La educación a distancia por el COVID-19 dejará secuelas en los niños latinos

Agencia EFE

Chicago (IL), 15 junio (EFE News).- La educación a distancia o virtual, impuesta por el cierre de escuelas obligado por la pandemia del COVID-19, puso en evidencia desigualdades y carencias que afectan a millones de niños en los Estados Unidos, con pérdidas académicas que serán más evidentes entre los de origen inmigrante.

Algunos expertos estiman que los escolares estadounidenses perderán un 30 % de los avances que lograron en lectura durante el año, y hasta 50 % de lo aprendido en matemáticas.

"Esta crisis va a dejar huellas profundas en la educación de una generación completa", dijo a Efe Jessica Ramos, de la organización comunitaria Advance Illinois.

En su opinión, muchos hijos de inmigrantes quedaron solos a la hora de estudiar en casa. Sin supervisión porque los padres tuvieron que salir a trabajar, a pesar de la cuarentena, por la barrera del idioma o porque no tenían el nivel educativo necesario para actuar como tutores.

Inclusive, muchos no pudieron estudiar porque la crisis económica los obligó a trabajar para ayudar en los hogares donde no llegaron los cheques de estímulo económico enviados por el Gobierno.

Según una estimación realizada en mayo por la Oficina del Censo, 1 de cada 10 hogares con niños en edad escolar carece de una conexión a internet que pueda ser usada con fines educativos.

Son unos 5,4 millones de escolares, de los cuales 1,3 millones son latinos que no pueden usar computadoras o tabletas y debieron apelar al teléfono para acceder a las lecciones de los cursos virtuales.

Con esos niños los maestros no pudieron estar en contacto de manera regular para hacer un seguimiento efectivo de lo que hacían o aprendían en casa durante los últimos meses del año lectivo, y éstos quedaron librados a su suerte.

"La pandemia cerró las escuelas, pero no la educación, y los maestros tuvieron que resolver de un día para otro qué hacer con los estudiantes que tenían enfrente", dijo a Efe Lily Eskelsen García, presidente de la Asociación Nacional de Educación.

Esos maestros tuvieron que improvisar una educación para 30 niños o adolescentes que antes atendían en un salón y ahora les hablaban por una pantalla desde la cocina o la sala de sus casas, señaló.

Pero esto en el mejor de los casos, cuando existía la posibilidad de estar conectados usando plataformas como Google Meet o Zoom, porque, según Eskelsen García, la regla general en muchos casos fue la incomunicación entre docentes y alumnos.

Una encuesta realizada a mediados de mayo por las Escuelas Públicas de Chicago indicó que menos del 60 % de sus 294.000 alumnos participaba en la educación remota tres o más días de la semana.

Más de 43.000, en su mayoría estudiantes de secundaria, no pudieron ser contactados por sus maestros en esos días y 2.200 jamás aparecieron en los registros de participantes en los cursos.

"Es como estar en una caverna y que alguien tape la salida con una roca", agregó Eskelsen García al referirse a las preocupaciones expresadas por los maestros de todo el país encuestados por el sindicato sobre su experiencia con la educación a distancia.

En las escuelas ubicadas en zonas ricas y blancas del país, las respuestas señalaron "inconveniencia" o "frustración" de los docentes, pero en las zonas pobres habitadas por afroamericanos, latinos e inmigrantes incluyeron "suma preocupación" y "alarma".

"Estoy perdiendo a mis niños", respondieron algunos, que además se sintieron solos a la hora de lidiar con estudiantes que no dominan el inglés y no contaban con la ayuda de los auxiliares bilingües de clase.

Douglas Harris, experto en política educativa del Brookings Institute, escribió en un ensayo reciente que "un niño que queda solo en casa no estudia y es una receta para el desastre".

En su opinión, "el aprendizaje en línea sugiere que los estudiantes aprenden menos, y mucho menos todavía los que son desfavorecidos", agregó.

La gran pregunta es qué sucederá en el otoño, cuando se estima muy probable un rebrote de la pandemia recién iniciado el nuevo año escolar.

Los distritos escolares trabajan en varios escenarios, que incluyen la vuelta de las clases presenciales, tomando en cuenta las recomendaciones de distancia social e higiene; una mezcla de cursos virtuales con clases presenciales, o la continuación de los cursos remotos, aunque mejorados.

"Hay que poner mucho cuidado con los controles sanitarios, porque los niños que están en desventaja académica podrían convertirse en un problema de salud para sus familias", advirtió Eskelsen García.

"Una clase con más de 30 estudiantes es una fábrica de gérmenes, y si reabrimos las escuelas de manera insegura el coronavirus volverá a punto cero y estaremos peor que nunca", agregó.

Para Amanda Fernández, directora ejecutiva y cofundadora de Latinos for Education, "con seguridad las cosas no serán como siempre" a nivel educativo.

"Quedó en evidencia que los jóvenes dominan las redes sociales, pero no la tecnología", dijo a Efe.

En su opinión, la alfabetización digital debe ser incluida obligatoriamente en el currículo cuando se reanuden las clases, porque la tecnología está presente "en cada aspecto de nuestras vidas" y su necesidad se hizo más que evidente durante esta crisis. En caso contrario, la crisis educativa se podría multiplicar y los más desfavorecidos volverían a pagarlo muy caro.

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