anunció que cerraría sus fronteras al turismo durante la temporada.

Clausurada la opción de veraneo del otro lado del Río de la Plata, las preferencias parecen haberse enfocado en estas playas y en esta zona. Esto se advirtió pronto en una demanda de propiedades que se entibió de repente. Y que algunos dueños leyeron rápido como una oportunidad para proteger ingresos y mejorar su negocio: se apresuraron a dolarizar valores que habían publicado y, en algunos casos, hasta intentaron subir el precio.

En Cariló, las viviendas más próximas al mar, afirman en el sector, están ya alquiladas
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

"Hay una relación directa entre la decisión que tomó el gobierno uruguayo para suspender el turismo extranjero y una reactivación de las consultas por alquileres en Cariló", explicó Jorge Santamarina, responsable de la inmobiliaria que lleva su apellido.

Hasta ahora, según coinciden los operadores del rubro, la cantidad de contratos cerrados es similar a las que tenían en la misma fecha del año anterior. La particularidad de esta previa de temporada, en tiempos de pandemia, es que hay menos casas en oferta, porque muchos dueños decidieron usarlas para sus propias vacaciones. "Algunos ya están aquí y no se irán", destacó.

Es que el partido de Pinamar fue uno de los primeros que abrió sus puertas a los propietarios no residentes. No solo llegaron para acomodar sus casas tras casi seis meses de estar clausuradas. Las usan, las disfrutan y también las mejoran.

"Cariló va a tener una muy buena ocupación este verano, esta vez con más dueños y no tantos inquilinos", anticipó Silvia Melgarejo, titular de la inmobiliaria Constructora del Bosque. Confirmó a la nacion que la semana pasada se reavivó el interés por alquileres de temporada, aunque aclara que al momento no hay impacto sobre los precios. "Hablamos con los dueños y hemos pedido no subir sus pretensiones", remarcó.

En esta localidad, coinciden en el sector, se constituyó la oferta con aumentos de hasta 50% sobre los valores logrados durante el último verano. La opción que se habilitó en estos días, más aún con el movimiento frenético que tuvo el mercado cambiario durante la semana pasada, fue traducir esos precios a dólares, pero sin que deriven en aumentos. "Por ahora las consultas son muchas, pero los cierres de operaciones aún van lentos", destacó Melgarejo. Confían en que noviembre sea un mes con más definiciones.

En el balneario, los valores inmobiliarios subirán un 50 por ciento respecto al verano anterior
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

Cambios

La buena nueva es que el nuevo contexto modificó algunos hábitos y puso en escena ciertas novedades que son más que bienvenida. Por ejemplo, que los pedidos y reservas son por períodos más largos. Santamarina y Melgarejo coincidieron en que pasaron de recientes temporadas de quincenas a una mayor cantidad de contratos por un mes completo. Y más ,también.

Consideraron que jugó a favor una decisión que el sector propuso y que los propietarios y los inquilinos acompañaron. En Cariló aplican lo que llaman "Cláusula Covid": si por alguna decisión gubernamental se impide el ingreso al balneario, el dueño devuelve el 100% del alquiler cobrado con anticipación y la inmobiliaria, el total de su porcentaje en concepto de comisión.

También se abrió la veta de alquileres previos al verano. Estos tiempos de aislamiento y home office llevaron a que, una vez que Pinamar habilitó el ingreso a no residentes, se generó la oportunidad de algunos contratos impensados para la época.

"Me hice una escapada una semana para descansar y acomodar la casa, pero este mismo fin de semana ya la entrego a inquilinos", contó Carlos Etcheverry, dueño de una hermosísima propiedad con salida directa a la playa. Y afirmó a la nacion que tiene asegurada una rotación de familias hasta febrero.

Esas viviendas que están sobre la primera línea de mar, que son las más caras, están casi todas alquiladas o serán ocupadas por sus propietarios durante parte o todo el verano.

En el sector inmobiliario, hay una fuerte expectativa por la temporada
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

Protocolos

Aquí también entienden que la merma de inquilinos tiene que ver con el contexto sanitario. Melgarejo destaca que algunas familias que vacacionaron siempre en Cariló esta vez prefirieron quedarse en algún country o quinta próximos a grandes ciudades para estar más cerca de los centros de atención médica. "Se da mucho en quienes tienen adultos mayores", puntualizó.

Nelson Valimbri, dueño del apart hotel y spa Ville Saint Germain, confirmó que el "efecto Uruguay" se notó en los últimos días, con más pedidos de presupuesto y confirmaciones de estadías. "Estamos tomando reservas a partir de diciembre, cuando se abra el ingreso de turistas en general", explicó a LA NACIÓN.

En el rubro esperan todavía algunas definiciones sobre protocolos. Por lo pronto avanzan con equipos de sanitización y medidas que buscan garantizar la mayor seguridad posible para sus huéspedes. El plan de acción incluye el uso de equipos de ozono con los que se intervendrá en habitaciones, espacios comunes y hasta sobre el equipaje, antes de que ingrese al complejo.

"La gente tiene dudas de salir y lo que nos toca es generarles condiciones de confianza, que se puedan permitir sonreír durante una temporada que será distinta a cualquier otra", resalta. Valimbri es, además, responsable de Cariló Golf Club. En esas instalaciones también se advertirán cambios que llegaron con la pandemia. Además del protocolo con medidas de higiene se estrenará a la brevedad una aplicación para que los jugadores tengan menos contacto sobre elementos de uso común o de intercambio. Será esta, aseguró, la primera cancha de golf del país con tarjetas digitalizadas. Mediante una aplicación en teléfono celular se cargarán los turnos de salida y la cantidad de golpes, registros que luego se transmitirán on line a la Asociación Argentina de Golf.