Eclipse Anillo de fuego: así se vivió el evento que pudo verse en África y Asia

LA NACION

Numerosos astrónomos aficionados en África y Asia pudieron contemplar este domingo en pleno solsticio de verano boreal un eclipse solar del tipo "anillo de fuego", pese a las restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus y las condiciones climáticas en general poco favorables.

Este fenómeno astronómico, que solo se produce una o dos veces al año, empezó poco después de la salida del sol en el centro del continente africano, atravesando la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y el norte de Etiopía. Luego avanzó para finalizar en el océano Pacífico, en el sur de la isla de Guam, tras haber atravesado India y China.

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En este tipo de eclipse, la Luna pasa por delante del Sol, en alineación con la Tierra de manera lo suficientemente perfecta como para ocultarlo. Pero no lo hace íntegramente, como ocurre cuando el eclipse es total: al no estar la Luna tan cerca de la Tierra, se trata de un eclipse anular, que en su punto máximo deja visible un anillo alrededor del Sol, denominado "círculo o anillo de fuego".

En Nairobi, la capital de Kenia, no se dio la mejor visibilidad, y solo se pudo observar un eclipse parcial, puesto que aparecieron nubes en el momento preciso en que la Luna ocultaba al Sol.

Pese a todo, "fue muy emocionante. Me obsesionan los eclipses. Es una de las cosas que me llevó a interesarme por la astronomía", afirmó Susan Murabana, fundadora junto a su marido del programa educativo Travelling telescope (El telescopio itinerante).

Instalada con su telescopio en la azotea de un barrio residencial, la pareja compartió las imágenes del eclipse con decenas de personas, a través de Facebook y Zoom.

Fuente de supersticiones

Circunstancias normales seguramente habrían llevado a la gente cerca del lago Magadi (sur), donde el cielo está más despejado que en Nairobi, pero a causa de la pandemia de coronavirus los desplazamientos desde o hacia la capital están prohibidos.

Susan se lamenta por no haber podido hacer "lo habitual", pero está contenta de "haber compartido" esta experiencia en las redes sociales, y se compromete a "cazar" otros eclipses.

También en Sri Lanka, a causa de la pandemia de Covid-19, el planetario permaneció cerrado para evitar aglomeraciones de curiosos.

Solamente un pequeño grupo de unos 15 estudiantes pudieron reunirse alrededor de un telescopio en la universidad de Colombo, la capital, transmitiendo en directo las imágenes del eclipse en Facebook.

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"Hay mucha desinformación respecto de los eclipses e intentamos combatirla en nuestro programa", señaló el profesor Chandana Jayaratne, quien dirige el departamento de Astronomía y Ciencias Espaciales de la universidad.

"Por ejemplo, en Sri Lanka, se les dice a las mujeres embarazadas que no salgan al exterior por temor a que sus bebés nazcan con malformaciones cardíacas. Pero, queremos mostrarle a la gente que un eclipse es solo un juego de sombras y luces", explica.

En cambio, los especialistas destacan la necesidad de utilizar gafas especiales para eclipses, o máscaras de soldador homologadas, o simplemente usar los medios de observación de los astrónomos aficionados, pero no mirar al astro sin ninguna protección, lo que incluye a los lentes de sol que no filtran los rayos UV.

En los países del Golfo, la observación del fenómeno estuvo obstaculizada por la humedad y el polvo, propios del calor veraniego (boreal).

Solo el 2% de la superficie de la Tierra está afectado por la fase total del eclipse, y es lo que lo convierte en un fenómeno excepcional.

Es menos espectacular que un eclipse total, donde el espacio que ocupa la Luna en el cielo corresponde exactamente al espacio que ocupa el Sol y provoca la noche, como fue el de Chile, Argentina y Uruguay en julio de 2019.

Agencia AFP