EE.UU.: el presidente intenta articular su ‘doctrina Biden’ mientras la guerra en Afganistán llega a su fin

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A mitad del discurso del presidente Joe Biden anunciando el fin de la misión militar de Estados Unidos en Afganistán, pareció esbozar una “doctrina Biden” unitaria para la política exterior de Estados Unidos mientras el país pone fin a su guerra más larga.

“Primero, debemos establecer misiones con metas claras y alcanzables, no metas que nunca alcanzaremos”, expuso. “Debemos mantenernos claramente enfocados en los intereses fundamentales de seguridad nacional de los Estados Unidos de América”.

A lo largo del discurso de Biden, en el que describió los fracasos del gobierno afgano antes de que cayera en manos de los talibanes y las deficiencias de su predecesor Donald Trump, el presidente enfatizó continuamente por qué los compromisos militares a largo plazo como el de Afganistán no estaban en los mejores intereses de Estados Unidos.

“Esta decisión sobre Afganistán no se trata solo de Afganistán”, declaró Biden. “Se trata de poner fin a una era de importantes operaciones militares para rehacer otros países. Vimos una misión de lucha contra el terrorismo en Afganistán, impedir que los ataques se transformaran en una contrainsurgencia, la construcción de una nación, y tratar de crear, cohesionar y unir Afganistán, es algo que nunca se ha hecho durante muchos siglos de historia afgana.”

La medida fue claramente un golpe hacia muchas de las personas que habían criticado la decisión de Biden, como el exgeneral David Petraeus, uno de los mayores defensores de la contrainsurgencia que se ha convertido en uno de los críticos más vocales de Biden sobre la salida de Afganistán.

“Este es el final de una era de intentar rehacer otras naciones. Pasar de esa mentalidad nos hará más fuertes, más efectivos y más seguros en casa”, manifestó Biden. Pero el presidente agregó que no rehuiría enfrentar amenazas terroristas a Estados Unidos, haciendo eco a sus palabras de la semana pasada después de que 13 militares murieran en un atentado suicida en Kabul.

“Para aquellos que desean daño a Estados Unidos, para aquellos que se involucran en el terrorismo contra nosotros o nuestros aliados, sepan esto”, expresó. “Estados Unidos nunca descansará. No perdonaremos. No olvidaremos. Te perseguiremos hasta los confines de la tierra y pagarás un precio muy caro”.

De manera similar, Biden no mencionó que Estados Unidos se estaba retirando de la amenaza del terrorismo, y señaló que el país está involucrado en una “competencia seria” con China y múltiples desafíos con Rusia.

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Al mismo tiempo, no está claro que la mayoría de los estadounidenses tengan un problema con esos aspectos particulares del enfoque de Biden hacia Afganistán. Una nueva encuesta del Pew Research Center publicada el martes encontró que el 54 por ciento de los adultos estadounidenses piensan que la decisión de retirar las tropas de Afganistán fue la correcta y el 69 por ciento opinó que Estados Unidos en su mayoría no había logrado sus objetivos en Afganistán, mostrando fastidio entre el público estadounidense por los proyectos de construcción de naciones como el que describió en Afganistán.

Pero el problema parece estar más en la forma en que Estados Unidos salió. Solo el 29 por ciento de los adultos estadounidenses declaró que Biden había hecho un trabajo excelente o bueno, pero el 42 por ciento señaló que lo había hecho mal. Solo el 43 por ciento de los demócratas pensaba que Biden había hecho un trabajo excelente o bueno al salir de Afganistán y solo el siete por ciento de los independientes y republicanos expuso lo mismo.

Biden también dijo que su administración continuará hablando sobre los derechos humanos de las mujeres y las niñas “mientras hablamos por las mujeres y las niñas de todo el mundo”, afirmó.

“He dejado claro que los derechos humanos serán el centro de nuestra política exterior”, aseguró. “Pero la forma de hacerlo no es a través de despliegues militares interminables, sino a través de la diplomacia, las herramientas económicas y la movilización del resto del mundo en busca de apoyo”.

El presidente, como suele ser el caso, invocó a su difunto hijo Beau, quien sirvió en Irak antes de morir de cáncer cerebral, cuando discutió los costos más allá de las bajas en el campo de batalla. Señaló los costos de la lesión cerebral traumática y otros tipos de lesiones, y agregó que un promedio de 18 veteranos mueren diariamente por suicidio .

“No hay nada de bajo valor, de bajo costo o de bajo riesgo en ninguna guerra”, explicó.

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