EEUU y Brasil, actores del nuevo panorama energético mundial en 2035

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Una refinería de petróleo en construcción en Recife, Brasil, en una imagen del 15 de abril de 2013

Una refinería de petróleo en construcción en Recife, Brasil, en una imagen del 15 de abril de 2013 (AFP/Archivos | Yasuyoshi Chiba)

Estados Unidos y Brasil serán dos importantes actores del nuevo panorama de la energía en 2035, con nuevos recursos fósiles que permitirán hacer frente a la creciente demanda petrolera mundial, predijo este martes la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Impulsada por países emergentes como China o India, en particular en los sectores petroquímico y de transportes, el consumo mundial de crudo llegará en 2035 a 101 millones de barriles diarios (mbd), indica la AIE en su World Energy Outlook, su gran estudio prospectivo anual. Ello supone 14 mbd adicionales en un cuarto de siglo.

Es cierto que la producción de campos petroleros actualmente en actividad caerá en más de 40 mbd en 2035 y la parte del petróleo convencional en el consumo de oro negro se reducirá a 65 mbd, contra 70 mbd hoy.

Sin embargo, no por ello habrá crisis energética en ese futuro, tranquiliza la AIE, en parte gracias a Estados Unidos y Brasil: las reservas estimadas de petróleo han sido revisadas al alza gracias en parte al descubrimiento de nuevos pozos y yacimientos 'offshore' de petróleo en Brasil, así como al desarrollo de hidrocarburos no convencionales en Estados Unidos, entre otros países.

"El aumento de petróleo no convencional y el gas de esquisto permitirá colmar el creciente abismo entre la demanda mundial de crudo y la producción de petróleo convencional", asegura la AIE, el brazo energético de la Organización de Cooperación y de Desarrollo Económicos (OCDE).

Un nuevo mundo energético

Estos nuevos recursos llamados no convencionales convertirán a Estados Unidos ya en 2015 en el primer productor petrolero mundial (con 11 mbd) y conducirán al país (ahora tercer productor tras Arabia Saudí y Rusia) hacia la independencia energética, además de otorgarle una ventaja competitiva gracias a precios energéticos muy bajos.

"El precio del gas en Estados Unidos equivale a un tercio de los precios a la importación que se pagan en Europa y a una quinta parte de los que paga Japón".

Al mismo tiempo, la producción aumentará con fuerza en las costas de Brasil, gracias al descubrimiento de yacimientos 'offshore', que convertirán este país sudamericano en uno de los pesos pesados del sector.

Ello no quiere decir que entraremos en una época de abundancia, advierte la AIE, que defiende los intereses de los consumidores.

En efecto, los precios del petróleo seguirán creciendo y la Agencia apuesta por que llegue a un precio medio de 128 dólares en 2035 (en dólares constantes), contra en torno a 100 dólares actualmente.

El creciente papel de Brasil y la producción de petróleo no convencional en América del Norte van a modificar, al menos temporalmente, la geografía de la producción mundial de petróleo. El peso de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que actualmente suministra el 35% de la producción mundial, se irá reduciendo en los próximos diez años.

"Sin embargo, no creemos que esta tendencia (de aumento de producción de petróleo no convencional) proseguirá tras los años 2020. Alcanzará un máximo y luego declinará, debido al limitado tamaño de los recursos", advierte Fatih Virol, jefe economista de la AIE, en una rueda de prensa celebrada en Londres.

Así, Estados Unidos sólo sería el primer productor mundial durante unos diez años, por lo que "luego se necesitará un sustancial aumento de la producción en Oriente Medio", añade, refiriéndose a este "segundo capítulo de la historia".

La geografía de la demanda también quedará conmocionada, con el desarrollo de los países emergentes.

"China se convertirá en el mayor consumidor de petróleo, por delante de Estados Unidos, en 2030, y el consumo de hidrocarburos en Oriente Medio superará el de la Unión Europea, también en esta fecha", estima la AIE.

Frente a este nuevo panorama mundial, la capacidades de refinado serán transferidas hacia Asia u Oriente Medio, donde se concentrará la demanda.

"Desde ahora hasta 2035, creemos que cerca de 10 mbd de la capacidad mundial de refinado está en peligro. Las refinerías de la OCDE (países desarrollados) y de Europa, en particular, se hallan entre las más vulnerables", asegura la Agencia.

Una refinería de petróleo en construcción en Recife, Brasil, en una imagen del 15 de abril de 2013

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