En EEUU, combatir cambio climático significa cambiar al país

SETH BORENSTEIN
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Turbinas de viento forman siluetas con el trasfondo del amanecer cerca de Spearville, Kansas, el 13 de enero del 2021. (AP Foto/Charlie Riedel)

El clima no es lo único que está cambiando. Lo que sigue en la batalla en Estados Unidos para combatir el calentamiento global probablemente transformará la forma en que los norteamericanos manejan, reciben su electricidad y hacen otras cosas durante su vida diaria, tanto callada como abiertamente, dicen los expertos. Hasta ahora, el proceso para hacer más verde la nación ha sido sutil, impulsado por las fuerzas del mercado, la tecnología y acciones voluntarias.

El gobierno del presidente Joe Biden se apresta a cambiar eso.

En una andanada de decretos presidenciales en sus primeros ocho días en el cargo, Biden está tratando de cambiar la economía de Estados Unidos, de una alimentada por combustibles fósiles a una que no añada más gases de efecto invernadero para 2050.

Estados Unidos se reintegrará al acuerdo climático de París y se suma además a muchas otras naciones en un objetivo ambicioso que alguna vez pareció inalcanzable: cero emisiones de carbono para mitad del siglo. Eso significa numerosos cambios diseñados para combatir desastres climáticos cada vez más costosos, como incendios forestales, sequías, tormentas y olas de calor.

“Imagínese la travesía a una economía sin carbono como un viaje desde Washington, la capital, a California, que comenzó hace 15 años. Apenas hemos cruzado Ohio y llegado a los límites con Indiana (en el noroeste del país), pero el viaje ha sido fácil hasta ahora. Será más duro en adelante”, dijo el experto climático Zeke Hausfather, director de clima y energía en el Instituto Breakthrough. “El gobierno de Biden está apretando el acelerador al mismo tiempo que trabaja para mejorar el coche”, dijo Hausfather.

Los resultados de algunos de los nuevos esfuerzos de Biden pudieran no notarse aún, como migrar a electricidad obtenida de fuentes más baratas y amigables con el ambiente, como el viento y la luz solar en lugar de carbón y gas natural, que ahora proveen el 59% de la electricidad del país, pero en lo que se refiere a ir de acá a entonces, se notará.

General Motors anunció el jueves que espera que para 2035 todos sus vehículos ligeros sean eléctricos. Los expertos esperan que la mayoría de los nuevos vehículos vendidos en 2030 serán eléctricos. El gobierno de Biden prometió 550.000 estaciones de carga para ayudar en la transición a los coches eléctricos.

“No vas a tener que ir más a estaciones de gasolina, sino que cargarás tu vehículo en casa o en el camino”, dijo Kate Larsen, directora de estudios de políticas climáticas internacionales en el Rhodium Group. “Quizás será una nueva forma de pensar en el transporte para la persona promedio”.

Pero es aún tu vehículo, por lo que la mayor parte de las grandes acciones sobre el clima en los próximos 10 años no serán tan notables, dijo el ecologista de la Universidad de Princeton Stephen Pacala.

“La mayor diferencia es que, dado que la energía eólica y solar está distribuida, se verá mucho más en el paisaje”, dijo Pacala, que encabezó un estudio sobre la descarbonización de Estados Unidos realizado por la Academia Nacional de Ciencias que será publicado la semana próxima.

Otros estudios científicos recientes muestran que, debido a la baja de los precios de la energía solar y eólica y de las baterías, el objetivo de Biden de cero emisiones podrá conseguirse de forma mucho más barata que lo que se temía y con beneficios de salud que superan “por mucho” los costos, dijo Pacala, que fue parte de un estudio en Princeton. Esos estudios concuerdan en lo que hay que hacer para la descarbonización y lo que Biden ha propuesto “hace las cosas que todo el mundo concluye ahora que deberíamos hacer”, dijo Pacala.

Esos son los tipos de cambios que no cuestan mucho —aproximadamente 1 dólar por persona— y no requerirán que la gente abandone sus vehículos y sistemas actuales de calefacción, sino que los reemplacen con vehículos eléctricos y bombas térmicas cuando llegue el momento de cambiar, dijo Margaret Torn, científica del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley del Departamento de Energía, quien coescribió un estudio publicado el miércoles.

Parte del problema, dijo el coautor del estudio Ryan Jones, cofundador de Evolved Energy Research, es que durante años se ha presentado a la gente la batalla contra el cambio climático como un “problema de moralidad del individuo”, en el que las personas tienen que sacrificarse, manejando y volando menos, bajando la calefacción y comiendo menos carne.

“En realidad, el cambio climático es un asunto de economía industrial, en el que la mayoría de las grandes soluciones ocurren bajo el capó o río arriba de las casas de la gente”, dijo Jones. “Es un gran cambio en la forma en que producimos energía y consumimos energía. No es un cambio en las vidas diarias de la gente y no tiene que serlo”.

Un objetivo interino de Biden —“un sector energético libre de carbonos para 2035”— pudiera no ser alcanzable tan pronto, pero puede ser logrado para 2050, dijo el coautor del estudio Jim Williams, de la Universidad de San Francisco.

Las órdenes ejecutivas de Biden incluyen planes de una flotilla totalmente eléctrica de vehículos federales, conservar 30% de las aguas y tierras del país, aumentar al doble las instalaciones de energía solar y fondos para ayudar a las comunidades a soportar mejor los desastres climáticos. Los republicanos e intereses de la industria de combustibles fósiles objetaron, diciendo que las iniciativas eliminaban empleos.

“Usar el increíble poder de las compras del gobierno federal en electricidad verde, coches de cero emisiones y nueva infraestructura va a aumentar rápidamente la demanda de tecnologías beneficiosas para el clima producidas en el país”, dijo Rosina Bierbaum, profesora de políticas ambientales de la Universidad de Michigan.

El siguiente gran paso para el gobierno federal es establecer un objetivo en el acuerdo de París de cuánto Estados Unidos espera reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Tiene que ser ambicioso para que el presidente alcance su objetivo final de cero emisiones para 2050, pero también tiene que ser factible.

Su gobierno promete revelar el objetivo, requerido por el acuerdo climático, pero no vinculatorio, antes de la cumbre climática del Día de la Tierra, el 22 de abril.

Ese número nuevo “es de hecho la actividad más importante del próximo año”, dijo Nate Hultman, profesor de medio ambiente en la Universidad de Maryland, quien trabajó en el objetivo del gobierno del presidente Barack Obama para el Acuerdo de París.

Llegar a cero emisiones para la mitad de siglo significa una reducción de 43% respecto a los niveles de 2005 —la base que usa el gobierno estadounidense— para 2030, dijo Larsen, del Rhodium Group. Estados Unidos puede, realistamente, llegar a un recorte de 40% para 2030, lo que representa una tercera parte de lo que habrían sido las emisiones de 2020 sin la pandemia, dijo Williams, de la Universidad de San Francisco.

Todo ese trabajo en electricidad y vehículos es fácil, comparado con descarbonizar la agricultura y la ganadería, con las grandes emisiones de metano del ganado y los procesos industriales como la siderurgia, dijo Hausfather.

“No hay un remedio mágico”, dijo. “No hay paneles solares para las vacas, aparte de las alternativas a la carne, pero incluso ahí tienes retos en la aceptación del consumidor”.