En Turín hay un edificio coronado con una pista de carreras y se puede visitar

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Con más de un siglo de historia en sus muros de hormigón, el edificio Lingotto, antigua fábrica de Fiat reconvertida con los años, es toda una institución en Turín, ciudad del norte de Italia donde fue levantado entre 1916 y 1923. En la actualidad acoge tiendas, salas de exposiciones, un hotel y, como colofón, en su azotea sigue la pista de pruebas construida en su día para poder testar los coches fabricados bajo el sello Fiat antes de su salida al mercado.

La antigua fábrica de Fiat en Turín está coronada por una pista de carreras. (Foto: Getty Images)
La antigua fábrica de Fiat en Turín está coronada por una pista de carreras. (Foto: Getty Images)

Corría el año 1915 cuando la todopoderosa empresa de automóviles italiana fundada en 1899 encargó el proyecto de levantar una nueva fábrica. Este, según explica la web de la compañía, fue asignado al arquitecto Giacomo Mattè Trucco, que realizó un diseño innovador para la época y alabado por colegas de profesión. Además, resultó ser tremendamente práctico. 

Construido con módulos de hormigón prefabricados como indica Diario Motor, su construcción tuvo que hacer frente a dos cuestiones básicas. Una era la falta de espacio y terreno por la cercanía de las vías del tren que, por otra parte, facilitaban la recepción directa de materiales. La otra, que se trataba de una fábrica de automóviles con unas necesidades arquitectónicas particulares.

Para dar respuesta a ambas, lo que hizo Mattè Trucco fue proyectar un edificio de cinco plantas conectado por una larga rampa en espiral que posibilitaba que los vehículos fuesen ascendiendo por ella durante la cadena de montaje y fabricación. Esta desembocaba en la azotea, donde se construyó una pista de pruebas de 2,4 kilómetros de recorrido, con una anchura de 24 metros y dos curvas de 180 grados.

Así probaba sus modelos Fiat en el mismo tejado de su fábrica en Turín. (Foto: Reuters)
Así probaba sus modelos Fiat en el mismo tejado de su fábrica en Turín. (Foto: Reuters)

El Lingotto fue inaugurado el 22 de mayo de 1923 y, como indica Fiat en el eje cronológico en el que repasa sus más de 120 años de historia, al acto acudió el rey Vittorio Emanuele III. La fábrica estuvo operativa hasta comienzos de la década de los ochenta. Cerró sus puertas como tal en 1982, pero después, a finales de la década, se aprobó un proyecto para su rehabilitación y reconversión en un espacio comercial y cultural muy diferente. 

El edificio ha cambiado mucho desde entonces, pero la pista sigue en su azotea. Ya no se oyen rugir los motores Fiat sobre el asfalto, pero sí se puede visitar y contemplar desde las alturas la vista de Turín. El precio de la entrada es de alrededor de 8 euros. 

La rampa de acceso de los vehículos para pasar de planta a planta en el edifico Lingotto de Turín. (Foto: Getty Images)
La rampa de acceso de los vehículos para pasar de planta a planta en el edifico Lingotto de Turín. (Foto: Getty Images)

Como curiosidad, el Lingotto se convirtió en escenario de cine cuando una escena de persecución de Italian Job, la versión de 1969 protagonizada por Michael Caine, se rodó en la zona.

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