“Efecto Larreta”: el oficialismo replantea su campaña para competir por el voto independiente

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Alberto Fernández, flanqueado por Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof, en la conferencia de prensa en Olivos
Alberto Fernández, flanqueado por Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof, en la conferencia de prensa en Olivos

El oficialismo está a punto de replantear su estrategia de campaña de cara a las elecciones legislativas. Las definiciones políticas que adoptó Juntos por el Cambio, que dejaron a Horacio Rodríguez Larreta como líder emergente del espacio, causaron impacto entre los principales referentes del Frente de Todos, que se disponían a encarar la tarea proselitista haciendo blanco en la figura de Mauricio Macri. Pero el nuevo escenario que se abre ahora podría dejar a la coalición gubernamental peleando en soledad, haciendo sombra y tirando golpes al vacío.

Según pudo saber LA NACION, el análisis que comienza a imponerse en la “mesa de los lunes”, que esta semana se reunió en la quinta de Olivos, es que la impronta del alcalde porteño –y de los candidatos bajo su ala política, Diego Santilli en la provincia de Buenos Aires y María Eugenia Vidal en la Ciudad– llevará a Juntos por el Cambio a una campaña de tono moderado , con lo cual la pulseada central ya no estará signada por el discurso que satisface al núcleo duro de ambas coaliciones , sino que será dirigida a sectores independientes que son, finalmente, los que inclinan la balanza a la hora de las urnas.

El oficialismo se negó otra vez a tratar una ley para acordar con Pfizer, pero avaló el DNU del Presidente

En la provincia de Buenos Aires, el oficialismo sumó un nuevo motivo de preocupación: la aceptación del médico Facundo Manes a postularse como candidato a diputado con el respaldo del radicalismo, una estructura partidaria con fuerte anclaje en el interior bonaerense, pero que la figura del neurocientífico podría poner competitiva también en el Conurbano. Manes se caracteriza por la moderación discursiva y tiene una postura anti-grieta, a tono con el clima social que se impone en tiempos de pandemia, que no alienta la confrontación política.

Las encuestas así lo reflejan desde hace meses. “Hay un cambio de demanda. Si hace tiempo los argentinos ponderaban las diferencias entre unos y otros, y privilegiaban la confrontación de ideas y modelos, la Argentina de la pospandemia exigirá acuerdos y búsqueda de puntos en común ”, explicó a este diario uno de los dirigentes que el lunes almorzó en Olivos tras una convocatoria del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Allí se dieron cita los referentes que suelen reunirse en La Plata, donde se constituyó la “mesa política” del Frente de Todos.

El gobernador Axel Kicillof; el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; el jefe del bloque Máximo Kirchner; y ministros como Gabriel Katopodis y Eduardo “Wado” de Pedro se congregaron en el quincho de Olivos para comer un asado que matizaron con encuestas, proyecciones sobre el plan de vacunación contra el coronavirus y medidas que el Gobierno analiza implementar antes de las PASO. Si bien en los sondeos aparecen nombres de posibles candidatos, para la proclamación “todavía falta”, deslizaron desde la quinta presidencial.

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Sugestivamente, el presidente Alberto Fernández no participó de la reunión. “Confía plenamente en Cafiero para ese tipo de conversaciones”, dijo a este medio un funcionario con acceso directo al jefe de Estado. Tampoco la vicepresidenta Cristina Kirchner participa de esos encuentros. Ambos parecen reservarse las opiniones decisivas para la última semana antes del cierre de listas, previsto para el 24 de julio. Sin embargo, la “mesa de los lunes” permanece muy activa y ahí comenzaron a discutirse los ejes discursivos que desarrollará el Frente de Todos .

El primero de ellos girará en torno al concepto del “Estado protector”, vinculado al avance del plan de vacunación contra el Covid-19, que el oficialismo jugará en la campaña como una prueba de su capacidad de gestión, pese a los cuestionamientos que hace la oposición desde la fallida negociación con Pfizer. El segundo eje serán las “medidas de alivio económico” destinadas a la clase media y media baja, como las reformas del impuesto a las ganancias y el monotributo. Claro que la palabra inflación no aparecerá mucho en el discurso oficialista.

De estas definiciones tomadas en la “mesa política” del oficialismo, algunas ya se pusieron en marcha. Por caso, el planteo para que los planes sociales se transformen en “planes de empleo”, una reforma que debería impulsarse a través de un proyecto de ley que se trate en el Congreso, que obligue a los beneficiarios a hacer una “contraprestación laboral” y a una “terminalidad educativa”, como propuso Massa en una salida de campaña en Pilar, al norte del Conurbano, un territorio donde el tigrense se mueve para captar votos que a priori no irían al kirchnerismo.

“Son votos que valen doble, porque se los sacás a la oposición y a la vez los sumás para vos”, afirmó un dirigente oficialista, que además dijo que por ese mismo motivo, la lista de candidatos a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires no debería ser encabezada por un kirchnerista. Replicó así a la versión que señalaba al viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, como aspirante a una banca en la Cámara baja. “Puede ser que vaya, pero no primero, sino tercero”, señaló la fuente consultada.

Con la misma lógica, aparecieron en las versiones sobre los posibles candidatos dos intendentes, Juan Zabaleta (Hurlingham) y Ariel Sujarchuk (Escobar), ambos de la Primera Sección Electoral, tal vez para contrapesar el espaldarazo que Cristina Kirchner le dio la semana pasada a Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), uno de los principales referentes de la Tercera Sección. La “pica” entre las dos regiones del Conurbano es histórica en la interna peronista.

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El oficialismo pensaba enfocar la campaña con críticas a la gestión de Mauricio Macri, pero el estilo moderado de Horacio Rodríguez Larreta puede cambiar sus planes. (Prensa Pro/)

Pero más allá de esos chispazos, en el Frente de Todos entienden que el novedoso liderazgo de Larreta en Juntos por el Cambio y la renovación que podría representar Manes para la UCR implicarán un fuerte desafío electoral no solo de cara a las legislativas de este año, sino también hacia el recambio presidencial de 2023. “Larreta no es Macri; si nos llega a ganar, vamos a estar ocho años mirando la cosa de afuera” , advirtió un intendente justicialista, cercano al presidente Fernández.

El Frente de Todos tiene otro problema con los candidatos que perfila Larreta para la Provincia. Santilli hará su campaña en base a la problemática de la inseguridad, que hace mella en el Conurbano. El ministro del área, Sergio Berni, no será candidato porque suele desafiar el liderazgo del presidente Fernández, apañado por Cristina y Máximo Kirchner, antes que por el propio Kicillof. Las fisuras internas de la coalición gobernante también podrían quedar expuestas en la campaña, por lo que el oficialismo está en pleno replanteo de su estrategia, como paso previo a la confirmación de sus candidatos.

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