Dura crítica de los bonistas del canje al Gobierno

Rafael Mathus Ruiz
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Wall Street Journal

WASHINGTON.- Los principales fondos que reestructuraron sus bonos argentinos el año último en el canje de la deuda arremetieron contra el Gobierno, al que acusaron de dilapidar un contexto favorable para postergar un ajuste y “continuar con políticas insostenibles” que empeorarán los problemas.

El Grupo Ad Hoc de bonistas, integrado por BlackRock, Fidelity y Ashmore, entre otros fondos, los principales tenedores de deuda de la Argentina, emitieron un áspero comunicado de ocho puntos con fuerte críticas al gobierno de Alberto Fernández en medio de un creciente escepticismo en Estados Unidos sobre la voluntad de la Casa Rosada de buscar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) este año, antes de las elecciones legislativas. Los fondos dijeron que el acuerdo quedó subordinado a la política.

Los bonistas señalaron que el canje de la deuda, la mejora en la cotización de los precios de las commoditties agrícolas –sobre todo, la soja– y el rebote natural de la economía por la recuperación de la pandemia del coronavirus genera un significativo “viento de cola”, pero sin embargo las condiciones macroeconómicas han continuado deteriorándose.

Larry Fink, chairman del fondo de inversión BlackRock
Larry Fink, chairman del fondo de inversión BlackRock


Larry Fink, chairman del fondo de inversión BlackRock

“En lugar de mover la política en una dirección positiva, el gobierno ha utilizado en gran medida el respiro como una oportunidad para retrasar decisiones difíciles y continuar con políticas insostenibles”, dijeron los bonistas. “Los controles de precios, las tarifas congeladas y el racionamiento del acceso a las divisas son paliativos a corto plazo que están destinados a fallar y solo acumular problemas mayores en el camino”, afirmaron.

Los acreedores de la Argentina se quejaron de que el gobierno de Alberto Fernández todavía no ha presentado un plan económico y que, sin interés por un mayor ajuste fiscal, la monetización del déficit sigue alimentando una inflación en alza.

“La formulación de políticas erráticas y por necesidad en medio de una lista creciente de errores de política y cambios de dirección, como iniciativas para limitar las exportaciones de maíz e intervenir en los mercados de trigo, un esfuerzo innecesario de confrontación para reestructurar la deuda de YPF y las tarifas congeladas en electricidad, gas y otros servicios, todo erosiona la confianza”, afirmaron los bonistas.

Los fondos insisten en la necesidad de cerrar un acuerdo con el Fondo para “anclar” la política económica. Los acreedores querían de hecho que el Gobierno cerrara ese acuerdo con el FMI antes de la reestructuración de la deuda para tener previsibilidad respecto del compromiso real del Frente de Todos para encarrilar la economía, pero el Gobierno postergó esa negociación y los bonistas, en vez de esperar, decidieron avanzar con su canje.

“Un acuerdo del FMI que se necesitaba desesperadamente se ha subordinado a la política”, alertaron. “Un programa del FMI es la única fuente probable de anclajes de política y un marco creíble a mediano plazo que puede traer estabilidad. Sin embargo, el gobierno parece estar considerando seriamente posponer un acuerdo con el FMI para tener la libertad de continuar con sus políticas insostenibles por más tiempo. Con las reservas ya en niveles peligrosamente bajos, tal estrategia equivale a una apuesta imprudente”, insistieron.