Edpuzzle, los secretos de la plataforma educativa que nació en España y arrasa en todo el mundo

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Quim Sabrià, uno de los cuatro fundadores de Edpuzzle, junto a su sede en Mountain View (California)
Gentileza Edpuzzle

MADRID (El País).— La plataforma Edpuzzle es todo un fenómeno en Estados Unidos, donde al menos un profesor lo usa de forma constante en el 80% de las escuelas. Y en 11.000 centros españoles, entre cinco y siete docentes por claustro son muy activos en esta red. Pero, sin embargo, pocos fuera de la comunidad educativa conocen a los fundadores de esta fórmula de vídeos en los que los educadores salpican preguntas que los alumnos, monitorizados en el ordenador, contestan por escrito o voz desde casa o en clase. A Quim Sabrià, su cara más visible, le encanta esa falta de popularidad y eso que en 2017 la revista Forbes incluyó a sus cuatro fundadores en la lista de mejores emprendedores sociales menores de 30 años. Ya están en 150 países.

El origen de la idea fue fruto de una inesperada necesidad. Corría 2012 y Sabrià hacía prácticas para convertirse en profesor de secundaria en un instituto de Badalona con fuerte absentismo y escaso interés de los adolescentes. “Dar clase era muy enriquecedor, pero muy, muy difícil”, rememora una década después el empresario, licenciado en Administración de Empresas, convencido de que “las cosas encajaron por el destino”. En el parvulario, a los tres años, él se hizo amigo de Jordi González, Santi Herrero y Xavi Vergés ―todos ingenieros en Telecomunicaciones―, y ya de adulto todas las semanas les contaba “las batallitas en clase con los alumnos”. ¿Qué hacer para atraer su interés?, se preguntó. En el audiovisual, concluyeron todos, estaba la solución.

Cuando un alumno no entiende algo, se va a YouTube, no a una biblioteca. Los videos son la mejor forma de conectar con tus alumnos”, razona Sabrià por videollamada desde California. Sus tres amigos telecos, que querían plasmar en algo lo que sabían de construcción de páginas webs, decidieron entonces diseñar para él una plataforma en la que los profesores colgasen videos que llevasen a sus alumnos a reflexionar.“ Egoístamente, es muy difícil decir que no a que te hagan una herramienta para tu clase”, reconoce.

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“¿Por qué no compartir los videos en YouTube?”, plantea Sabrià. “El estudiante está viendo el video de fracciones y se le va la mirada si le salta al lado el del partido del Barça-Madrid o el de un gato que salta de un tejado a otro. Es un comportamiento pasivo, mientras que en Edpuzzle, al embeber preguntas, el alumno tiene que pensar, contestar…”. El docente puede editar videos ajenos o crear los suyos propios, de los que quizá se aprovechen otros profesores.

Rosa Liarte, profesora de Historia en un instituto de Fuengirola, Málaga, y “fan desde el principio” del sistema, no entiende que se diga que “la tecnología deshumaniza, todo lo contrario, me hace estar más en contacto con mis alumnos”. Pone un ejemplo: “Lo que explicaría en 20 minutos, lo ven en un video de siete y aprovecho la clase para hacer otros proyectos. Es lo que se llama aula invertida”. Liarte calcula que unos 20 profesores, de un claustro de 37, utilizan Edpuzzle en su instituto. “El temario es demasiado extenso y las sucesivas leyes educativas te piden que trabajes las competencias en el aula. Por eso recurrí a Edpuzzle en 2014″.

Otros profesores como Liarte se entusiasmaron con la idea de la plataforma, así que en 2013 los cuatro socios decidieron soñar en grande y buscar una aceleradora de empresas. Las condiciones eran “mucho mejores” en Estados Unidos e hicieron las maletas. “No nos lo pensamos, la diferencia era muy significativa. Antes allí te daban 100.000 dólares (92.000 euros) ―ahora es medio millón― y a cambio les dabas el 6% de la empresa. Y en España, eran 25.000 euros y se quedaban con un porcentaje muy alto”. Ese año los cuatro se instalaron en Mountain View, al sur de San Francisco y sede de Google, con el respaldo del semillero Y Combinator. Cinco años antes, en 2008, esta aceleradora había dado la tecla justa para que triunfase Dropbox ―el alojamiento en la nube de archivos― o Airbnb, para arrendar un piso turístico. En distintas rondas de financiación, Edpuzzle logró hasta cuatro millones de dólares (3,4 millones de dólares) para arrancar.

Crecimiento sostenido

“A los 10 primeros usuarios decidimos tratarles mejor que a nuestras madres. Soy amigo, he ido a sus cumpleaños, a sus casas... “, recuerda Sabrià riéndose. “Los iba a visitar con café y galletas todos los viernes para saber cómo les había ido la semana, cómo habían reaccionado los niños…”. La plataforma es gratuita, pero si se quiere almacenar muchos videos hay que pagar una cuota mensual de 12,5 dólares por profesor o entre 1000 y 1500 euros anuales por centro (depende del tamaño).

Ese mismo 2013, los tres ingenieros volvieron a Barcelona y abrieron una segunda oficina en la ciudad. Ahora trabajan en ella 52 empleados en la parte de producto, legal, diseño o expansión internacional. Del cuarteto, en California solo quedó Sabrià, hoy al frente de un equipo de 62 personas. Antes de la pandemia, entre las dos sedes sumaban 40 trabajadores, pero el Covid dinamitó todas sus expectativas: han multiplicado el número de profesores que usan su plataforma por 11. “Recuerdo reuniones con grupos de escuelas o ministros desesperados. Les explicaba que no podíamos darles un trato personalizado”, explica el fundador.

Los primeros efectos de la crisis sanitaria los detectaron cuando confinaron Hong Kong a mediados de febrero de 2020: “De la noche a la mañana, empezaron a usarnos de cero a 100 en las escuelas. El lunes tenían que dar clase y los profesores estaban desesperados”. Edpuzzle quiere aprovechar la penetración en el mercado de Argentina, Brasil, España, Francia, Hong Kong o Australia para consolidarse y tener un crecimiento sostenido en el tiempo. En ello anda Liarte, que trabaja ahora impartiendo formación a docentes de medio mundo. “El lunes se la di a españoles que dan clase en Australia y Nueva Zelanda”, cuenta.

La plataforma, que pretenden traducir al menos a 15 idiomas, fue gratuita en lo peor de la pandemia y su promotores prosiguen con proyectos en esa línea. Ahora desarrollan contenidos en ucraniano para que los niños refugiados o aún en su país puedan usarlos para aprender. “Ya tenemos videos de matemáticas y de ciencias”, cuenta Sabrià. De estas dos materias y de lenguas es la mayoría del material en todos los países, pero se encuentra de cualquier asignatura. “Hay videos de educación física, para explicar las reglas del juego antes de clase, hablar de nutrición... El equipo de atletismo de España, por ejemplo, utiliza Edpuzzle”, prosigue. Su obsesión es simplificar la plataforma para ser accesible a cualquiera.

Aunque la mayoría de los espectadores son alumnos de los últimos años de primaria e instituto, hay también materiales de universidad, por ejemplo de astrofísica del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) o videos para ver operaciones. Aunque Sabrià remarca: “No encajamos en el aprendizaje 100% en remoto”. El profesor sigue siendo, a sus ojos, insustituible. De hecho, están construyendo una comunidad de docentes mundial para que uno se aproveche del trabajo previo de otro profesor de esa asignatura. Se muestra muy optimista: “En España hay un ecosistema de docentes increíble. Su pasión no la he visto en otros países. Me alucina que se pasen el fin de semana compartiendo material con miles de docentes en Sudamérica”.

Por Elisa Silió

©️ EL PAÍS S.L.

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