La dura retórica china por Pelosi refleja la inseguridad sobre Taiwán, dicen analistas

La dura retórica de China por la visita a Taiwán de la presidenta de la Cámara de los Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, refleja la profunda inseguridad de Pekín ante la cambiante postura de Washington hacia la isla, dijeron analistas a AFP.

La legisladora de 82 años llegó a Taipéi la noche del martes, convirtiéndose en la más alta autoridad estadounidense en visitar la isla en 25 años.

Antes de que aterrizara en el Aeropuerto Songshan, Pekín esgrimió un lenguaje cada vez más belicoso, con amenazas de "consecuencias" y muestras de su poderío militar.

China realizó el fin de semana simulacros con fuego real en el Estrecho de Taiwán, mientras Hu Xijin, exeditor del tabloide nacionalista Global Times, sugirió que Pekín podría "desviar por la fuerza" el avión de Pelosi o incluso "derribarlo".

Pero analistas dijeron a AFP que detrás de la grandilocuencia hay inseguridad. Las autoridades chinas se sienten amenazadas por lo que perciben como un creciente esfuerzo de Estados Unidos y sus aliados occidentales por acercarse a Taiwán y promover su independencia.

Al mismo tiempo, el presidente chino, Xi Jinping, busca proyectar fuerza ante Estados Unidos, su principal rival militar y económico, antes de una reunión clave este año en la que deberá asegurar su tercer período como jefe de estado.

- Muestra de fuerza -

La semana pasada, Xi advirtió por teléfono a su par estadounidense, Joe Biden, que Washington no debe "jugar con fuego" en relación con Taiwán.

El mensaje agresivo sirvió para reforzar la imagen interna del líder chino antes del XX Congreso del Partido, cuando será investido nuevamente como presidente, dijo Steve Tsang, director del SOAS China Institute, de Londres.

"Como líder fuerte, lo último que quiere es dar alguna señal de debilidad", dijo Tsang a AFP.

Exacerbar el sentimiento nacionalista también sirve de distracción ante el enfriamiento económico chino y la impaciencia del público con las duras restricciones por el covid-19, que han aplacado lo que debía ser un año de júbilo para Xi.

"Para el Partido Comunista Chino hay dos pilares de legitimidad: el crecimiento económico y el nacionalismo", explicó a AFP Willy Lam, analista de política china basado en Hong Kong.

Los titulares y mensajes agresivos sobre Taiwán han "desviado la atención del público chino de los problemas económicos", comentó.

- En apuros -

También hay frustraciones arraigadas en Pekín por las cambiantes actitudes de Washington hacia Taiwán.

China considera a la isla de gobierno autónomo como parte de su territorio y ha prometido retomarla un día, incluso por la fuerza.

Para Pekín, Washington se ha vuelto más proactivo en su acercamiento con Taiwán, lo que ve como una amenaza a sus intereses, según Li Mingjiang, profesor asociado de relaciones internacionales de la Universidad Tecnológica Nanyang, de Singapur.

Muchos en China sienten que Washington se ha vuelto cada vez más "favorable a la independencia de Taiwán", indicó Li a AFP.

Diplomáticos chinos han reclamado que Estados Unidos dejó de honrar lo que para ellos es un principio vinculante de sus relaciones, la política de "una China", y señalan la venta de armas a Taipéi.

Xi está "cada vez más impaciente e irritado con el hecho de que en los últimos años altos cargos (...) no solo de Estados Unidos, sino también Japón, la Unión Europea y otros han visitado Taiwán", acotó el analista Lam.

- Plan B de Xi -

Eso sumado a la agenda independentista del gobernante Partido Democrático Progresista taiwanés, hace que para la élite gobernante china "el tema de Taiwán no se vea positivo", sostuvo Li.

Consideró que las autoridades chinas recurren a una retórica incendiaria para "disuadir el desarrollo de relaciones" sino-taiwanesas y entre Washington y Taipéi.

Pese al tono agresivo, pocos creen que Pekín busque en este momento un conflicto militar activo contra Estados Unidos y sus aliados por Taiwán.

"Lo último que quiere Xi es que inicie una guerra accidental", según Titus Chen, profesor asociado de ciencias políticas en la Universidad Nacional Sun Yat-Sen de Taiwán.

"El Plan B de Xi sería explicar, mediante propaganda (del Partido Comunista Chino) y su sistema de control, el sentido de vergüenza o humillación para Pekín que trae la visita de Pelosi", indicó Chen.

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