Su edad biológica sería diferente a su edad real. Un nuevo instituto en Northwestern planea explorar el tema

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Algunas personas se ven y actúan más jóvenes de lo que son. Otros parecen envejecer prematuramente, adquiriendo arrugas, canas y una variedad de problemas de salud antes que sus similares.

Ahora, un nuevo instituto de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern tendrá como objetivo averiguar por qué y si existe una manera de retrasar o revertir el proceso de envejecimiento y el costo que puede tener en la salud de las personas. El Potocsnak Longevity Institute, que se inaugura este mes, se centrará en la investigación relacionada con el envejecimiento y el tratamiento de los pacientes que padecen sus efectos.

“La edad es el factor de riesgo más importante para casi todas las enfermedades con las que nos enfrentamos, por lo que si podemos retrasar un poco el envejecimiento, podemos afectar el desarrollo de enfermedades cardíacas, cáncer o enfermedades pulmonares”, dijo el Dr. Douglas Vaughan, director del nuevo instituto y presidente de medicina de Northwestern. “Es el único factor de riesgo enorme que no abordamos de ninguna manera en este momento”.

El instituto, financiado con una donación del industrial de Chicago John Potocsnak y su familia, planea comenzar a aceptar pacientes en los próximos meses. Los pacientes interesados podrán someterse a una batería de pruebas diseñadas para ayudar a evaluar sus edades fisiológicas, en lugar de cronológicas.

Los médicos podrán probar cosas que no se examinan a menudo durante las visitas médicas de rutina, como la función vascular, la variabilidad de la frecuencia cardíaca, la función pulmonar, la audición, la visión y el metabolismo.

Según los resultados de las pruebas de una persona, los médicos pueden recomendar ciertas intervenciones o medicamentos, dijo Vaughan. El objetivo es prolongar la cantidad de tiempo que las personas pueden vivir con buena salud. Vaughan espera que los planes de seguro médico cubran algunos de los servicios, pero no todos. Dijo que Northwestern planea tratar de brindar un servicio amplio a los pacientes mediante el uso de algunos de sus propios recursos y la donación.

“Todos envejecen a ritmos diferentes, y en 2021 y 2022 es posible medir con precisión esa edad biológica en contraposición a su edad cronológica”, dijo Vaughan. “La mayoría de la gente está relativamente cerca de donde se supone que debe estar, pero vemos gente que está muy fuera de la curva en una dirección u otra, y queremos tratar de entenderlo”.

Los pacientes también pueden tener la oportunidad de participar en ensayos clínicos relacionados con el envejecimiento. La educación y la investigación serán partes clave del instituto.

El instituto se basará en la investigación que Vaughan ha realizado sobre un grupo de amish que emigraron de Suiza a Indiana en el siglo XIX. Algunos miembros de ese grupo tienen una variante genética única que parece protegerlos de partes del envejecimiento. Aquellos que tienen la variante parecen vivir unos 10 años más que aquellos que no la tienen, y no tienden a desarrollar con tanta frecuencia ciertas enfermedades relacionadas con la edad, como la diabetes.

Esa investigación ya ha llevado al desarrollo de un fármaco, con una empresa farmacéutica japonesa, que se está probando en ensayos clínicos. Northwestern participa en los ensayos y administra el medicamento a pacientes de alto riesgo hospitalizados con COVID-19, porque la edad parece ser uno de los mayores factores de riesgo de enfermedad grave y muerte por COVID-19.

El instituto también incluirá un centro centrado en el VIH y el envejecimiento. Aunque los medicamentos modernos han hecho posible que las personas con VIH tengan una vida más larga, todavía parecen desarrollar ciertas afecciones relacionadas con la edad, como diabetes, hipertensión, colesterol alto y enfermedades cardíacas, antes que otras, dijo el Dr. Frank Palella, director asociado del instituto de longevidad y director del centro de VIH y envejecimiento dentro del instituto. Eso probablemente se deba a que, incluso cuando el VIH está bien controlado, los pacientes con el virus aún experimentan más inflamación crónica y actividad del sistema inmunológico potencialmente dañino que las personas que no lo tienen, dijo.

El centro trabajará en el desarrollo de intervenciones que podrían ayudar a las personas que viven con el VIH a evitar mejor esas afecciones relacionadas con la edad, dijo Palella.

Esa investigación puede beneficiar a las personas que viven con el VIH y a las que no lo tienen, al ayudar a los médicos a comprender mejor qué conduce a esas afecciones y cómo detenerlas o retrasarlas, dijo.

Al inaugurar el instituto, Northwestern se une a varias otras instituciones que están explorando cómo alargar la parte sana de la vida de las personas. Los programas destacados incluyen centros sobre el envejecimiento en la Clínica Mayo, la Universidad de Harvard y el Instituto Buck para la Investigación sobre el Envejecimiento en California, que dice en su sitio web que “Creemos que es posible que las personas disfruten de sus vidas a los 95 años tanto como lo hacen a los 25″.

El instituto permitirá a Northwestern, que ya realiza investigaciones sobre el envejecimiento, ampliar y acelerar esa investigación. Northwestern ya recibe casi $40 millones al año en fondos de investigación del Instituto Nacional del Envejecimiento. Northwestern no ha revelado cuánto recibió de la familia Potocsnak.

“Uno de nuestros principales objetivos es desarrollar intervenciones que puedan revertir lo que podemos revertir”, dijo Palella. “No quiero exagerar esto como buscar la fuente de la juventud, pero cuando miramos a nuestra población que envejece, en general, ¿cuáles son las cosas que limitan la funcionalidad? ... Esto une a los expertos”.

lschencker@chicagotribune.com

  • Este texto fue traducido por Octavio López/TCA

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