"Nuestra economía llegó a un límite". Muchos colegios ya anunciaron que cerrarán

Soledad Vallejos
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Una encuesta puso números a la dramática situación
Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

"Los efectos de la pandemia de Covid-19 llevaron nuestra economía a un límite sin retorno, que nos impide iniciar responsable y seriamente un nuevo ciclo lectivo". Así, mediante una carta por mail el martes pasado, los dueños del Instituto French, de Ramos Mejía, notificaron a las familias y docentes el cierre definitivo del colegio.La escuela, que había cumplido 56 años, no es la única que atraviesa por una situación similar.

La evolución de la pandemia

Según los resultados preliminares de una encuesta que realizó este mes la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la Provincia de Buenos Aires (Aiepba) "para dimensionar el impacto de la cuarentena y sus consecuencias económicas", el 70 % de los colegios reconoció que existía la posibilidad de que el servicio educativo "desaparezca o sea drásticamente reducido por efecto de la crisis". Significa la posibilidad del cierre concreto de salas, grados o un nivel completo. Incluso, el 20 % de esa mayoría aseguró que eso era "muy probable".

En la provincia de Buenos Aires aún no se definió que distritos vuelven el lunes a clase

Los anuncios podrían multiplicarse en los próximos días, ya que los colegios de gestión privada tienen tiempo hasta el 31 de octubre para informar a la comunidad educativa sobre la inscripción al siguiente ciclo lectivo. La encuesta de Aiepba fue respondida por 1167 de los 2000 establecimientos asociados; que forman parte de un total de 6300 colegios de gestión privada que funcionan en toda la provincia.

Sin primaria

El Colegio Santo Tomás Moro, de La Plata, fue otro de los que también informó en los últimos días que va a discontinuar el nivel primario. Lo mismo hizo, pero con el nivel secundario, el Instituto Stella Maris, de Moreno, y explicó que dos de las razones que los llevaron a tomar esta decisión fueron la morosidad en el pago de las cuotas de los últimos meses y la disminución de la matrícula, que viene acentuándose año tras año. "Ya no podemos cumplir con las obligaciones financieras contraídas, especialmente en el pago de salarios a docentes, a quienes les debemos parte de sus sueldos y aguinaldos", señalaron.

Muchos de los colegios ya anunciaron que no abrirán el año que viene
Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

En una palabra, 6 de cada 10 encuestados por la Aiepba describieron su estado de situación económica actual como "negativa". Dentro de este grupo, un escenario crítico fue reconocido por el 30%, malo el 21%, y terminal, el 8 por ciento.

Como argumentó el Tomás Moro, el retraso en el pago de las cuotas y la baja en la matrícula pusieron en jaque la estabilidad contable de los colegios privados desde que se suspendieron las clases, en marzo pasado. En abril, algunos ya denunciaban que la morosidad estaba entre el 40 y 60 por ciento, aunque la decisión extrema de cerrar las puertas era todavía un fantasma, una posibilidad que se relacionaba casi exclusivamente con los establecimientos del nivel inicial.

Los jardines maternales y de infantes fueron los que siempre estuvieron en la peor situación desde que el Gobierno decretó la cuarentena. Como explicaron a principios de julio a LA NACION algunos de los 150 jardines que habían bajado definitivamente las persianas en todo el país, la baja en la matrícula superaba el 90 % en algunos casos, sobre todo en los maternales, y así no había chances de mantenerse a flote.

De acuerdo con el informe de Aiepba, y en números reales, unas 208 instituciones educativas estiman cerrar salas o cursos de nivel inicial en el próximo ciclo lectivo. En cuanto a la pérdida de alumnos, comparando la matrícula de marzo 2020 con marzo del año próximo, el 58% de las instituciones con nivel inicial estima que la reducción de la matrícula será de más del 20 %; mientras que 2 cada 10 esperan una merma de alumnos de entre el 11 y 20 %. El resto tiene mejores expectativas, con pérdidas que no superan el 10 por ciento.

Habrá docentes que pierdan su trabajo, y alumnos de los tres niveles que también quedarán a la deriva. Si los cierres continúan, en Aiepba temen por el escenario que se avecina. Ya son miles los estudiantes que apenas un mes antes de que terminen las clases se quedaron sin colegio. Pero el número podría multiplicarse.

Las autoridades de los establecimientos que ya cerraron no desconocen esta situación, por eso en la carta que enviaron a las familias los dueños del Tomás Moro, por ejemplo, se adjuntó una lista de nueve instituciones de la zona con vacantes disponibles, para que los chicos puedan anotarse en otra escuela.

Al borde del abismo

Valeria Vidaurre es la representante legal de la Escuela Cristiana Peniel, un colegio confesional que funciona desde hace 18 años en la ciudad de Necochea, sin ningún tipo de subsidio ni aporte estatal. Con una cuota de 3500 pesos para el nivel inicial, en el jardín de infantes Una pequeña luz, y de 3700 pesos para el primario, Vidaurre cuenta que el porcentaje de morosidad ronda el 80 por ciento, y que como consecuencia del retraso en los pagos y la reducción de la matrícula ya tuvieron que cerrar una de las salas del jardín.

"Estamos atravesando la misma situación que la mayoría de las escuelas. La nuestra es una escuela chica, y hay familias que ya nos avisaron que no van a matricular a sus hijos para el año próximo. Ayer tuve una reunión con las maestras para contarles cuál es la situación, para que no estén ajenas a la realidad que atravesamos. Siempre soñamos con el momento en que pudiéramos inaugurar el secundario, y hoy estamos haciendo malabares para sostener lo que ya tenemos. Recibimos el ATP, pero no alcanza. Además, cuando volvamos a abrir tenemos que hacer una inversión importante para cumplir con todos los protocolos, y no sabemos cómo afrontarlo", dice Vidaurre, que asegura que todas las instituciones educativas de gestión privada brindan un servicio público fundamental a la sociedad, porque las escuelas públicas de la zona no pueden absorber toda la demanda.

La encuesta también quiso saber cuánto ayudó a paliar la crisis económica y el pago de salarios el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la producción, conocido como ATP. El 51% de la muestra respondió que "ayudó en algo", el 20% que "no tuvo efecto alguno", y el 14% que "ayudo mucho". También se indagó sobre cuántos colegios sostuvieron el pago de las cargas sociales. El 51% respondió que lo hizo todos los meses, desde marzo pasado; el 19% no lo hizo ningún mes; el 18%, de 4 a 1 mes; y el 12% restante de 7 a 5 meses.

María Laura Cavaco es la representante legal de la Escuela Paz y Bien, ubicada en el barrio San Eduardo, en Merlo. Funciona en la zona desde hace 25 años, y Cavaco reconoce que a las familias se les hace cada vez más difícil pagar la cuota, que es de 3300 pesos. "Nosotros tenemos el 60 % de subvención estatal, pero no cubre a todos los cargos. Recibimos el ATP y fue una gran ayuda, pero no alcanza, porque hasta ahora pude pagar los sueldos pero dejé de pagar las cargas sociales, y vamos a arrastrar una deuda grande de cara al próximo año. Tenemos 600 alumnos, pero la morosidad es del 70 % en el primario y del 80 % en el secundario. Yo no pienso en cerrar la escuela. Pero es una decisión que no se por cuánto tiempo más podremos sostener".