EE.UU. ya es el país con más casos y hay 529.000 infectados en el mundo

LA NACION

NUEVA YORK.- A pesar de todas las medidas defensivas ensayadas en su contra, la pandemia del nuevo coronavirus sigue rompiendo barreras. Ayer superó la cifra de 500.000 infectados, por primera vez con Estados Unidos al tope de la lista de casos, y 23.000 muertos en 175 países y territorios, casi la totalidad del planeta, y tiene confinadas a más de 3000 millones de personas, cerca del 40% de la población mundial.

Estados Unidos registró hasta ayer 83.507 casos confirmados y 1201 muertes, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins sobre el avance de la pandemia en el mundo. China registra 81.782, e Italia, 80.589.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) había advertido días atrás que Estados Unidos -la primera potencia global, donde viven casi 330 millones de personas- se encaminaba a convertirse en el nuevo epicentro del brote.

El 11 de marzo, ante el avance de la enfermedad en Europa, Trump decidió avanzar con las restricciones y cerró las fronteras a los visitantes desde los países de la zona Schengen. Luego, el 16 de marzo, la Casa Blanca difundió una lista de "recomendaciones" para imponer el "distanciamiento social" en el país. El presidente Donald Trump nunca dictó una cuarentena absoluta, como sí pasó en Italia, España o la Argentina, entre otros países. Esas nuevas directivas pedían a la gente que se quedara en su casa salvo para lo necesario, y que restringiera las reuniones sociales a menos de 10 personas.

Trump anticipó que en la madrugada tendría una conversación con el presidente chino, Xi Jinping, para dialogar sobre la pandemia.

Mientras tanto, China, donde se originó el virus, cerró las fronteras para evitar la llegada de casos desde el exterior, tratando de cerrar un círculo mortal que comenzó con el brote en Wuhan a mediados de diciembre pasado y que en tres meses dio la vuelta al mundo.

De acuerdo con el conteo de la Universidad Johns Hopkins, institución convertida en referencia extraoficial sobre los números del Covid-19, al día de ayer sumaban 529.093 los contagios en el mundo, con 23.956 muertos y 122.135 recuperados.

Con la orden de cuarentena que dictó el gobierno de la India, el segundo país más poblado del mundo, con 1300 millones de habitantes, más de 3000 millones de personas quedaron confinadas en diversos grados, entre cuarentenas totales y restricciones parciales, en 82 de los 175 países afectados.

Europa, donde el brote se lanzó con un gran poder destructivo desde sus primeros casos, en febrero, registra 268.000 casos y 15.500 muertos, la mayoría en Italia (8165), España (4089) y Francia (1331), cifras que comprenden la mitad de los números globales y lo tienen como el continente con más víctimas.

Italia cortó ayer una racha de cuatro días de descensos diarios en los contagios al registrar 662 muertes y 4492 de nuevos positivos de Covid-19, mientras el primer ministro Giuseppe Conte reconoció que la pandemia generará una recesión "severa y dura". En conferencia de prensa, un representante de la Protección Civil, Agostino Miozzo, dijo que tras cuatro días de leves descensos en los nuevos contagiados, "lamentablemente se dio una nueva suba en los infectados".

Nada bueno surgió tampoco de España, donde las muertes superaron la barrera de 4000 desde el primer deceso, y que tuvo la cifra de casos diarios más alta desde del arranque de la pandemia, 8578, para un total de 56.000 contagiados.

En este escenario crítico, el Parlamento español validó el decreto gubernamental para extender hasta el 11 de abril el estado de alarma que mantiene a la población bajo un confinamiento casi total desde el 14 de marzo. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, defendió la medida como un "sacrificio necesario para ganar tiempo".

China, con muchos más contagios que cualquiera de los países europeos, tiene menos muertos que Italia y España (3291). Se trata de una de las pocas naciones donde la curva ya pasó su punto de inflexión y la preocupación de las autoridades se desplazó a lograr controlar los contagios no nativos.

El régimen chino dispuso así el cierre de sus fronteras para todos los extranjeros, aun quienes tienen visas y permisos de residencia, a partir de mañana. Es una vuelta de tuerca a la crisis que en un primer momento fue un problema chino, incluso limitado a grandes rasgos a la provincia de Hubei.

Durante una teleconferencia del G-20 de países desarrollados y emergentes, en una cumbre virtual bajo la dirección de Arabia Saudita, el líder chino llamó a sus pares del mundo a aumentar la cooperación internacional y a reducir sus tasas aduaneras para dar una señal de confianza a la economía mundial, un tema espinoso entre Pekín y Washington.

En esa misma reunión, surgida en medio de críticas al grupo por no haber tomado cartas en el asunto y actuado con celeridad, los jefes de Estado y de gobierno se comprometieron a inyectar cinco billones de dólares a la economía y hacer un "frente unido" para limitar los efectos por la crisis y el riesgo de recesión.

Agencias: AP, AFP, ANSA y Reuters