En el EEUU más conservador, pequeñas ciudades defienden los derechos LGBT

Por Letitia Stein
Cuando Mike Lujano y George Lenz colgaron hace dos décadas una bandera arcoíris en la puerta de su negocio, en un edificio de piedra rojiza de Market Street, descubrieron que pocos de sus vecinos de la socialmente conservadora localidad de Wheeling, Virginia Occidental, sabían que se trataba de un símbolo del orgullo de las personas gays, lesbianas, bisexuales y trans (LGBT). En la imagen, un bandera del arcoíris ondea fuera de la peluquería Edna en Wheeling, Virginia Occidental, EEUU, el 9 de febrero de 2017. REUTERS/Letitia Stein

Por Letitia Stein

WHEELING, Virginia Occidental (Reuters) - Cuando Mike Lujano y George Lenz colgaron hace dos décadas una bandera arcoíris en la puerta de su negocio, en un edificio de piedra rojiza de Market Street, descubrieron que pocos de sus vecinos de la socialmente conservadora localidad de Wheeling, Virginia Occidental, sabían que se trataba de un símbolo del orgullo de las personas gays, lesbianas, bisexuales y trans (LGBT).

Los propietarios, hoy casados, del salón de belleza Edna, de esta apagada ciudad industrial de 28.000 habitantes en las faldas de los montes Apalaches nunca imaginaron que un día estarían en una abarrotada reunión del concejo municipal celebrando la aprobación de una ordenanza que prohíbe la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género.

Desafiando los estereotipos en la guerra cultural en la que está inmerso Estados Unidos en relación con los derechos de las personas LGBT, Wheeling forma parte de una reciente oleada de pequeñas ciudades, muchas de ellas en partes del país que votaron mayoritariamente por el presidente republicano, Donald Trump, que han aprobado estas medidas de protección.

"Le hemos dicho a la gente que este no era un mal lugar", dijo Lujano, de 53 años de edad, que estaba entre la audiencia cuando la ordenanza fue aprobada a finales de diciembre. "Finalmente esto lo ha confirmado".

Alrededor de 50 municipios en 15 estados han aprobado medidas contra la discriminación del colectivo LGBT desde 2015, cuando el matrimonio entre personas del mismo sexo fue legalizado a nivel nacional. Más de la mitad de estas localidades están en condados que apoyaron a Trump en las elecciones de noviembre y todas están en estados en los que ganó, reveló un análisis de Reuters.

Los líderes locales dicen que aceptar la diversidad no solo es lo correcto, sino que además es necesario para atraer empleos e inversiones. Reconocen que por sí solas estas medidas no atraerán a ninguna compañía del ránking Fortune 500, pero argumentan que estas protecciones son necesarias de cara a que los pequeños mercados sean atractivos para muchas empresas con políticas que protegen a las personas LGBT.

Todavía está por ver que este sea el resultado de la iniciativa de Wheeling y otros lugares que han adoptado medidas similares pero, mientras tanto, a Carolina del Norte le ha costado cientos de millones de dólares el oponerse a los avances LGBT. El año pasado, el estado perdió algunos grandes eventos de entretenimiento, así como ampliaciones de contrataciones de PayPal y Deutsche Bank, como resultado de una ley estatal que restringe el acceso a los baños a las personas transgénero.

En Indiana, el concejo municipal de Columbus -ciudad natal del vicepresidente estadounidense, Mike Pence- aprobó de forma unánime medidas de protección del colectivo LGBT después de que Pence firmase en 2015 como gobernador una ley sobre religión ampliamente criticada por discriminatoria, lo cual incentivó que algunas convenciones se trasladasen a otros lugares.

"Los republicanos no tienen una única voz en este asunto", dijo el alcalde de Columbus, Jim Lienhoop. "En una ciudad pequeña, vives realmente con las leyes que creas. Lo hace un poco más real el que veamos a gente, a la que conocemos, que podría verse afectada".

En todo Estados Unidos, 19 estados tienen medidas de protección contra la discriminación de las personas LGBT que por lo general tratan de evitar que sean despedidos de sus puestos de trabajo, expulsados de su alojamiento o que se les deniegue la prestación de servicios en lugares como restaurantes u hoteles. Reuters descubrió que aproximadamente cuatro de cada cinco ciudades con una población mayor de 250.000 personas tienen alguna cobertura de este tipo.

De las ciudades y pueblos que reconocieron derechos LGBT en los dos últimos años, poco más de la mitad tenían una población menor de 35.000 habitantes, mostró la revisión de datos.

El análisis utilizó datos del Movement Advancement Project, un 'think tank' LGBT que supervisa las medidas de este tipo. Las organizaciones Equality Federation y Human Rights Campaign ayudaron a Reuters a desarrollar una lista de ciudades que han adoptado tales ordenanzas desde 2015, si bien ambos grupos de defensa de derechos reconocieron que algunas localidades más pequeñas podrían haber sido pasadas por alto de forma involuntaria.

DESAFIANDO ESTEREOTIPOS

El alcalde de Wheeling, Glenn Elliott, vio que las medidas de protección de las personas LGBT eran tanto socialmente correctas como un atractivo para atraer puestos de trabajos y que su comunidad mantuviese el eslogan de "Ciudad Acogedora".

"Algunos en nuestra comunidad quizás no estén de acuerdo a nivel moral" dijo el demócrata Elliott. "Lo que creo que no es discutible es que es bueno para los negocios".

Desde su oficina en un edificio de granito de seis plantas, Elliott señaló una grúa en la primera construcción iniciada por el sector privado en tres décadas en el centro de esta ciudad del decadente cinturón industrial estadounidense ("Rust Belt").

El futuro de Wheeling depende de empresas como Orrick, Herrington y Sutcliffe, una firma legal que dispone de un centro de operaciones globales en la zona céntrica de la ciudad.

"Tener leyes que protegen a las personas LGBT es un indicador más de que el talento que necesitamos estará disponible", dijo en un comunicado Siobhan Handley, su directora de talento.

La cuestión prendió la mecha de un encendido debate el año pasada por toda virginia Occidental, en la que Trump obtuvo el 68,8 por ciento de los apoyos, pero que también fue un estado líder a nivel nacional respecto al número de ciudades que aprobó medidas de protección de las personas LGBT.

Este estado tiene ya medidas de esta índole en 10 comunidades, incluidas su capital Charleston y la localidad más pequeña autodeclarada a favor de la diversidad, Thurmond, con una población de solo cinco habitantes.

Andrew Schneider, director ejecutivo del grupo de derechos Fairness West Virginia, calificó a este estado de ejemplo para los escépticos del progreso en derechos LGBT de las zonas rurales y republicanas de Estados Unidos.

"Estos estereotipos son desafortunados", dijo. "Es posible en más lugares de lo que la gente cree".

Las encuestas mostraron apoyo de votantes de ambos partidos en todo el país a las medidas contra la discriminación de las personas LGBT. La fuerza de los apoyos va desde el 84 por ciento en Rhode Island hasta el 54 por ciento en Mississippi, reveló el centro de investigación independiente Public Religion Research Institute (PRRI). En Virginia Occidental, el 60 por ciento de los encuestados las apoya.

Los opositores a estas protecciones dicen que los avances serán efímeros y han prometido combatirlos.

"Son victorias temporales y huecas", dijo Allen Whitt, presidente del Consejo de Política Familiar de Virginia Occidental, que promueve la fe, la familia y la libertad.

Don Marsh, entonces un pastor del Centro Cristiano Ohio Valley, participó en la comisión de derechos humanos de Wheeling y votó contra una recomendación el año pasado a favor de las medidas antidiscriminación de personas LGBT.

"Ya hemos aprobado la ordenanza, ¿dónde está ese gran negocio?", preguntó.

Otros conservadores lo apoyaron en la siguiente audiencia pública.

"Lo último que quería hacer era abrir otro nuevo capítulo en la historia de Wheeling sin este tipo de reglas", dijo el abogado David Croft, de 50 años de edad.

"Espero que sea una puerta abierta para alguien que pudiera decir 'nunca me mudaría a Virginia Occidental porque me cubrirían de alquitrán y plumas y me dejarían en la carretera'", añadió Croft. "No, te daremos la bienvenida".