Duras críticas en Washington a la reacción del Gobierno sobre las elecciones en Nicaragua

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Daniel Ortega, habla junto a la primera dama y vicepresidenta Rosario Murillo
Daniel Ortega, habla junto a la primera dama y vicepresidenta Rosario Murillo

WASHINGTON.- La decisión del gobierno de Alberto Fernández de esquivar una condena explícita a las elecciones en Nicaragua a pesar de los abusos cometidos por el régimen de Daniel Ortega generó duras críticas de organizaciones y defensores de los derechos humanos en Washington, que tildaron la postura argentina de “disparate”, una “abdicación” del compromiso del país con los derechos fundamentales, y un “vergonzoso silencio”.

Anoche, la Cancillería argentina difundió en Twitter un mensaje en el cual “ratifica” su compromiso con la defensa de los derechos humanos y reitera su “preocupación” por la ola de arrestos a rivales políticos ejecutada por el gobierno de Ortega antes de las elecciones presidenciales, pero a la vez se abstiene de condenar los comicios al esgrimir la “tradición diplomática de no injerencia”. Ortega se adjudicó un cuarto mandato en una votación que recibió un amplio repudio global.

La Carta Demócrata Interamericana, a la cual adhirió la Argentina, establece en su primer artículo que “los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, dijo que la postura argentina respecto de la situación en Nicaragua era un “disparate” y una “abdicación” del compromiso con la defensa de los derechos fundamentales, una política histórica de la Argentina desde el retorno de la democracia al país.

“La línea del gobierno argentino ante el robo de la elección presidencial de Ortega en Nicaragua revela una abdicación de ese gobierno de la histórica política comprometida con los derechos humanos y los valores democráticos”, dijo a LA NACION Vivanco. “Para la Argentina, aunque se estarían violando los derechos humanos, se puede detener a toda la dirigencia opositora y aún así celebrar elecciones democráticas que no pueden ser criticadas internacionalmente en virtud del principio de no injerencia. Y la libertad de los detenidos se puede recuperar con el diálogo entre las partes”, completó.

Santiago Cantón, director del Diálogo Interamericano y exsecretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y exfuncionario del gobierno de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, también criticó el mensaje de la Casa Rosada.

“La negativa argentina a desconocer el fraude electoral en Nicaragua representa el vergonzoso silencio que alimenta a las dictaduras”, dijo Cantón en Twitter.

El gobierno de Alberto Fernández evitó condenar los abusos del régimen de Ortega en las resoluciones que fueron aprobadas por el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), una actitud similar a la que ha tenido con Venezuela, aunque antagónica a la que ha adoptado ante los abusos cometidos en Chile, Bolivia o Colombia por gobiernos de derecha.

Las elecciones en Nicaragua en las cuales Ortega obtuvo un cuarto mandato presidencial consecutivo generaron un fuerte repudio internacional. Estados Unidos, la Unión Europea y varios países latinoamericanos rechazaron el resultado de los comicios. El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, dijo que “los resultados carecen de legitimidad”. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que la votación fue “una pantomima de una elección” y exigió la liberación de todos los presos políticos, y además dio señales de que puede llegar a imponer más sanciones al régimen sandinista.

“Lo que el presidente nicaragüense Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, orquestaron hoy fue la pantomima de una elección que no fue ni libre ni justa, y ciertamente no fue democrática”, dijo Biden en un comunicado difundido el domingo por la Casa Blanca, luego del cierre de los comicios en Nicaragua.

Luis Almagro, el secretario General de la Organizción de Estados Americanos (OEA), cuya gestión ha sido muy cuestionada por el oficialismo en la Argentina, dijo que la elección había sido “ilegítima”, y convocó a los países de la región “a responder a esta clara violación de la Carta Democrática” durante la próxima asamblea del organismo.

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