La economía francesa sufre su mayor caída trimestral desde que hay registros

París, 30 abr (EFE).- La economía francesa sufrió un desplome de su actividad del 5,8 % en el primer trimestre, lo que supone técnicamente que entró en recesión, y el hundimiento será todavía mayor en el segundo a la vista de los indicadores de abril y del mantenimiento de restricciones al inicio del desconfinamiento.

Las estimaciones sobre la evolución del producto interior bruto (PIB) en los tres primeros meses del año publicadas este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INSEE) son las peores de su serie histórica que comenzó en 1949.

Ese descenso del 5,8 %, después del repliegue del 0,1 % entre octubre y diciembre, es mucho más pronunciado que el 1,6 % durante el primer trimestre de 2009 cuando se produjo el mayor zarpazo de la crisis financiera e incluso que el 5,3 % en el segundo trimestre de 1968 durante las famosas huelgas de Mayo del 68.

A ese descalabro contribuyó de forma muy particular el descenso del consumo privado (-6,1 %) debido en particular a los bienes fabricados (-16,3 %) y en menor medida de los servicios (-5,2 %) y de la energía (-4,8 %).

El contrapunto lo marcaron los alimentos, con una progresión del 2,4 %.

Ese efecto de la crisis sobre el consumo se concentró esencialmente en marzo, con una bajada mensual del 17,9 %, de nuevo la más importante desde que existe la serie histórica.

En marzo, los gastos materiales en transporte disminuyeron un 60,4 %, los de vestido y calzado un 54 %, los de equipamiento para el hogar un 31,2 %. En paralelo, las compras de alimentos dieron un salto del 7,8 %, Subieron, sobre todo, los alimentos transformados y, en menor medida, los productos frescos.

Más allá del consumo, el hundimiento en el primer trimestre del PIB tuvo que ver también con el repliegue del 11,8 % de la inversión y del 5,5 % de la producción, con una evolución particularmente acusada en la construcción (-12,6 %). La caída también fue muy significativa en la industria manufacturera (-5,8 %) y en los servicios (-5,7 %).

Las exportaciones francesas se redujeron durante los tres primeros meses un 6,5 %, mientras las importaciones lo hicieron a un ritmo algo menor, del 5,9 %.

En conjunto, el comercio exterior restó dos décimas al PIB trimestral, cuando en el último trimestre de 2019 le había amputado una décima.

La acumulación de existencias en las empresas por la situación particular generada por la crisis del coronavirus tuvo un impacto positivo de nueve décimas en el PIB.

La situación observada hasta marzo va a empeorar en el segundo trimestre, porque el mismo INSEE evaluó la semana pasada en un 35 % el descenso de actividad por las medidas de confinamiento, que están en vigor desde el 16 de marzo y que se empezarán a levantar, pero muy progresivamente, a partir del 11 de mayo.

El organismo estadístico ha calculado que un mes de confinamiento equivale a una pérdida de unos tres puntos en el PIB anual.

La semana pasada, el Gobierno consiguió la aprobación por el Parlamento de un nuevo presupuesto para 2020 que incluye un paquete de urgencia anticrisis de 110.000 millones de euros, elaborado sobre la hipótesis -provisional- de que el PIB en el conjunto del año se recortará un 8 %.

La coyuntura excepcional está produciendo efectos también sobre los precios, con una ralentización de la inflación interanual en abril al 0,4 %, tres décimas menos que en marzo, de acuerdo con las cifras provisionales presentadas este jueves por el INSEE.

La debilidad de la demanda global de petróleo está detrás del descenso de los precios de la energía en Francia, que se ha agudizado en abril, un 8,5 % respecto a abril de 2019, frente al 4 % en marzo. Además, los servicios han tenido un incremento menor, del 0,7 % en lugar del 1,1 %.

Por el contrario, los alimentos se han encarecido un 3,7 %, comparado con el incremento interanual del 1,9 % en marzo, a causa sobre todo de los productos frescos.

(c) Agencia EFE