La economía acentuó en 2017 su dependencia del financiamiento externo

LA NACION

La economía vivió, en 2017, otro año de prestado y aún no comenzó a usar el copioso financiamiento obtenido para generar un marco que le permita atraer la clase de inversión que asegure un despegue al desarrollo como el que lograron otras economías del mundo que se apalancaron largos años en el capital externo con ese fin.

La conclusión surge de las cifras del balance cambiario 2017, las que se pudieron componer luego de que el Banco Central (BCRA) difundió ayer los datos de diciembre y que muestran que el "modelo" confirmó y agudizó el sesgo que ya había evidenciado en 2016, al mantener al elevado déficit fiscal como principal condicionante.

Así, aunque aumentó 9,5% su déficit de cuenta corriente, al crecer de US$15.574 millones a US$17.052 millones respecto del año anterior, no tuvo problemas para financiarlo, ya que obtuvo ingresos que totalizaron US$32.276 millones, que provinieron principalmente de las colocaciones de deuda del sector público.

Incluso estos ingresos fueron de tal magnitud que hasta le permitieron al Central aumentar en US$15.757 millones sus reservas internacionales, que vuelven a representar 10,1% del producto bruto, como no ocurría desde 2010, antes del cepo.

Los analistas juzgan que la foto que entrega el balance es la de una economía con elevado grado de vulnerabilidad externa y que necesita potenciar sus virtudes y corregir más rápidamente sus vicios para no quedar expuesta a posibles cambios en el clima financiero global.

"Un 'engorde' del balance cambiario y la cuenta capital y financiera no es malo per se, ya que muestra una mayor interrelación de la Argentina con el mundo. Tampoco lo es el déficit de la cuenta cambiaria. El problema es cómo se componen", sostiene Pablo Niscovolos, analista de la consultora Economía & Regiones (E&R).

"El problema es que en el período comprendido entre enero de 2016 y diciembre de 2017 la toma de deuda neta llegó a los US$50.994 millones y fue el principal abastecimiento del superávit de cuenta capital y financiera cambiaria, que llegó a US$57.890 millones y financió el déficit de cuenta corriente (US$32.626 millones) y la formación de activos externos del sector privado (US$32.099 millones), que alcanzó su mayor nivel desde 2008. Y que la toma de deuda y la formación de activos externos fueron 10 y 6 veces a una inversión extranjera directa que no logra despegar", advierte.

Ramiro Castiñeira, de Econométrica, cree que los datos confirman que "la Argentina gasta muchos más dólares de los que genera, como reflejan los elevados déficits comerciales, de la balanza de pagos o turística. Hay un sector privado que sigue demandando muchos dólares y encontró en el sector público, por la vía del endeudamiento, un proveedor. Pero que -en la mayoría de los casos- usa esos dólares para financiar el déficit comercial o el de turismo, porque demanda productos importados o con alto componente importado o elige veranear y consumir en el exterior", explica.

Para Federico Furiase, del Estudio Eco/Go, está a la vista el "talón de Aquiles del gradualismo fiscal".

"Hay un creciente déficit externo -explica- empujado por importaciones, pagos de deuda, gastos de turismo y la formación de activos externos privados y que es financiado con entrada de capitales. La demanda bruta de divisas superó los US$60.500 millones en el año y fue mayor al cobro de exportaciones, lo que no es sostenible", advierte. De allí que recomienda darles "un mayor impulso a las exportaciones para que acompañen el crecimiento que también se necesita de las importaciones, pero cuidando que estas crezcan básicamente por inversión en bienes de capital y equipos".

El principal desbalance en 2017 lo aportó la cuenta turística, que cerró con un rojo de US$10.662 millones, 25% superior al de 2016. Y, entre los sectores fabriles, ese rol lo tuvo la industria automotriz, que acumuló un déficit de US$8351 millones, también fue 25% superior al del año anterior.

Los giros por utilidades o pago de dividendos cayeron de US$2996 millones a 2125 millones (30%), lo que se vincula a la regularización luego del salto en 2016 tras 5 años de estar frenados o hasta prohibidos.