East L.A., con su pujante comunidad chicana, quiere más independencia

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Por Daniel Trotta

EAST LOS ANGELES, EEUU, 4 jun (Reuters) - East Los Angeles acoge las historias de éxito de mexicano-estadounidenses, desde el boxeador Oscar De La Hoya a estrellas de rock como Los Lobos y los brillantes estudiantes de cálculo de la película de 1988 "Con ganas de triunfar".

Pero a pesar de su particularidad, la comunidad de 120.000 habitantes en su mayoría latinos sufre de una crisis de identidad, que también puede ser un problema político. El área de 19 metros cuadrados no es una urbe en sí misma ni parte de la ciudad de Los Ángeles sino más bien una zona incorporada al Condado de Los Ángeles.

Ahora un grupo de líderes de la comunidad espera ejercer más control local mediante la creación de un distrito especial.

Tal como están las cosas, la única autoridad de gobierno local que representa a East L.A. es la supervisora del condado Hilda Solis, cuyo distrito alberga casi 2 millones de personas de decenas de ciudades, áreas incorporadas y vecindarios de Los Ángeles.

Un distrito especial daría a East L.A. su propio consejo electo para establecer prioridades a resolver en la comunidad. Si sus habitantes logran persuadir a los funcionarios a ceder cierta autoridad, podrán tener más influencia en cómo se gasta el dinero de los contribuyentes.

"Pienso en East Los Angeles como el hijastro abandonado de Los Ángeles. Y eso se debe en gran parte a su estatus no incorporado. No hay control local y no hay forma de autodeterminación comunitaria", dijo Eric Avila, profesor de estudios chicanos en UCLA, que no está afiliado a la campaña del distrito especial.

A lo largo de las décadas, varios intentos de convertirse en ciudad han fracasado, por lo que sus impulsores eligieron una opción menos ambiciosa. Un distrito especial de todas formas requiere años de planificación y, finalmente, la aprobación de los votantes dentro de los límites propuestos.

El proyecto está todavía en su infancia, por lo que no se ha vislumbrado ninguna oposición perceptible. Solis declinó ser entrevistada.

"Mucha gente de fuera de East L.A. está tomando decisiones por nosotros y eso tiene que terminar", dijo Tony DeMarco, presidente de la Asociación de Comerciantes de Whittier Boulevard y uno de los defensores más notorios de la campaña por el distrito especial.

Como distrito especial, East L.A. tendría más voz en la determinación de las prioridades de la Comisaría del condado de Los Ángeles, pero no contaría con su propio departamento de policía.

Por ejemplo, los partidarios de una autonomía mayor quieren reducir el caos que sobreviene cuando los "lowriders" -autos clásicos modificados que sobrepasan alturas y ángulos improbables- cruzan Whittier Boulevard, la arteria principal que atraviesa East Los Angeles.

Además, los dueños de negocios se quejan de que los cruceros gastan poco dinero en la ciudad, atascan el tráfico, inician peleas y beben en público.

"Si East Los Angeles tuviera una bandera, la estaría enarbolando", dijo Alex Villalobos, de 38 años, un residente de la comunidad.

(Reporte de Daniel Trotta. Editado en español por Marion Giraldo)