Ecuador moviliza tropas ante la arremetida del narco, que deja seis muertos

Marcos PIN AFP

Calles desoladas y negocios cerrados: el temor impera este miércoles en Guayaquil, el principal puerto de Ecuador, tras la violenta arremetida de grupos narcotraficantes, que dejó seis muertos y llevó al gobierno a movilizar militares bajo el estado de emergencia.

En esta ciudad de 2,8 millones de habitantes la actividad era escasa. Las personas se movían apuradas mirando de un lado al otro lado tras la inusual ola de ataques del martes, en represalia según las autoridades por el traslado de 1.000 presos de una cárcel controlada por bandas del narco.

Cinco policías murieron y en las últimas horas falleció un hombre por una herida de bala en la cabeza, con lo que subió a seis el número de víctimas por los atentados con explosivos y a bala dirigidos contra instalaciones policiales, gasolineras y un centro de salud.

"Se percibe un poco de temor en las calles, y todo está vacío como si fuera sábado por la tarde en el centro de Guayaquil, sin mucho movimiento de carros", dijo a la agencia de noticias AFP Jorge Arguello, jefe de una empresa editorial.

El hombre de 36 años reconoció que sintió temor de salir esta mañana de su casa al ver que circulaban motocicletas, a las que asocia con bandas de criminales y sicarios.

En pequeños grupos, policías y militares patrullan la ciudad. Operativos conjuntos en la madrugada dejaron 28 detenidos, una decena de armas de fuego, incluidos fusiles, municiones y explosivos.

Olor a pólvora

La ofensiva del martes se extendió a la vecina localidad de Durán y al puerto petrolero de Esmeraldas, en la frontera con Colombia (norte), donde asimismo se extiende el control de la Fuerza Pública.

"Metástasis de violencia"


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