Echeverría en la pantallas apareció frió y calculador

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CIUDAD DE MÉXICO, julio 10 (EL UNIVERSAL).- La figura de Luis Echeverría Álvarez, expresidente de México quien falleció ayer, ha sido encarnada en la ficción en dos producciones que lo muestran calculador, ambicioso y ejecutor de órdenes durante los aciagos años de 1968 y 1971, marcados por protestas estudiantiles.

Antonio de la Vega lo tiene a cargo en Un extraño enemigo, en cuya primera temporada ahora en streaming, aparece poco, pero que en la nueva entrega, ahora en posproducción, será uno de los pilares.

En la primera temporada aparece como un secretario de Gobernación que teje, junto con el jefe de la Dirección Federal de Seguridad (Daniel Giménez Cacho), una red que contenga a estudiantes que han comenzado a generar problemas previo a los juegos olímpicos del 68.

En la segunda, aún sin fecha de estreno, ya será presidente de la República y teniendo un papel relevante en el Halconazo, como se le conoce a la matanza de Corpus durante una marcha de estudiantes en San Cosme, Ciudad de México.

"Luis es pilar central de la segunda temporada", dicen integrantes de la producción.

Ahí tendrá problemas con su ahora subsecretario de Gobernación (Giménez Cacho), quien se sentirá traicionado por no tener el impulso para ser presidenciable en 1976.

En 2012, el actor Ricardo Kleinbaum interpretó a Echeverría en Tlatelolco, verano del 68, dirigida por Carlos Bolado.

Para esta historia centrada en el amor de dos adolescentes, pero enmarcada en los acontecimientos que acabaron con los hechos violentos en la Plaza de las Tres Culturas, el histrión intentó contactar al exmandatario para preparar su papel, pero jamás obtuvo respuesta.

Siempre lo manejó con una perspectiva de que no fue ni villano, ni víctima. Era, en ese momento, de acuerdo a su investigación, alguien que le tocó ejercer ciertas operaciones.

En una escena, Echeverría se reúne con Díaz Ordaz (Roberto Sosa) y hablan sobre las manifestaciones sociales. El presidente le dice que sus bonos como presidenciable van bajando y que su gobierno no va a tolerar que maestros o alumnos perturben el orden.

"¿Sí te queda claro lo que está en juego, no?", pregunta Díaz Ordaz. "Sí señor", responde Echeverría, "la paz social, nuestra imagen en el extranjero". "Tu único propósito es ser presidente. No sé si México te importa, (pero) no me importa si te importa", revira el presidente.

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